El temor a la despesificación es injustificado

La Justicia Argentina está resolviendo las demandas de los depositantes como lo haría la Justicia de cualquier país en el que impera la ley. Esto es importante porque reafirma que la Ley Argentina brinda la misma protección a los derechos de propiedad que la Ley de los Estados Unidos o de cualquier otro país avanzado. Se impide, por ejemplo, que una decisión del Gobierno, como el Decreto 214 que dispuso la pesificación de todos los contratos firmados en jurisdicción argentina, imponga una quita de mas del 50 % a las acreedores argentinos, mientras se mantienen intactos los derechos de los acreedores extranjeros.

Sorprende, por lo tanto, que Duhalde y algunos banqueros hayan reaccionado con tanta alarma ante las últimas decisiones judiciales. Los banqueros argumentan que si se despesifican los depósitos, ellos se verán obligados a demandar la redolarización de los préstamos bancarios ¡Por supuesto que tendrán que hacerlo! Más aún, deberían haberlo hecho en forma simultánea a la iniciación de las demandas por los ahorristas, tal como lo hicieron los administradores de fondos de jubilaciones y pensiones. La gente confía en los bancos cuando éstos se preocupan por resguardar la intangibilidad de los depósitos, no cuando buscan una forma de liquidar sus negocios y pretenden devolver los depósitos en moneda desvalorizada. Cuando un banco asume esta última actitud, la conclusión de los depositantes es que la institución tiene la intención de terminar sus actividades en el país y lo único que busca es minimizar las pérdidas de su decisión original de prestar servicios de intermediación financiera en la Argentina.

El temor del Gobierno y de los banqueros es injustificado por varias razones. Primero, porque si se revierte la pesificación de manera integral comenzará a bajar la cotización del dólar, y ello facilitará la reactivación de la economía argentina, además de comenzar a resolver los muchos casos de insolvencia que se derivaron de la fuerte devaluación del peso. Segundo, porque si el Gobierno y los banqueros comienzan a trabajar en una solución más eficiente y general para el problema de los endeudados en dólares, sin discriminar en contra de los acreedores argentinos, tendrán mejores chances de recuperar la solvencia de sus clientes.

El primer argumento requiere entender que la cotización del dólar en una economía que estaba altamente dolarizada depende mucho más de las decisiones de la gente sobre la moneda en la que quieren tener sus activos financieros que del comportamiento de las exportaciones e importaciones. Si la gente vuelve a sentir que tiene sus ahorros bancarios en dólares y que puede disponer de ellos en esa moneda, aún cuando deba enfrentar por algún tiempo limitaciones para hacer pagos o transferencias al exterior, disminuirá la ansiedad por convertir los pesos excedentes y cualquier otro papel del gobierno emitido bajo Ley Argentina en dólares billete o en el exterior. Esto aflojará la presión sobre el mercado de dólares y provocará una baja sostenida en su cotización. Volver a un precio razonable para el dólar ayudará mucho a la reactivación de la economía, porque permitirá la recomposición del mercado interno y la reaparición del crédito bancario. La actual cotización del dólar está mucho más alejada de un valor de equilibrio de largo plazo compatible con el crecimiento de la economía argentina, que lo que estaba en las últimas épocas del 1 a 1. En otros términos, la caída del mercado interno que genera la exagerada devaluación del peso es mucho más recesiva que el desaliento a las exportaciones originado en la fortaleza exagerada de nuestra moneda mientras rigió la convertibilidad.

El segundo argumento es fácil de entender si se analizan los costos y las ineficiencias de las soluciones que el Gobierno ha pretendido dar a los deudores. Y, sobre todo, si se advierte que el problema de la insolvencia generalizada de los deudores está muy lejos de haberse resuelto. La pesificación, tal como fue hecha, significa un enorme costo fiscal, adicional a la quita que impone a los depositantes. El gobierno tiene que emitir un bono por la diferencia entre los tipos de cambio a los que transformó depósitos y préstamos bancarios. Además, está emitiendo bonos en dólares para ofrecer como alternativa a los depositantes, que aún cuando no los deja satisfechos, crean un compromiso fiscal importante para el presupuesto público. La solución es muy ineficiente, porque además de costosa es incompleta. Han quedado sin resolverse los problemas de insolvencia derivados de las deudas contraídas en jurisdicción extranjera, que, lógicamente, no pudieron ser pesificadas. Peor aún, estos problemas se han agudizado por el excesivo aumento en la cotización del dólar provocado por la pesificación de los activos de la gente.

Las decisiones judiciales obligarán al Gobierno a pensar en mejores soluciones al problema del endeudamiento. Y, si se pone a buscarlas, las va a encontrar porque las soluciones existen. Se trata de asignar mejor el costo fiscal ya devengado por la decisión de pesificar. Se deberá crear un sistema de subsidios explícitos a los deudores, sujeto a ciertos condicionamientos y a pagar en el momento en que el deudor cumpla con la parte que le corresponde de sus obligaciones, que no discrimine por la jurisdicción de los contratos. Es decir, que preserve el carácter protectivo de los derechos de propiedad de la Ley Argentina

Si no se respeta la decisión de la Justicia, o, peor aún, si se presiona a la Corte Suprema para que cometa una gran injusticia, en perjuicio de todos los ahorristas y trabajadores argentinos, se registrará en nuestra historia una nueva paradoja: la de los “nacionalistas” que “desnacionalizan”. Los mismos nacionalistas que durante décadas de aislamiento llevaron a la hiperinflación y consiguieron desnacionalizar el dinero, ahora, mediante la pesificación, conseguirán desnacionalizar la legislación. Entonces pasarán a tener razón los economistas del CEMA que sostienen que la única solución para Argentina es la banca off-shore. En otros términos, que habrá que resignarse a contratar en la Argentina en moneda y ley extranjeras.
 

El tiro por la culata

Nueve meses después de haber impulsado el abandono de la convertibilidad, los populistas que apoyaron el golpe institucional del 19 y 20 de Diciembre pasado ya deberían haber advertido que les salió el tiro por la culata. No se puede interpretar de otra manera que ninguno de los candidatos peronistas quiera aparecer respaldado por el Gobierno de Duhalde y que ningún candidato del Partido Radical consiga valores significativos de intención de voto. ¿Cuál es la explicación?

Los populistas de ambos partidos tradicionales, muy particularmente el Duhaldismo y el Alfonsinismo, habían denostado la ley del Déficit Cero, con el argumento de que significaba un recorte del 13 % en los salarios y las jubilaciones superiores a 500 dólares mensuales y que iba a acentuar la recesión. Cuando yo les explicaba que la devaluación como mecanismo alternativo para reducir el gasto público era mucho más costoso, tanto en términos de caída real de los salarios y jubilaciones como en términos de recesión, preferían escuchar los consejos de los que desde afuera del país recomendaban la pesificación y la devaluación. No se dieron cuenta, que los “expertos” de afuera no estaban interesados para nada en defender los ingresos reales de los argentinos, sino en tratar de posicionarse mejor en la negociación en marcha por la reestructuración de la deuda pública.

La exitosa reestructuración de la deuda “interna” que se había concluído el 15 de diciembre por la impresionante cifra de 55 mil millones de dólares, garantizaba a los acreedores nacionales que iban a cobrar en dólares y una tasa de interés razonable. Mucho más baja que la originalmente pactada en los préstamos bancarios que habían sido otorgados a las provincias, pero suficiente como para que las AFJP’s y los bancos pudieran seguir reconociendo y honrando sus deudas con los trabajadores y los depositantes. Los acreedores del exterior, que por pretender legislación extranjera para sus bonos, no participaron del canje de bonos por préstamos garantizados, comenzaron a temer que a ellos se les solicitara una rebaja mayor de los intereses o una quita en el capital. Por eso decidieron boicotear el proceso de reestructuración en dos etapas. Para ello, nada mejor que impulsar la pesificación de todos los contratos hechos en el marco de la legislación Argentina y promover una fuerte devaluación. Los acreedores nacionales que habían entrado en el canje de bonos por préstamos garantizados soportarían de esa forma una quita adicional en el monto de la deuda (posiblemente superior al 50%) mientras que los acreedores del exterior mantendrían inalterados sus derechos en dólares.

Lamentablemente, los dirigentes que apoyaron el golpe institucional, además de populistas son muy ignorantes, y no advirtieron que lo que convenía a los acreedores del exterior significaba una impresionante caída de los salarios y las jubilaciones en términos reales y un verdadero robo a los ahorristas argentinos. Era impensable que se pudiera reducir a la mitad el activo de los bancos y de las AFJP’s y que no se terminara haciendo una quita semejante en el valor de los depósitos y las prestaciones jubilatorias. Sólo la ignorancia de los populistas puede haberlos llevado a aplaudir de pie la declaración del default de la deuda “externa”, para terminar imponiendo una quita de más del 50 % a la deuda “interna”, mientras los derechos y el poder de negociación de los acreedores extranjeros se mantenía intacto.

Algo parecido ocurrió con los ataques furibundos al “corralito” de diciembre. Dijeron que se trataba de una confiscación de depósitos, cuando se respetaba la moneda original y los ahorristas podían disponer de los mismos a través de cheques, transferencias o tarjetas de débito. El abandono de la convertivilidad, lejos de permitirles emitir todos los pesos para abrir el “corralito”, los obligó a crear el “corralón” que, sin lugar a dudas, significó una brutal afectación del derecho de propiedad de los depositantes. En diciembre se rasgaron las vestiduras porque la bancarización forzosa afectaba a los comerciantes y prestadores de servicios acostumbrados a manejarse en efectivo y a no pagar impuestos. Ahora quieren descubrir a los evasores revisando la nómina de depositantes que vieron reducidos sus ahorros a la mitad. Las contradicciones en las que incurren son increibles!

Si el objetivo era mejorar los ingresos reales de trabajadores y jubilados y abrir el corralito, el abandono de la convertibilidad significó, sencillamente, gatillar un arma de la que iba a salir el tiro por la culata. Casi nueve meses de evidencias tan claras debería convencer al Gobierno de Duhalde y al Partido Radical, que es hora de que reviertan decisiones tan equivocadas y restauren en la mayor medida posible el sistema institucional que permitió a la Argentina conquistar la estabilidad y el crecimiento en la década del ‘90. Afortunadamente, los pronunciamientos de la Justicia, están empujando en esa dirección.

Se necesitan instituciones y liderazgo

 

En la primera semana de setiembre se reiteran las noticias sobre la falta de instituciones. En materia económica carecemos de moneda y de sistema financiero. Por lo tanto no existen los mecanismos institucionales para que el ahorro quede en el país y se transforme en crédito para la inversión familiar o empresaria. Tampoco existen los mecanismos para que funcionen los mercados de futuro. El artículo de La Nación del domingo pasado, describiendo cómo los agricultores utilizan a los granos como moneda y a los silos como bancos, es un excelente ejemplo de la falta de instituciones. Si tuviéramos moneda y bancos, los agricultores habrían vendido su cosecha y tendrían depositado dinero en los bancos. Esto permitiría que las instituciones dieran crédito y que las exportaciones aumentaran en lugar de bajar, como lamentablemente ocurrió en el primer semestre de este año.
 

La mayor parte de los contratos de la economía, salvo los de muy corto plazo, están sometidos a disputa prejudicial y, en muchos casos, judicial. Esto significa que no están siendo cumplidos y que de la discusión pueden generarse fuertes acreencias para unos y pesadas deudas para otros. Las deudas que el Estado corre el riesgo de acumular, por no cumplir los contratos en los que es parte y hacer imposible el cumplimiento de contratos entre particulares, son de una magnitud aterrorizadora.

La Corte Suprema de Justicia, cuando aún no se ha pronunciado sobre casos obvios de inconstitucionalidad, como la reprogramación forzosa de depósitos y la pesificación, declara inconstitucional la denominada "Ley del Déficit Cero". Esta ley  fue votada por el Congreso para permitir que el Poder Ejecutivo pueda conciliar las limitaciones impuestas por la Ley Anual de Presupuesto y la falta de crédito cuando hay caída de la recaudación. Si el "Déficit Cero" viola garantías constitucionales, entonces la inflación será el único mecanismo de reducción, en este caso, brutal e ilimitado, de los salarios y las jubilaciones. Por si no lo habíamos entendido durante 45 años de inflación, nos lo acaba de recordar el aumento de los precios que siguió a la devaluación de nuestra moneda dispuesta por el actual gobierno. Sobre esta cuestión la editorial de La Nación del sábado pasado es muy clara.

Podría seguir escribiendo muchos renglones sobre la increíble destrucción de instituciones económicas que ha llevado a cabo el Gobierno de Duhalde, apoyado por Alfonsin, pero no quiero extenderme demasiado, porque se trata de un tema muy conocido. Prefiero dedicar unos párrafos a la carencia de liderazgo que hoy afecta a la Argentina. Lo que ha ocurrido en Brasil alrededor del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, en comparación con lo que ocurrió en nuestro país hace exactamente un año, es una clara demostración de que allá existe liderazgo y aquí no.

Para esta misma época, el año pasado, el Directorio del FMI nos aprobaba un préstamo muy importante. Significó un desembolso inmediato de 5 mil millones de dólares para reforzar las reservas del Banco Central, el compromiso de 3 mil millones adicionales para apoyar la reestructuración de deuda y la luz verde para avanzar con los desembolsos pendientes del propio FMI más el otorgamiento de nuevos préstamos por el BID y el Banco Mundial. Se trató de un préstamo proporcionalmente más grande que el que le está otorgando en estos momentos a Brasil. Si bien se habla de 30 mil millones, el desembolso inmediato para Brasil es de sólo 6 mil millones, siendo que su economía y su deuda triplican a la de Argentina. Los desembolsos comprometidos para el futuro son de una magnitud, proporcionalmente parecida a los que nosotros teníamos pendientes desde el otorgamiento del "Blindaje" a fines del año 2000.

Mi argumento para convencer al FMI y a los gobiernos del G-7 sobre la razonabilidad del préstamo que estábamos solicitando consistió en presentar la aprobación por el Congreso Nacional, con apoyo de los gobernadores, de la Ley del Déficit Cero, como  la demostración de que contábamos con el liderazgo político necesario para superar la crisis. No íbamos a tener más déficit fiscales, pero necesitábamos apoyo para revertir la desconfianza de los depositantes en las instituciones financieras, particularmente, en aquéllas que le habían prestado a las Provincias y tenían muchos bonos del gobierno en su activo.

Conseguimos el préstamo del FMI y paramos durante septiembre y octubre el drenaje de depósitos bancarios. Pero teníamos por delante la reestructuración de la deuda, tanto Nacional como Provincial, que iba a ser una tarea difícil, porque había que convencer a los acreedores para que otorgaran una reducción a la mitad de la factura de intereses, además de alargar los plazos de vencimiento de la deuda. Para seguir ayudándonos con la reestructuración de la deuda, los países del G-7 y el FMI nos pedían señales de unidad política detrás del programa. De la Rua le explicó con lujo de detalles la cuestión a Alfonsin y a los gobernadores Radicales. Yo hablé mucho con Duhalde y con los gobernadores Justicialistas, pero el apoyo que necesitábamos nunca llegó. Por el contrario, cuando ya habíamos logrado reestructurar exitosamente toda la deuda interna, Alfonsin y Duhalde apoyaron el golpe institucional del 19 y 20 de diciembre para tomar el poder desde el 1 de enero y comenzar a destruir las instituciones económicas argentinas.

¿Qué está pasando en Brasil?  Todo lo contrario. Cuando Fernando Henrique Cardoso y Pedro Malan le explican a Luis Ignacio Lula y a Ciro Gómez  la necesidad de comprometer políticas fiscales y monetarias serias para viabilizar un manejo ordenado de la deuda interna y externa, éstos brindan su apoyo, a pesar de estar inmersos en una dura contienda electoral. Si Lula y Ciro Gómez fueran como Alfonsin y Duhalde, en lugar de apoyar el programa presentado al FMI por el Gobierno, habrían contribuído a desestabilizar aún más los mercados y provocado una explosión del problema de la deuda en manos del gobierno de Fernando Henrique Cardoso para demostrar que "las políticas neoliberales son nefastas".

La comparación de conductas demuestra que en la Argentina existe falta de liderazgo político. Pero no por ausencia de vocación de poder de sus dirigentes, sino por falta de inteligencia y de patriotismo. Sin duda, Alfonsin y Duhalde tenían la misma vocación de poder que Lula y Ciro Gómez, pero se comportaron como dos personas poco inteligentes y nada patriotas. Para gozar de la satisfacción intelectual de decir que ellos tenían razón con sus críticas al "modelo", a pesar de que no habían podido convencer a la gente en las urnas, estuvieron dispuestos a empujar a la Argentina a la cesación de pagos, la devaluación y el caos.

La próxima elección presidencial es una oportunidad para que los argentinos recreemos un liderazgo político inteligente y patriótico. Además, es imprescindible que la Suprema Corte de Justicia limite el efecto destructivo sobre las instituciones económicas de las numerosas normas inconstitucionales dictadas por el Ejecutivo y el Congreso Nacional desde que asumió Duhalde. Ojalá la terminación del Juicio Político a la Corte, que podría decidirse en dos semanas, ponga al alto tribunal en condiciones de hacer una contribución patriótica al reestablecimiento institucional de la Argentina. Instituciones y Liderazgo son ingredientes indispensables para que la Argentina vuelva a tener futuro.

Revertir la pesificación es la salida para Cavallo

Seminario en Harvard.

El ex ministro criticó la gestión de Duhalde "Debo decir que hoy en día mi país está sufriendo mucho más que una crisis monetaria, está sufriendo una verdadera tragedia porque la gente siente que la ley no impera en el país y el primer paso a una solución debe ser necesariamente restaurar el Estado de Derecho, tanto en la vida política como en la económica."Así comenzó Domingo Cavallo el discurso que brindó semanas atrás en un seminario organizado por el National Bureau of Economic Research en Harvard. Allí, el ex titular de la cartera de Hacienda criticó la pesificación y señaló al presidente Eduardo Duhalde como el causante del "caos que vive la Argentina".

En su presentación, el líder de Acción por la República consideró que "cualquier solución a la crisis tiene que comenzar por revertir completamente la pesificación" porque es la única manera de mantener ahorros en la Argentina.En ese sentido, señaló que se requiere de muchas acciones para recuperar la economía del país, pero terminar con la pesificación "es un componente necesario para que cualquier programa político y económico pueda ser exitoso en el futuro".

Para reforzar su teoría, Cavallo sostuvo que obligar "a los argentinos a ahorrar en pesos sería tan difícil como pretender que hablen chino" porque se acostumbraron al uso de dólar "durante décadas de inflación e hiperinflación". Y agregó que con la desaparición del anclaje "los argentinos probablemente usen una baja proporción del peso flotante, y puedan tolerarlo, pero lo que es seguro es que no van a aceptar una prohibición del uso de los dólares".

De la crisis al caos.

El líder de Acción por la República hizo hincapié en lo que consideró "un quiebre del Estado de Derecho que comenzó con el golpe institucional llevado a cabo entre el 19 y el 20 de diciembre de 2001". Para Cavallo, el "golpe" fue lo que abrió las puertas a un "gobierno parlamentario" liderado por Eduardo Duhalde que transformó la crisis argentina en un caos total.En ese sentido, enumeró las tres causas del caos: el anuncio formal de la cesación de pagos de la deuda externa, el congelamiento de los certificados de depósitos bancarios y la pesificación que convirtió en pesos a los contratos en dólares.

De acuerdo con el ex titular de la cartera de Hacienda, el congelamiento de los depósitos agravó el nerviosismo de los ahorristas y "no sólo no evitó la compra de dólares sino que además provocó el colapso de la mayoría de los activos del mercado incluyendo el inmobiliario y el automotriz".El economista respaldó las medidas que implementó en la gestión De la Rúa y cerró su discurso diciendo que la pesificación es "el símbolo de la violación al derecho de propiedad privada en la Argentina".

Degrabación del programa Hora Clave

Mariano Grondona: (…) poco tiempo después conoció por 65 días la cárcel, después se fue del país y ahora vuelve. ¿Todos estos avatares, estos cambios tan bruscos de fortuna, de destino, en qué lo han afectado, en qué convierten a usted en una persona diferente…qué ha sentido con todas estas idas y bajas de la vida?.

Domingo Cavallo: Ahora tengo mucha más experiencia que un año atrás, y conozco mejor lo difícil que es manejar una situación crítica. No tanto lo difícil que es manejarla desde el punto de vista económico, sino desde el punto de vista político. La raíz de la crisis argentina no es económica, sino que es fundamentalmente política e institucional. Ahora, en lo personal, obviamente estoy mucho mejor que hace un año, porque entonces tenía un desafío tremendo por delante. Ahora, no tengo ese tipo de responsabilidades y puedo pensar, ir a conferencias, leer y hacer todas esa cosas de las que uno debe prescindir cuando está en la función pública manejando una crisis.

MG: Por lo pronto está mucho más flaco.

DC: Sí bueno, también pude en los últimos seis, siete meses revertir los 14 o más kilos que había aumentado en el último semestre del año pasado. Así que, desde ese punto de vista, también estoy mejor.

MG: ¿Está más tranquilo, ve las cosas con más serenidad, ha reflexionado sobre todo lo que pasó?.

DC: Sí, estoy muy tranquilo. Pero, estoy muy angustiado, no por mí, yo estoy bien, mi familia sufrió mucho pero ahora está muy bien. Pero, estoy angustiado por la Argentina. Creo que la crisis que estamos viviendo es terrible. Las consecuencias sociales de esta crisis son evidentes. Creo que los argentinos vivimos en un clima de inseguridad física y jurídica que era inimaginable, que es realmente angustiante para todos. Y por supuesto trato de hacer los máximos esfuerzos para pensar, no tanto sobre las causas de esta crisis, que es importante determinarlas como experiencia hacia el futuro, sino cómo podemos superar la situación que estamos viviendo.

MG: ¿Su idea es quedarse aquí ahora o piensa ir y venir?.

DC: Voy a estar yendo y viniendo a los Estados Unidos.

Ari Paluch: Usted recién Doctor Cavallo decía que está mejor que hace un año, porque hace un año tenía un desafío que hoy no tiene. Pero, conociéndolo me da la sensación que le gustan los desafíos, que le gusta el protagonismo y de alguna manera el poder. ¿No tiene nostalgia?.

DC: Mire, es importante enfrentar desafíos. Pero, el año pasado yo los enfrenté sin respaldo político. Porque, si bien el Presidente De la Rúa tenía la mejor intención y me llamó para que conformáramos un gobierno de unidad nacional. Obviamente, la actitud del radicalismo con Alfonsín a la cabeza y con importantes integrantes del Partido Radical estuvieron permanentemente boicoteando al gobierno de su Presidente De la Rúa. Y el boicot lo hicieron poniendo obstáculos a las políticas que nos aprobaban en el Congreso, porque nos votaron la Ley de Déficit 0. Antes, nos habían votado los así llamados Superpoderes. Pero, luego nos boicoteaban con las declaraciones, con las actitudes. Y bueno, finalmente, son ellos los que provocaron el cambio de gobierno.

Yo creo que la responsabilidad por mi renuncia y luego la renuncia de De la Rúa es del Partido Radical. Ellos, son los que decidieron llevarlo a Duhalde al gobierno. Entonces, realmente como lo ha dicho Mussa en un programa de televisión hace pocos días y lo dice en el libro este que está publicitando, yo me hice cargo de una responsabilidad para la que no tenía apoyo político y el Director Gerente del Fondo Kholer me venía pidiendo demostraciones de unidad detrás de la política que estábamos implementando. Yo le decía nos votan las leyes en el Congreso, pero luego venían las declaraciones públicas en contra, algunas en el país y muchas en el exterior.

Por ejemplo recuerdo una declaración de Alfonsín en Brasil que fue terrible para la viabilidad de lo que estábamos implementando…

Fernando Carnota: Ahora, Doctor Cavallo cuando llegó como el salvador, incluso la gente lo veía así ¿no?, cuando llegó…

DC: Bueno la gente me pedía que entrara el Gobierno. Yo quiero destacar que a mí políticamente no me convenía entrar en el gobierno de la Alianza. Yo esperaba en todo caso hacerlo después de ser elegido Senador por la Capital, en la elección de octubre porque era claro que yo me presentaba para Senador. Pero, yo dije, más que la conveniencia personal uno tiene que ver si el país lo necesita o no. Y en ese momento, la gente me paraba en la calle y me pedía que me hiciera cargo de la cartera de economía. O sea, que la gente quería que yo entrara, De la Rúa quería que yo entrara. Parte del peronismo, Ruckauf mismo le había propuesto a De la Rúa que me llamara para ser Jefe de Gabinete.

AP: Hasta Chacho Alvarez quería que usted regresara.

DC: Así es. Y yo recibí primero el ofrecimiento para ser Jefe de Gabinete y me puse a trabajar en un fin de semana en un gobierno de unidad nacional con López Murphy en el Ministro de Economía, y lamentablemente los radicales boicotearon todo eso.

Yo cometí el error de aceptar ser Ministro de Economía en lugar de aferrarme a la Jefatura de Gabinete y también cometí el error de no insistir en algo que yo había puesto como condición que Chacho Alvarez volviera como Jefe de Gabinete a…pero eso es historia yo no sé si vale la pena…

FC: Claro, entró como salvador y se fue como culpable. Usted dice por la calle la gente me pedía que entrara al gobierno. Y ahora, la gente por la calle le dice un poco hostil ¿no?, lo escrachan en distintos lugares y demás.

DC: La verdad que sí…Por supuesto los que me pusieron palos en la rueda, los que provocaron la caída de De la Rúa, que provocaron el golpe institucional desarrollaron toda una estrategia mediática que precedió y sucedió al golpe institucional, tratando de decir que la culpa de todo de este desastre que se planteó desde enero en adelante es del gobierno anterior. Es clara la estrategia mediática.

Diego Valenzuela: ¿Cuál es desde lo personal hoy su relación con De la Rúa? ¿Qué reflexión tiene hoy de aquello y de su relación?. Porque usted me parece que lo exculpa demasiado a De la Rúa. Le echa la culpa al partido y no a De la Rúa.

DC: De la Rúa es un hombre de bien, es un hombre que quería y quiere el bien de los argentinos. A mí me respaldó plenamente. Asumió con toda responsabilidad la función de gobierno. Es un verdadero demócrata. Pero, tiene la mala suerte de haber sido un presidente conservador y por eso ganó la elección, pero respaldado por una centro izquierda absolutamente anacrónica reflejada en el Partido Radical, básicamente en Alfonsín, Leopoldo Moreau y Maestro, los dirigentes del Partido Radical que finalmente predominaron.

Ahora, cuando dicen de De la Rúa que no cumplió con su plataforma no es cierto, porque hizo su campaña diciendo “conmigo un peso un dólar”. Él nunca habló de suspender los pagos de la deuda. En realidad, De la Rúa había prometido lo que hizo. Debo decir que también Duhalde había prometido lo que está haciendo. Pero, porque prometía lo que hoy está haciendo, la gente no lo votó y perdió la elección frente a De la Rúa.

Periodista: Doctor Cavallo por qué no nos cuenta un poco como vivió esos días que estuvo en la cárcel.

DC: Yo los viví bien porque:.. en realidad yo me adapto a las circunstancias. Los primeros días, mientras estuve en retiro y me habían organizado escraches, donde debía de haber plata detrás de los escraches, obviamente no estaba bien. Pero, cuando fui a Campo de Mayo ahí la Gendarmería tiene hombres realmete muy correctos y me pude desenvolver bien. Pero, mi familia sufrió mucho. O sea, yo me propuse bajar de peso y hacer gimnasia. Y como contaba Mariano, el kinesiólogo de la Gendarmería me dirigió en un plan que me hizo estar mucho más en línea que antes ¿no?. En circunstancias como estas la que sufre es la familia y eso es lo que más me angustia.

MG: Quizás Doctor Cavallo lo peor de eso fue el momento de la detención. Vamos a recordarlo en un segundo.

Voz en off: El pasado 3 de abril Domingo Cavallo fue detenido por la causa que lo involucraba en el contrabando de armas a Croacia y a Ecuador. Una semana después el ex ministro fue procesado por el juez actuante Julio Speroni, quién le dictó la prisión preventiva y un embargo por 900 mil pesos. Desde su prisión de Campo de Mayo denunció ser víctima de una persecución política y sus allegados y familiares encabezaron una cruzada en su defensa.Sonia Cavallo (grabado): Y esa justicia que lo puso preso es funcional al gobierno de turno. Mi marido es un preso político.

Voz en off: El propio Cavallo acusó a Carlos Soria quién era entonces Jefe de la Side de presionar a miembros de la Justicia para obtener detenciones resonantes que aplaquen el malhumor social. Soria desmintió toda maniobra.

Carlos Soria (grabado): Como puede pensar usted que yo siendo abogado, presidente de la Comisión de Asuntos Institucionales me enfrente con un grupo de jueces federales, dos camaristas, un secretario de la Corte Suprema y puedo decirle que metan preso a fulano o a mengano bajo apercibimiento de que si no los van a poner en Comisión. Esto es verdaderamente es increíble.

Voz en off: Tras 65 días de prisión que le dictó la falta de mérito y fue librado

MG:¿fue realmente un preso político?.

DC: Bueno, yo en la imagen me doy cuenta de que ahora estoy mucho mejor que entonces.

P: ¿Se ve mejor? ¿Fue un preso bueno usted o no?.

DC: Bueno, no le quepa duda. Pero, lo que me pasó a mí también habla bien de la Justicia. Porque, la detención absurda que me impuso el juez Speroni fue revocada con muy buenos fundamentos y con una resolución ejemplar por la Cámara en lo Penal Económico. Lo que quiero decir es que afortunadamente hay instancias de la justicia que revisan las malas decisiones de los jueces. Tenemos en una primera instancia jueces que buscan el impacto mediático y que provocan daños con su arbitrariedad. Pero, en algunas instancias la justicia se impone.

FC: Ahora, por qué usted en ese… digamos en aquél momento cuando usted estaba preso pasaba un fenómeno muy extraño. Mucha gente sospechaba y creía que era política la detención y mucha gente estaba de acuerdo con que estuviera preso aunque creía que era política la detención ¿no?. Decían, estoy contento de que Cavallo esté preso.

DC: Bueno, no hay un sentido de la justicia demasiado arraigado en nuestra Nación y en nuestra gente, porque la verdad es que nunca funcionó bien la división de poderes. Pero, yo creo que la inseguridad física y jurídica que hoy sentimos todos los argentinos nos va a hacer pensar más en el futuro sobre la importancia de que haya justicia en el país, y que la justicia no dependa ni de la presión mediática, ni de la presión política, ni de la presión…

FC: ¿No será porque la gente por el corralito entonces pone todos los males ahí?.

DC: Mire, la gente obviamente me identifica con la crisis, porque fui el Ministro de Economía del gobierno de De la Rúa. Pero, a medida que la gente vaya pasando el tiempo se va a dar cuenta que los problemas que por ejemplo han tenido los ahorristas no fue debido al corralito, fue debido al corralón que es algo que el corralito trató de evitar. La gente estaba retirando el depósito de los bancos, no retiraba el dinero que necesitaba para transacciones, sino que retiraba todo el depósito…

P: Por miedo.

DC: Claro, cómo no va a tener miedo si desde el mes de agosto del año pasado tenían muchos comunicadores y muchos dirigentes políticos, yo diría la mayoría de dirigentes políticos que decían que había que suspender los pagos de la deuda, la deuda externa e interna. Obviamente, al mismo tiempo decían no hay que pagar la deuda. Entonces, los bancos no iban a poder devolver los depósitos. Y a su vez se lanzaron rumores sobre bancos importantes. Se hablaba de que todos los bancos eran lavadores de dinero y que todos los banqueros estaban robando. Se decía que los bancos iban a caer.

Obviamente, cuando una cantidad grande de personalidades políticas, cuando muchos medios y mucha gente empieza a decir que los bancos van a caer, y para colmo se hace el argumento que hay que suspender los pagos de la deuda, la gente se asusta y empieza a retirar el dinero.

Por eso, nosotros el 1ro. de Noviembre decidimos algo que era la clave de la solución, la reestructuración de la deuda en dos etapas. Una, la deuda interna, porque a los tenedores internos: bancos, fondos de pensión y a la gente que aceptaba la ley argentina teníamos que pagarle un interés un poco mayor y que esto terminó el 15 de diciembre, reestructuramos 55 mil millones de dólares de deuda interna.

Quedaban 45 mil millones de deuda externa para lo cual necesitamos el apoyo del Fondo, que el Fondo lo estaba por dar porque había asignado 3 mil millones de dólares además de los 5 mil que nos había desembolsado en agosto… Nosotros estábamos a punto de resolver el problema de la deuda. Resuelto el problema de la deuda era fácil consolidar la situación de los bancos y de poder responder a la demanda de los ahorristas.

FC: Si hizo todo tan bien y no se equivocó en nada tendríamos que estar fenómenos. ¿En qué se equivocó usted entonces?.

DC: Yo me equivoqué al entrar en un gobierno cuyo partido principal, el Partido Radical quería que De la Rúa hiciera lo que había pregonado Duhalde y lo que han hecho ahora.

FC: Usted hizo cosas dentro de ese gobierno.

DC: Por supuesto.

FC: ¿Y no se equivocó en ninguna de las cosas que hizo?.

DC: Sí mire, equivocaciones uno comete muchísimas. Pero, lo que le quiero decir que mi principal equivocación fue haberme hecho cargo de…

FC: Pero una vez que aceptó ya estaba adentro. Y después gobernó…

DC: Nosotros luchamos junto con De la Rúa durante 9 meses para evitar el default y la devaluación, porque éramos conscientes que el default y la devaluación iban a provocar esta situación terrible en la que estamos. Tal es así que para entrar en default y devaluar tuvieron que sacarnos del gobierno.

DV: ¿Usted no es responsable de la devaluación?.

DC: No, del default y de la devaluación no, al contrario nosotros…

DV: ¿Usted no tiene nada que ver con eso?.

DC: No, usted cree. A ver, déjeme que yo le haga la pregunta a usted. ¿Usted cree que no estuvo la declaración de la cesación de pagos y la devaluación detrás de la caída de De la Rúa y mía?. Es decir, ¿no me sacaron a mí del ministerio para poder declarar el default y devaluar?. Usted si vio… ¿control de cambios?.

AP: Atención que ya no había más un dólar un peso en la Argentina y usted seguía siendo Ministro de Economía.

DC: Dentro del sistema bancario había un dólarpor cada peso. No, perdóneme la convertibilidad es libre elección de la moneda. La convertibilidad es que si usted hace un contrato en dólares se cumple en dólares. Si usted hace un contrato en pesos se cumple en pesos. Eso es lo que la gente apreciaba de la convertibilidad. Y la convertibilidad no la inventó ni Menem ni la inventó yo, la convertibilidad la decidieron los argentinos cuando el plena hiperinflación usaban mucho más al dólar que al peso. Entonces, la magia de la convertibilidad fue respetar a la gente. La gente quería poder manejarse en dólares, depositar en dólares, tomar
préstamos en dólares, y también quería utilizar pesos para las transacciones cotidianas, respetamos esa voluntad de la gente y así nació la convertibilidad que fue muy apoyada, tan apoyada que en octubre en plena campaña electoral para el Senado, les preguntaron a los 4 principales candidatos a Senador por la Capital, -¿Usted abandonaría la convertibilidad?. No, de ninguna manera. Porque, sabían que hablar de la abandonar la convertibilidad era…iba en contra de los intereses de la gente ¿no?.

AP: Pero, dicen que no había más un dólar un peso Cavallo. Pero hable con Casa Piano, con Casa Puente…En Uruguay estaba a más de dos pesos el dólar. Ya en diciembre se terminó…

DC: Después del 20 de diciembre…

AP: No, no, 5 ó 10 de diciembre…

DC: Usted sabe que el 1ro. de diciembre cuando empezó el corralito los bancos estaban obligados a transformar las cuentas en pesos a cuentas en dólares sin poder cobrar ninguna comisión. O sea, que usted llamaba al banco y…lo que pasa que esa convertibilidad que era la verdadera convertibilidad dentro del sistema bancario se tuvo que interrumpir en lo que hace a los billetes físicos porque tanto se le había dicho a la gente que se iban a caer todos los bancos que retiraran los depósitos de los bancos, que todo el mundo quiso sacar todos los pesos y todos los dólares de los bancos. Obviamente, pesos se podían emitir si se abandonaba la convertibilidad que eran lo que podían haber hecho después que abandonaron la convertibilidad. Pero, la gente no quería pesos la gente quería dólares. Y obviamente, ningún sistema financiero del mundo puede devolver todos los dólares.

AP: Pero iba a ser un asiento contable convertían un peso en un dólar y el dólar no estaba.

DC: ¿Cómo que no existían, los activos de los bancos no estaban dolarizados?.

AP: Sí, pero bueno, está bien…

DC: A usted lo han engañado y le voy a explicar por qué.

FC: Las cuentas corrientes se pasaron todas a dólares. Y después quién devuelve?.

DC: Por supuesto, lo tienen que devolver los bancos con los activos que tenían también en dólares.

FC: La gente que estaba pidiendo ahí el dólar.

DC: No, no, bueno. La gente estaba pidiendo ahí el dólar porque le decían que se iban a caer todos los bancos. El problema, le voy a explicar cuál es. El problema es que los deudores empezando por las provincias, el gobierno nacional, no a través de De la Rúa y Cavallo, sino a través de los principales dirigentes políticos decidieron no pagar. Y los deudores del sector privado también dijeron no queremos pagar. Y además inventaron lo de la pesificación. Obviamente, que si para sacarle la deuda a los deudores pesifica todas las deudas destruyen los ahorros de la gente, destruyen la riqueza popular. Eso es lo que pasó. Pero, para poder pesificar y poder hacer las barbaridades que hicieron me tenían que sacar a mí del Ministerio de Economía. ¿Sino cuál es la lógica?. Que el día en que teníamos que tratar el presupuesto para iniciar…para terminar la reestructuración de la deuda externa que iba a comenzar el 15 de enero e iba a terminar el 15 de febrero. Cuando estábamos en plena negociación con el Fondo que nos estaba apoyando, nos estaba apoyando y nos estaba apoyando mucho.

FC: ¿El Fondo lo seguía apoyando?.

DC: Por supuesto, si estábamos haciendo la reestructuración de la deuda externa con apoyo del Fondo.

P: Sin embargo Doctor la plata no venía…

DC:…¿Cómo que no venía?. Yo me había reunido el 5 y 6 de diciembre con Anne Krueguer y con Kholer, además estaba en contacto telefónico con O´Neill y con Taylor prácticamente en forma cotidiana y nos estaban dando mucho apoyo. Lo que pasa es que aquí, aquí en Argentina inventaron que en realidad el Fondo queríamos que devaluáramos, que el Fondo quería que abandonáramos la convertibilidad, que el Fondo quería que pesificáramos, todos disparates. Nunca habíamos hablado…

AP: Toda la vida el Fondo dijo cotización flotante, dólar libre.

DC: No, pero ¡ojo!, el Fondo tiene economistas serios. Los que opinaban que había que flotar no proponian abandonar la convertibilidad porque la convertibilidad no es tipo de cambio fijo, la convertibilidad es dólares son dólares, y pesos son pesos. Y si usted en un determinado momento dice libre flotación se cotiza en pesos pero no se cambian los contratos en dólares. El Fondo que tiene buenos economistas, como toda la gente seria con la que hablamos en esa época discutía si dejar flotar y cómo dejar flotar después de terminar la reestructuración de la deuda y cuando tuviéramos déficit cero. Porque, si usted deja flotar sin tener déficit cero y sin haber reestructurado la deuda, con un montón de vencimientos a corto plazo en dólares, obviamente que el precio del dólar se le va a las nubes. Nunca lo quiso ni el gobierno de los Estados Unidos ni ningún economista serio.

MG: Vamos a pasar a otro capítulo, pero…

FC: Pero, un país que está en fiesta.

DC: ¿Cómo que está en fiesta?.

FC: Claro, le prestaban a un país que permanentemente le presentaba proyectos que no eran serios. ¿Son serios los economistas que le prestan un país así?.

DC: Escúcheme, durante el año 2000 y el año 2001 Argentina estuvo bajando el gasto público a punto de que hasta bajamos sueldos y jubilaciones, imagínese cosa que no se había hecho casi en ningún país del mundo. O sea, que Argentina no estaba financiando ninguna fiesta. En todo caso habían financiado una fiesta como bien lo explica Mussa en el ´98, en el ´99, cuando competían Duhalde y Menem para ver quién era el candidato peronista y en esa competencia Duhalde gastaba como loco en la Provincia de Buenos Aires y Menem le financiaba el gasto al resto de los gobernadores, y esa competencia entre ellos fue ruinosa para el país. Ahí sí, como bien dice Mussa es criticable que el Fondo no se haya puesto más duro con la Argentina. Pero en el año 2000, 2001…

FC: Pero, ahí había economistas serios en esa época ¿eh?, en el Fondo:

DC: Sí, pero tanto el prestigio de la Argentina, era tanto el prestigio de la Argentina que Argentina logró financiamiento aún con un exceso de gasto y de déficit en este período. Fue una lástima, fue una lástima. Ahora, fíjese lo que hizo el Fondo en el 2001 con la Argentina, lo que está haciendo ahora con Brasil. Después si quieren hablamos de Brasil y la Argentina, pero lo que hoy está pasando en Brasil y lo que ha resuelto el Fondo en relación a Brasil es idéntico a lo que el año pasado en agosto hace exactamente doce meses el Fondo decidió respecto de la Argentina.

MG: Vamos a redondear esto, de esta manera. Yo diría si no está pasando un poco la etapa tan agitada de su gestión. Yo diría que usted ya reconoció un error que es haber aceptado ¿no?. Lo que pasa que le hizo caso a Sonia.

DC: No, yo le hice caso a muchos amigos que me decíanlo contrario.

MG: Lo único que le pido yo a Elena es que después no me lo diga. Espero que Sonia no se lo esté diciendo cada 2 minutos. Yo te avisé. Por favor, no me digas Yo te lo dije . Pero, la verdad es que las mujeres en estas cosas tienen más intuición que los hombres. Es la verdad, yo me acuerdo, yo hablé con ella el día que usted aceptó y ella no estaba de acuerdo, porque veía la cosa… Porque las mujeres son así. Y encima, después se lo dicen. Eso es lo peor ¿no?. La otra parte que yo querría para redondear este diálogo tan intenso e interesante que hemos tenido que nos quedó que le preguntaba un poco Carnota. Aparte de la autocrítica por haber aceptado, hoy con seis meses de distancia, tranquilo, sereno con 14 kilos menos, ¿qué otra autocrítica puede hacer usted de lo que hizo durante esos 6 meses?.

DC: Una muy concreta y muy importante que tiene que ver con Brasil hoy, la reestructuraci
ón de la deuda. Tendríamos que haberla comenzado no el 1ro. de noviembre sino que tendríamos que haberla comenzado el 1ro. de septiembre. En esos dos meses el discurso electoral fue tan insistente sobre que teníamos que suspender el pago de la deuda, de los servicios de la deuda que cuando lanzamos la reestructuración de deuda el 1ro. de noviembre, obviamente los depositantes se asustaron pensando que finalmente se iba a suspender el pago de la deuda y empezaron a retirar los depósitos.

MG: Vamos a un corte y ya volvemos.

Locutor: Enseguida hay más Domingo Cavallo. Continúa la entrevista con el hombre más buscado. ¿Tiene solución el corralito? ¿Qué piensa de los candidatos?. (CORTE DE CINTA)…

FC: ….en promedio estuvo más como Ministro de Economía que el resto. Entonces, cómo puede ser que la Argentina está como está hoy si es que promedió más tiempo al frente del Ministerio de Economía son sus ideas.

DC: Bueno, mis ideas son las que le permitieron a la Argentina por ejemplo invertir en una gran cantidad de infraestructura y mejoramiento de los servicios y que durante varios años le dieron a la Argentina un crecimiento vigoroso. Ahora, por supuesto que no hemos logrado salir de una recesión que empezó a mediados del ´98 y que ahora se ha transformado en una tragedia. Este es un problema muy grave que tenemos y yo asumo toda la responsabilidad que usted quiera asignarme y que la gente me asigna. Ahora, hacia el futuro la cuestión no es si Cavallo fue el culpable o no. Si esa fuera la forma pónganme en una hoguera a mí y resuelvan los problemas de la Argentina. Pero no es así la cuestión. Usted me dice si mis ideas no son equivocadas. Yo creo que es menos equivocada que la de otros, porque yo miro que es lo que quieren los argentinos. Por ejemplo, yo nunca hubiera pesificado, porque es faltarle el respeto al argentino, el argentino que tenía su ahorro en dólares decirle que ahora de repente que los dólares son pesos y que además no los puede sacar hasta dentro de 3 ó 5 años, es realmente forzarlo a hacer algo que está absolutamente en contra de su voluntad. Los argentinos van a tratar de ahorrar en dólares. Cómo no permiten que haya dólares en el sistema bancario porque los han destruido, los han pesificado por ley que es una ley inconstitucional obviamente. Entonces, cómo van a ahorrar los argentinos, en dólares billetes o en dólares en el exterior, con lo cual no va a haber ahorro en la Argentina.

P: ¿Qué deberían hacer los bancos con los depósitos?

DC: Devolverle, reconocerle a los depositantes los depósitos en dólares. Yo creo que quién tiene ideas más claras sobre este tema es Nito Artaza. Porque, Nito Artaza está planteando el ataque al corralón. Porque hoy la gente no se queja porque tenga que pagar con tarjeta de débito o con cheque o con transferencia. ¡Ojalá la gente pudiera comprar un auto o comprar una casa utilizando sus dólares, firmando un cheque o con tarjeta de débito!. La gente se queja porque los dólares que tenían se los han robado.

AP: Pero la gente lo responsabiliza a usted Cavallo.

DC: Pero es un operativo…

AP: ¿Cuál es el operativo?. Usted tuvo muchos méritos que mucha gente le reconoce durante la primera gestión de Menem porque usted se fue al año. O sea, que si habla muy bien de la primera gestión de Menem es porque usted tuvo un enorme mérito y quedaba en la historia por haber vencido a la hiperinflación y con el 1 a 1. Mucha gente que no ve supuestamente que se compró el departamento, el auto, todo. Así es la piñata usted se queda con el mérito de aquello y con el desmérito de esto. Y lamentablemente durante su gestión con respecto a que se equivocó de haber regresado, pasó el corralito y lamentablemente usted queda pegado a esto Cavallo. No puede quedar como el que hizo todo bien y todo lo malo por culpa del otro.

DC: Ari escúcheme…usted está absolutamente equivocado. A mí el futuro político no me interesa, a mí me interesa el bienestar de los argentinos. Y entonces, yo le acepto, además lo escuché a usted todas las mañanas porque el kinesiólogo este que me atendía lo escuchaba a usted. Yo no lo culpo a usted, porque en realidad…

AP: Yo tenía plata en el corralito y el que me la dejó fue usted no fue el kinesiólogo.

DC: No, está equivocado, está equivocado. Déjeme que le diga, él que le atrapó a usted la plata y se convirtió en pesos fue Duhalde.

AP: Olvídese de los pesos.

DC: Deje que yo le diga una cosa. Supongamos que yo sea el culpable. Bueno, ahora lo que yo le digo a la gente hay que reconocerle que tiene dólares y hay que dejárselo usar.

AP: Bueno, muy bien.

DC: ¿Cómo?. Como los pudo usar entre el 1ro. de diciembre y el 20 de diciembre con corralito. Pero fíjese, si yo tenía un depósito a plazo fijo y quería comprarme un auto o una casa, el depósito en dólares lo pasaba a una cuenta corriente o a una caja de ahorro, después iba compraba la casa o el auto y la pagaba con un cheque o con una transferencia bancaria. Hoy no hay, hoy no es posible pagar de esa forma porque les han pesificado los depósitos.

P: ¿Y entonces que haría usted?.

DC: Yo, anularía el decreto 214, el de pesificación. Es decir, le seguiría el consejo a la Suprema Corte de Justicia. La Suprema Corte de Justicia, tan temprano como febrero, principios de marzo declaró inconstitucional el corralón, no el corralito, el corralón. Al corralito lo había declarado constitucional en el famoso fallo hiper, pero obviamente que habían dicho que era constitucional cuando no se utilizaba para destruir el ahorro de los argentinos.

MG: ¿Podemos parar un poquitito?.

DC: ¿Cuál es la solución?. Decretar nulo la pesificación. Y reconocer que todo los que tenemos algo en dólar siga teniéndolo en dólares. Después está el tema de cómo lo puede utilizar. Por el momento lo tendría que poder utilizar con tarjeta de débito, con cheque, con transferencia bancaria, porque no puede salir del sistema bancario. Se puede mover de una cuenta a otra pero no puede salir, porque obviamente que si todos lo quieren sacar en billetes o llevárselo al exterior entonces no había forma de poder satisfacer esa demanda. Pero, esa demanda es antinatural. Porque, lo natural es que la gente tenga el dinero en la Argentina. Ahora, lo va a tener en la Argentina si su dinero sigue valiendo lo mismo que antes. Si le dicen no, lo que usted tenía como dólares ahora son pesos obviamente nadie lo va a querer.

MG: Ahora, supongamos que sea verdad lo que le contestó a Cecilia, usted está como más allá de las pasiones, se tranquilizó, es un observador, viene de afuera. Supongamos que superando todas las pasiones y la terrible animosidad que hay en la Argentina, porque la verdad es que estamos todos alterados, mañana Duhalde lo llama a usted y le dice dígame Doctor Cavallo deme tres medidas que yo podría aplicar ahora y que aliviarían la situación.

DC: Bueno, yo le escribí a Duhalde manuscrita una carta donde le dije antes de que lo hiciera, porque me empecé a enterar de Todo Noticias, Bonelli, que eran los voceros de lo que se iba a hacer, lo que iban a hacer. Y a mí, me parecía una barbaridad tan grande que como yo tenía mucha confianza con Duhalde, lo llamé. No me contestó la llamada, le escribí manuscrito una carta que la mostramos creo en el programa… se publicó en La Nación. Y yo le decía hagan lo que quieran con el tipo de cambio. Yo creo que lo que les convendría es no tocarlo hasta que no terminen la reestructuración de la deuda y que podamos demostrar de que tenemos déficit cero. Pero, aún si tocan el tipo de cambio protéjanle los ahorros a la gente, respétenle la moneda de origen. Duhalde en el discurso tomó mi consejo porque dijo los depósitos serán devueltos en la moneda de origen. Lo que pasa es que el lobby que quería la pesificación de los pasivos para sacarse de arri
ba las deudas que fue lo que motorizó el golpe institucional de tanto contra De la Rúa, como contra Rodríguez Saá. Porque, a Rodríguez Saá decidieron sacarlo cuando Rodríguez Saá dijo que no tocaba la convertibilidad y que no pesificaba. Entonces, los ideólogos de todo eso hasta le hicieron desdecirse a Duhalde de la frase más notable de ese discurso.

AP: ¿Quién quería devaluar De Mendiguren el ideólogo?.

DC: No, De Mendiguren no puede ser ideólogo de nada.

AP: Si no fue el ideólogo quién lo volteó a usted. ¿Se pueden decir los nombres?. A usted y a De la Rúa.

DC: Sí, nos voltearon Alfonsín, que fue convencido por Leopoldo Moreau, y por el resto de los dirigentes radicales que se moronizaron en ese contexto. Ellos en realidad estuvieron muy bien influidos por el interés de grupos económicos algunos dedicados a la comunicación pública que tenían grandes deudas y que habían decidido que la pesificación y la modificación de la Ley de Quiebras les resolvía el problema. Como habían visto que conmigo no había chance de que hubiera pesificación y yo les había ofrecido una solución que sigue siendo la solución viable, que es que utilizaran los títulos de la deuda devaluados los títulos de la deuda no la moneda, para devolver sus acreencias. Ahí entonces el deudor se beneficia del menor valor que tienen los títulos en el mercado.

FC: ¿Armaron el cacerolazo ellos que finalmente fue lo que echó a De la Rúa?.

DC: ¿El cacerolazo?. Escúcheme yo estaba en mi casa…¿Quiénes invitaban a que fueran a mi casa por ejemplo?.

FC: Pero, la gente que salió con la cacerola a la plaza.

DC: Es cierto, el cacerolazo…pero el cacerolazo se produjo…

FC: Es el que hechó a De la Rúa finalmente.

DC: Sí, no, pero ese día había habido asaltos a supermercados, que habían empezado en la Provincia de Entre Ríos dos días antes. Le habían estado diciendo a la gente que el gobierno de De la Rúa no daba seguridad. O sea, era un clima….y después que me voltearon a mí yo me pregunto por qué siguieron con los disturbios…

FC: Pero el cacerolazo fue contra el gobierno, no contra usted.

DC: No, esa noche si usted miraba, lo que usted decía en televisión… Varios periodistas n, piden la cabeza de Cavallo, tal es así que el gobierno anunció mi renuncia cuando yo todavía no había renunciado. Lo que pasa es que los ideólogos del cacerolazo…

AP: Aparte de Moreau, Ruckauf también estaba…¿Moreau solo?.

DC: No fue el partido radical. Le explico el partido radical fue ese día y pidió la renuncia de todo el gabinete y yo me acuerdo muy bien en las conversaciones decían no esta noche van a ir a Plaza de Mayo a pedir la renuncia, etc.

FC: El cacerolazo sorprendió a todos.

DC: No, no,

FC: Los saqueos se venían discutiendo si estaban arreglados o si no estaban arreglados. Pero, en el cacerolazo hubo miles de personas que…

DC: Usted lo vivió…

MG: Son situaciones tan intensas que es lógico que todos volvamos a esas horas terribles que hemos vivido los argentinos. Pero, yo le quería hacer una pregunta muy práctica. Lo que ocurrió pasó.

DC: Le digo las tres cosas que tiene que hacer Duhalde.

MG: Eso, usted ahora está con Duhalde.

DC: Tiene que hacerle caso a la Corte Suprema de Justicia y darse cuenta que el Decreto 214, q el que pesificó, es absolutamente inconstitucional. Entonces, tiene que hacer con respecto al decreto 214 lo que nosotros hicimos con Menem respecto de las decisiones que había tomado Alfonsín para no reconocerle la deuda a los jubilados. Resulta que él tenía un millón de juicios de los jubilados, y los jubilados tenían razón, porque la ley le estaba pagando por debajo de la ley. Entonces, él había inventado formas de dilatar de no pagar a los jubilados. ¿Qué hicimos nosotros?. Le reconocimos a los jubilados como por otro lado venían insistiendo los jueces, que tenían derecho a cobrar la diferencia. Por eso, emitimos 14 mil millones….

MG: La que tiene razón es la Corte en definitiva.

DC: Por supuesto en ese tema. Y sobre todo el que tiene razón es Nito Artaza que lo he visto defender muy bien el interés legítimo de los ahorristas.

MG: ¿Saben que dicen Cavallo en eso?. Que si hacen caso a los amparos son 14 millones de dólares y nos fundimos todos.

DC: Ah, bueno.

MG: ¿Cómo hacen para devolverlo todo junto?.

DC: Usted pregúntele a la gente…
DV: Vio que Uruguay no se hizo lo que se hizo acá, un corralito igual para todos, cuasi confiscación. ¿Por qué no se le dijo a algún banco liquidamos, otro banco reprograma y los otros bancos…?.

DC: Eso era lo que habíamos dicho nosotros.
MG: Ese fue un corralito para todos.
DC: No, pero el corralito es una anécdota.

DV: ¿No se ayudó a tres bancos?.

DC: Pero escúcheme el corralito original, ¿el corralito original qué molestia le causaba a la gente?. Que en vez de pagar con efectivo…

FC: Pero, fue terrible eso ahí empezó todo.

DV: Alteraron los plazos fijos que era lo que la gente quería.

DC: Los plazos fijos usted…cuando vencía el plazo fijo lo podía pasar a caja de ahorro o cuenta corriente y después podía pagar con eso. Si en los primeros veinte días de diciembre pregúntele a cualquier inmobiliaria o a cualquier concesionario de autos, se hicieron más operaciones que en todo el resto del año. ¿Por qué?. Porque, gente que dijo no, yo prefiero tener un departamento…

AP: Pero, en Uruguay el Citibank me daba la plata, a mí no me daba ningún instrumento.

DC: De acuerdo, le explico. Acá, si había que tomar una medida tan gravosa como la que está tomando Uruguay ahora que es reprogramar la devolución de los depósitos.

AP: Pero la banca pública.

DC: No, la banca pública y toda la banca liquidada que es el 75% de todos los depósitos. Una medida tan gravosa como esta obviamente que había que hacerlo solo en relación a los bancos con problemas ¿se dan cuenta?, con problemas de insolvencia en definitiva, bancos a los que hay que liquidar o reestructurar. Acá, cuando se hizo la reprogramación de los depósitos que también es inconstitucional, se hizo mal, precisamente porque no se hizo como en Uruguay. Acá la Ley de Entidades Financieras autoriza a reprogramar depósitos para las entidades con problemas pero no le permite reprogramar depósitos generalizadamente. Además, está en vigencia la Ley de Intangibilidad de los Depósitos.

MG: Ahora, le hago una pregunta Doctor Cavallo.

DC: Uruguay lo hizo bien, pero una medida muy gravosa como es reestructurar depósitos. Ahora, esas entidades a las que le han reestructurado los depósitos que tienen el 75% de los depósitos van a tender a desaparecer y se van… Acá nosotros no creíamos que era necesario llegar a una medida tan gravosa. La del corralito que creamos y que pretendía acelerar un proceso natural que es el proceso de bancarización de los pagos. Pero, de ninguna manera afectaba a los depósitos. Por eso, la Corte el 28 de diciembre lo consideró constitucional al corralitto.

MG: ¿Va a votar en la interna justicialista en noviembre usted?.
DC: No, como voy a votar.
MG: ¿Por qué?.

DC: No, no voy a votar. Yo no voy a participar en esta elección.

AP: ¿El 30 de marzo no va a ir a votar tampoco?.

DC: Bueno, el 30 de marzo seguramente voy a ir a votar. Pero, yo no me voy a meter en las internas y mucho menos de otros partidos.

FC: ¿Y cómo candidato?.

DC: Tampoco. Yo no siento que la gente en este momento quiera que yo vuelva. Entonces, si la gente no quiere. Yo volví, me metí nada menos que en el gobierno de De la Rúa y asumí todos estos riesgos porque la gente me pedía que volviera. El día que la
gente me pida que vuelva yo voy a estar disponible. Pero ahora….la gente tiene muchas dudas y es legítimo que las tenga. Como decía Ari al fin y al cabo todos me han echado la culpa a mí. Ha habido una campaña mediática, eso lo digo yo no lo dice Ari para….

MG: Acá está… está muy cambiado Cavallo. Lo escucha a Ari, no sé lo que le pasa a Cavallo. Usted está arificado.

AP: Por lo menos diga a quién vota el 30 de marzo, ¿vota a Patricia Bullrich no?.

DC: Mire, primero yo no sé si la elección va a ser el 30 de marzo. A mí me parece que sea antes. En realidad, fíjense los líos que se están armando con esta elección interna. ¿Por qué no dejan que todos los que quieran ser candidatos sean candidatos y vamos directamente a una elección general, lo antes posible?. Usted, me decía que hay que decirle que haga Duhalde. Bueno, muy pocas cosas puede hacer él excepto dar marcha atrás con algunos errores que le hicieron cometer, porque él no los había anunciado en su discurso inaugural. Eso es lo que puede hacer Duhalde. Y de esa forma terminar de resolver este tema, este frente con los ahorristas que los ahorristas está reclamando legítimamente por lo que les corresponde. Ahora, la solución la va a tener que dar un futuro gobierno. Cuanto antes tengamos el futuro gobierno que pueda concitar un espíritu de unidad nacional. Usted me dice a quién voto, no le voy a decir. Pero, yo creo que los candidatos que dividan mucho no sirven para esa etapa. Hay que buscar candidatos que sean capaces de unir…

DV: En ese contexto, ¿qué piensa de Menem candidato? ¿con ese pasado puede ser futuro candidato?.

DC: A mí me hubiera gustado Reutemann, porque creo que Reutemann podría haber unido a mucha gente. Yo tengo una cierta expectativa dentro del justicialismo no porque yo lo vaya a votar, sino que pienso que a lo mejor De la Sota podría ser un factor de unión, pero habrá que ver. Ahora, Menem está teniendo una actitud muy valiente de alguien que se anima a confrontar la adversidad que está enfrentando, obviamente motivado porque por su ambición de poder, pero también por su sentido de responsabilidad. Así que, yo creo que a Menem hay que dejarlo hacer la campaña. Ahora, a mí me parece que tanto Menem por un lado, como la señora Carrió o Zamora por el otro, son personas que les va a resultar muy difícil crear el espíritu de unidad que se necesita en la Argentina.

Ahora, ¿quién va a estar en condiciones?. A mí si usted me pregunta, me gustaría que fuera o Patricia Bullrich o López Murphy. Yo creo que ellos son personas que tienen ideas apropiadas para la Argentina. Lo que pasa es que no sólo hay que tener ideas, también hay que tener la capacidad de aglutinar. ¿Cuál fue el gran mérito de Menem?. Que aglutinó y creó una cosa muy amplia y un gran apoyo a la política que estaba implementando. Y De la Rúa ganó por qué, porque De la Rúa era el hombre que podía lograr los votos de centro izquierda que se lo daba la Alianza, pero él le quitó a Duhalde los votos de centro, los votos de los que no tienen afiliación política.

MG: Tenemos que ir al cierre. Hemos hablado mucho tiempo una cosa muy interesante. Yo tengo esta sensación ¿no?, creo que Cavallo es un hombre de los que más saben en la Argentina, tiene experiencia, por lo que ha hecho, por lo que describió. Tuvo logros, tuvo errores, tuvo altibajos fenomenales porque pasó de los plenos poderes a cárceles. Ahora, es muy consciente de que no es el momento para él plantear un retorno ¿no es cierto?. Yo lo comparo un poco a Bielsa ¿no?. Es decir, fue ganando, ganando y de golpe… Y a mí me parece que Cavallo todavía va a poder darle al país mucho si aprende esta experiencia y maneja los tiempos. Creo que es joven… ¿cuántos años tiene?.

DC: 56 años.

MG: Para mí es jovencísimo. Es joven, muy polémico, muy discutido. Yo creo… yo y voy a decirle como se lo dije el otro día cuando estaba Sonia… Fernando Carnota es honesto, Cavallo es honesto. Yo creo que es un hombre honesto. Es un hombre muy impetuoso. Un ego muy grande ¿eh?. Entonces, esto le va a venir muy bien como pausa de humildad. Cavallo tiene que ser ahora humilde. Aportó, peleó, ganó, perdió. Tiene que aprender de su experiencia. Si aprende y espera yo creo que va a ser un hombre muy valioso en Argentina de los próximos años. Ya volvemos.