Ratazzi tiene razón

Hoy hemos leído en los diarios la insólita carta que la Sra Edwin le ha enviado a Cristiano Ratazzi, criticándolo por su identificación del aumento del ïndice de Precios con la inflación y el costo de la vida. Por supuesto, el sentido común de Cristiano lo ayuda mucho más a llegar a la verdad que la mala técnica de la directora del INDEC. En el sitio inflación Verdadera hay una explicación técnica que demuestran que los argumentos de Edwin son absurdos. Lean «El IPC y el Costo de Vida»

Indicadores de alerta temprana

En todas las economías avanzadas, quienes tratan de entender lo que está ocurriendo prestan especial atención a los denominados «indicadores de alerta temprana». Son los indicadores que anticipan lo que en economía será noticia en unas semanas, meses o trimestres del futuro.

En nuestro país, lamentablemente, la frecuencia con la que se publican las estadísticas no permite contar con muchos indicadores de alerta temprana. Entre los pocos que existen, el sitio InflaciónVerdadera.com provee información diaria sobre los precios de los alimentos y bebidas que integran la canasta con la que el INDEC mide el ïndice de Precios al Consumidor. Esta información es muy valiosa y nos anticipa que la inflación de los alimentos y bebidas ya se ubica por arriba del 30 % anual mientras que la inflación mensual fue superior al 6 % en febrero y ya está en el 7 % en este momento, a sólo 4 días de haber comenzado el mes de marzo.

Hasta hace algunas semanas también podían utilizarse como indicadores de alerta temprana la información diaria que con una demora máxima de 3 o 4 días publicaba el Banco Central (hacer click en «Estadísticas e Indicadores» , «principales variables»). Lamentablemente, tal como me lo ha hecho notar Felipe Murolo, el Banco Central está muy atrasado con la actualización de la información diaria. Hoy debería figurar la del 28 de febrero y figura sólo la información hasta el 19 de febrero. Es sorprendente que los analistas económicos que siguen la marcha de los mercados monetarios no hayan puesto ya el grito en el cielo.

¿Porqué el Banco Central ha dejado de publicar los datos como lo hacía hasta hace apenas algunas semanas? ¿Esta ocurriendo algún fenómeno que quiere ocultar? Ojalá sea sólo una demora sin intenciones de agregar oscuridad, porque en este momento la economía argentina necesita, más que nunca, indicadores de alerta temprana.

Para Grecia, una «devaluación fiscal» es mejor que una «licencia temporal» de la Eurozona.

(A continuación se transcribe la traducción que hizo Esteban Fernándes Medrano del artículo de Domingo Cavallo y Joaquín Cottani publicado en inglés en http://www.voxeu.org/index.php?q=node/4666)

Para Grecia, una “devaluación fiscal” es una mejor solución que una “licencia temporal” de la Eurozona. Martin Feldstein sostiene que, para mitigar los costos asociados con el ajuste fiscal, Grecia debería pedir a sus socios de la Eurozona “un permiso temporal para ausentarse con el derecho y la obligación de volver a un tipo de cambio más competitivo” (Feldstein 2010). Más específicamente, él sugiere que Grecia reintroduzca de nuevo el dracma a la par con el euro, devaluarlo el 23 %, y volver a la Eurozona unos años más tarde con un tipo de cambio más competitivo de 1.3 dracmas por euro.

Su propuesta no incluye una nueva denominación de contratos financieros de euros a dracmas (ya que esto sería lo mismo que el default de los contratos) sino que, simplemente, sería un cambio temporal de la unidad de valor usada para fijar precios y salarios en la economía. El objetivo es reducir los costos unitarios de mano de obra para incrementar exportaciones y reducir importaciones (suponiendo que el impacto de la devaluación sobre los precios locales es bajo o nulo) y, de esta manera, estimular la economía a fin de compensar la contracción esperada debido al inevitable ajuste fiscal que necesita Grecia para mejorar su solvencia (esto, a su vez, supone que el cambio de gasto debido al efecto de la devaluación pesa más que el efecto contracción debido a otras razones, como el efecto de balance y el aumento en los precios de importación).

Eurozona como Bretton Woods?

En esencia, lo que Marty propone es volver a crear dentro de la Eurozona el mismo mecanismo que existía bajo el sistema de Bretton Woods, que permitía a los países que enfrentan graves desequilibrios fiscales y externos ajustar sus tipos de cambio fijos, previa consulta con el FMI y los demás países que participan en el acuerdo.

En este sentido, la propuesta tiene cierta lógica, pero, lamentablemente, abre la puerta a cuestiones de credibilidad en otros países de la zona del euro, lo que la hace políticamente difícil de aceptar por todos.

Nosotros, sin embargo, estamos totalmente de acuerdo con Marty, que, a menos que se haga algo para mejorar la competitividad externa, el ajuste fiscal por sí solo no hará el trabajo de llevar la economía griega a estar de nuevo en pie. En Argentina, una regla monetaria similar a la que tiene Grecia hoy impidió que la economía se ajuste suavemente en 2001, cuando, ante una crisis de confianza y poco apoyo internacional, el gobierno se vio obligado a aplicar un drástico programa de ajuste fiscal. Las tensiones sociales causadas por ésta y otras medidas, incluyendo la aplicación temporal de control de capitales, condujeron a la caída del gobierno y la adopción, por una nueva administración, de políticas terriblemente equivocadas, precio que Argentina está todavía pagando hoy. Una de estas políticas fue la conversión forzada a pesos de los contratos financieros denominados en dólares de EE.UU., algo que (como Marty percibe correctamente) Grecia debería resistirse a hacer.

¿Es necesaria la devaluación  para mejorar la competitividad?

El punto en que discrepamos con Marty es su idea de que la devaluación del tipo de cambio es necesaria para restaurar la competitividad. En realidad, el mismo efecto puede lograrse por otros medios, que, al menos en el caso de Grecia hoy en día, son menos perjudiciales, por ejemplo, cambiando la estructura tributaria sin afectar la recaudación de impuestos.

En nuestra opinión, una de las razones por las cuales los costos laborales son elevados en Grecia, son los impuestos de la seguridad social. Estos importes son del 44% del salario bruto, de los cuales el 28% es pagado por el empleador y el 16% por el empleado. Juntos, estos impuestos aumentan € 33 millones para el sistema de seguridad social o poco menos del 14% del PIB. En contraste, el impuesto al valor agregado, cuya base es más amplia, recauda menos de € 32 mil millones. Y esto a pesar de que la evasión de impuestos sobre la nómina (particularmente entre los mismos empleados, pero también entre empresas) es conocida en Grecia, lo que no es sorprendente dado el alto nivel de estos impuestos.

Por supuesto, la razón por la cual hay menos recaudación de IVA que de los impuestos de la seguridad social, a pesar de la amplia base y la relativamente más baja evasión (en general, es más difícil de evadir el IVA que los impuestos sobre la nómina) es que la tasa efectiva de IVA es relativamente baja. La cuestión es el hecho de que, en Grecia, no hay uno sino varios tipos de IVA, que varía en los diferentes productos y regiones. Así, mientras que la tasa general es del 19%, la que se aplica a las necesidades básicas, como alimentos y medicinas, es del 9% y para los libros y periódicos es de 4,5%. Además, algunas islas griegas disfrutan de un IVA más bajo que el resto del país. Además de introducir distorsiones a nivel microeconómico, una tasa no uniforme del impuesto, reduce la recaudación de impuestos para un nivel dado de la tasa fiscal promedio por inducir el arbitraje impositivo. Conservadoramente, se podría decir que si el Gobierno griego aplicara una tasa uniforme del 15% en todos los sectores, podría cobrar la misma cantidad de dinero que recauda hoy bajo un sistema de tipo diferenciado con una tasa máxima del 19%.

 Utilizando el sistema impositivo en lugar de la devaluación, dada esta información, parece posible, en principio, rediseñar el sistema fiscal griego de tal manera de lograr la misma reducción en euros de los costos laborales que Marty tiene en mente, sin necesidad de requerir que Grecia salga de la Eurozona y sin sacrificio en la recaudación de impuestos. Esto se puede hacer:

* aumentando la tasa del IVA al 25%;

* aplicándola de manera uniforme en todos los bienes y servicios producidos en la economía, y

 * eliminando los impuestos al trabajo ya sea en su totalidad o permitiendo a las empresas que compensen los pagos contra el IVA (de estas dos opciones, nosotros preferimos la última, ya que garantiza la continuidad del financiamiento del sistema de seguridad social, mientras que recompensa a las empresas que cumplan con sus obligaciones de impuestos laborales).

El siguiente cuadro muestra cómo llegamos a esta conclusión. Aumentando la tasa del IVA al 25% y haciéndola uniforme aumentaría la recaudación del IVA por € 21 mil millones (de € 31,5 a € 52.5 millones de dólares). Esta es la misma cantidad que se perdería, si se permite a las empresas registrar como crédito al IVA los pagos de impuesto sobre la nómina salarial (es decir, el 28% de los salarios que los empleadores contribuyan a la seguridad social).

Mientras que el efecto sobre la recaudación tributaria es neutral, el efecto sobre la economía no lo es. Bajo nuestra propuesta, los costos laborales totales (la suma de los salarios brutos y los impuestos de nómina) se reducirían desde € 96 millones a € 75 mil millones. La diferencia de € 21 mil millones es, en términos porcentuales, similar a la que Marty tiene en mente. Sin embargo, ausente el efecto contractivo de la devaluación, el impacto sobre la competitividad debe ser mayor, tal vez de manera significativa. Naturalmente, algunas empresas se beneficiarán más que otras. Pero, a menos que se quiera premiar a los evasores de impuestos, no habría nada que lamentar.

Como nota final, debemos señalar que esta medida, junto con otras, incluyendo una reducción nominal del 13% en los salarios del sector público y una reestructuración ordenada de la deuda pública en poder de los acreedores nacionales, se aplicaron con éxito en Argentina durante 2001.

Si no fueron suficientes para evitar la crisis monetaria y de deuda que se produjo a finales de ese año fue porque – después de haber prometido apoyo financiero a cambio de la aplicación de estas medidas – el FMI decidió repentinamente tirar del enchufe a la Argentina anunciando, en noviembre de 2001, que no desembolsaría los fondos que había prometido, lo que provocó una corrida masiva de depósitos bancarios y bonos soberanos y precipitaron la crisis.

Esperamos que Alemania, Francia, y los otros países de la Eurozona no cometan con Grecia el mismo error que el FMI cometió con Argentina.

Tabla 1. Cómo funciona una «devaluación fiscal»

                                                                             (en billones de euros)

                            Actual                   Propuesta 
Recaudación  Tasa  Base Costo laboral Tasa Recaudación  Costo laboral
IVA bruto        31.5  15% 210.0   25%      52.5  
Crédito Salarial –               21.0  
IVA neto        31.5              31.5  
Imp s/salarios        21.0  28%  75.0        96.0 28%      21.0        75.0
Total        52.5              52.5  

 

Enseñanza de la Crisis. España, Argentina, Duhalde y Terragno.

                              Publicado por Diario Perfil el domingo 28 de febrero de 2010.

Tengo la esperanza de que la triste y dolorosa experiencia de Argentina 2001-2002 le ayude a los españoles a tomar la sabia decisión de mantenerse dentro del Euro y encuentren la forma de superar los desequilibrios que ha acumulado la economía española en la última década, sin abandonar su pertenencia plena a Europa.

España está comenzando a sufrir los mismos problemas que nosotros sufrimos desde mediados de 1998 en adelante: la reversión del ciclo expansivo que se había dado hasta ese año. Ese ciclo se había iniciado gracias al clima de confianza que crearon las decisiones de principios de los noventas de integrar Argentina al mundo y de adoptar un régimen monetario que significaba un compromiso firme con la estabilidad de precios y la seguridad de los contratos y compromisos.

España gozó de una expansión económica incluso mucho mayor y más larga que la que había conseguido Argentina hacia 1998, basada en una elevada tasa de inversión que se financió, en gran medida, por ahorro externo: el déficit en cuenta corriente de su balanza de pagos. Ese déficit, que no es otra cosa que el ahorro externo que decidió volcarse a España para financiar su expansión económica, dio lugar, como no podría ser de otra manera, a una elevada deuda externa (más privada que pública). En los últimos seis años, como también había ocurrido en Argentina desde 1997 en adelante, el déficit fiscal estuvo aumentando, a pesar del fuerte incremento de la recaudación impositiva que venía asociado a la expansión económica.

Hoy España, como Argentina desde 1998, se enfrenta al difícil desafío de reducir significativamente ambos déficits: el de la cuenta corriente de su balanza de pagos y el de sus cuentas fiscales. El desafío es muy grande, porque en España, como ya había ocurrido en Argentina en aquella época, las circunstancias externas se han tornado adversas y sus costos internos (particularmente sus costos laborales, tanto públicos como privados) se han incrementado más que la productividad de su economía.

La fuerte apreciación del Euro, que llegó a valer 1,60 dólares desde un precio que era apenas la mitad de ese valor en el año 2001, produjo para España el mismo efecto que produjo en Argentina la fuerte apreciación del Dólar entre 1998 y 2001. Hay que tener en cuenta que en España la moneda es el Euro, como en la práctica lo era el Dólar en la economía Argentina de aquel entonces.

¿Que harán los dirigentes políticos españoles? Yo espero que encuentren la forma de producir ordenadamente los ajustes que son inevitables: bajar simultáneamente el nivel de su gasto público y reducir también sus costos internos, particularmente los costos laborales. Tendrán que adoptar las mismas medidas fiscales y laborales que comenzamos a tomar en Argentina en los años 2000 y 2001 y que significaron un enorme costo político y pérdida de popularidad para el Gobierno de De la Rúa. Va a ser muy costoso políticamente para el Gobierno de Zapatero, como lo sería igualmente para un Gobierno del Partido Popular si estuviera ahora en el poder. Pero es muy importante que el Partido Popular no adopte la posición que en Argentina adoptaron los peronistas y radicales de la Provincia de Buenos Aires, quienes decidieron destruir el régimen de convertibilidad y consiguieron aislar a Argentina del Mundo.

Estoy seguro que el Partido Popular nunca va a considerar siquiera esa posibilidad, porque sería sacar a España de Europa. Ellos saben que si hoy España decidiera “pesetizar” su economía, transformando todos los contratos que hoy tienen al Euro como moneda y luego dejar que la Peseta flote frente al Dólar, se produciría la misma catástrofe que ocurrió en el Año Nuevo de 2002 en Argentina. El gasto público de España y los costos laborales tendrían una gran reducción, mucho mayor a la necesaria, como ocurrió en Argentina en 2002, pero el costo social y económico para los españoles sería enorme y muy extendido en el tiempo.

España quedaría aislada del Mundo como estuvo la Argentina desde 2002 en adelante. Y, como está ocurriendo aún hoy en Argentina, ocho años después, España volvería a estar infectada de inflación y sin crédito para seguir financiando su progreso. Seguramente, como ocurrió en Argentina durante los últimos ocho años, España podría seguir teniendo servicios públicos e infrestructura, gracias a la fuerte inversión y modernización que consiguió su economía desde que se integró a Europa y adoptó el Euro como moneda, Pero ocho años después España seguiría viviendo el mismo estado de frustración y desesperanza que hoy se vive en Argentina.

Después de todo el daño que las decisiones del Gobierno Argentino le causó no sólo a los argentinos sino también a los españoles que habían invertido en nuestro País, espero que al menos la triste y dolorosa experiencia argentina le sirva a los españoles para darse cuenta que la decisión de integrarse a Europa y la adopción del Euro son las verdaderas Políticas de Estado que les han permitido progresar y que, si las mantienen, podrán llevar a cabo, ordenadamente, los ajustes inevitables que deben preceder a una nueva etapa de progreso.

La experiencia de España, si logra superar su crisis actual sin destruir su régimen monetario y sin aislarse de Europa, será también beneficiosa para nuestro país. Posiblemente ayude a quienes hoy hablan de acordar Políticas de Estado en la Argentina, particularmente Duhalde y Terragno: se den cuenta que Políticas de Estado eran las que habíamos acordado y decidido en el Congreso Nacional en la década del 90. Lástima que ellos contribuyeron a destruirlas…

 

La aceleración inflacionaria es alarmante

Los periodistas están reflejando el fenómeno cuando entrevistan a la gente que sale del supermercado. Pero la mayoría de los economistas profesionales siguen sosteniendo que la inflación anual estará apenas sobre el 20 % anual y la mensual algo inferior al 2% mensual. Creo que se equivocan por dos omisiones: primero no siguen los datos diarios de la inflación y se guían por los datos mensuales y anuales que se publican una sola vez al mes. Segundo, vienen subestimando la gravedad de la situación fiscal, la que debe ser medida no por la caja sino por los compromisos que el Gobierno ha venido adquiriendo.

Al primer error lo pueden subsanar entrando todos los días al sitio www.inflacionverdadera.com. Allí podrán encontrar la evolución diaria de la inflación para el rubro Alimentos y Bebidas del Índice de Precios al Consumidor y de la Canasta Básica. También pueden calcular la evolución diaria de la tasa de inflación mensual, sobre la base de los últimos treinta días comparados con los treinta días inmediatamente anteriores. Estas tasas, calculadas diariamente, coincidirán, al final de cada mes con las tasas anuales y mensuales que habitualmente observan los economistas, acostumbrados a esperar las estadísticas oficiales, que siempre se han publicado con esa frecuencia. Pero ahora, no sólo es importante que los economistas miren a las estimaciones privadas, porque las oficiales vienen siendo retocadas para abajo desde enero de 2007, sino que es importante que aprovechen la información diaria, que se ha hecho disponible desde que los supermercados venden por internet.

Pruebas al canto. Quien entre hoy (17 de febrero de 2010) al sitio www.inflacionverdadera.com podrá descubrir que la tasa de inflación anual del rubro Alimentos y Bebidas del IPC ya está en el 24 % y el de la Canasta Básica en el 23,2 %. En el mismo sitio se podrá observar que la inflación anual se ha venido acelerando rápidamente. Al 17 de noviembre, sólo tres meses atrás era del 16,5%, al 17 de diciembre del 19,1% y al 17 de enero del 19,9% (para encontrar estos números en el mencionado sitio hay que ir moviemdo el cursor sobre el cuadro titulado «Inflación Anual». Hoy, 17 de febrero ya está en el 24% anual!

Es interesante destacar que es posible ir teniendo la variación diaria de la tasa de inflación mensual. Este dato será  incluído en aquel sitio a partir de hoy.Yo la acabo de calcular tanto para el rubro Alimentos y Bebidas del IPC como para la Canasta Básica y me dá 3,7 y 4,2% respectivamente. Se trata también de un impresionante salto con respecto a la tasa mensual que prevaleció en los meses anteriores, simpre ubicada alrededor del 2 % mensual.

La mayoría de los economistas profesionales siguen hablando de una tasa anual del 20 % y de una tasa mensual algo inferior al 2 %, no sólo porque no están analizando la evolución diaria, sino porque cuando hacen sus análisis macroeconómicos siguen mirando sólo las cifras de los déficits fiscales de caja del Gobierno Nacional y de las provincias. Es muy importante que analicen además la evolución del verdadero déficit fiscal, que resulta no de los ingresos y egresos de caja de cada mes, sino de los compromisos que el Gobierno va asumiendo y que, aunque demore algunos meses o años en pagarlos, tarde o temprano, ahora más temprano que tarde por la falta de crédito y por los amparos judiciales, tendrán que ser afrontados.

Yo he venido recomendando la lectura atenta de los informes semanales que prepara la gente de IDESA y que se pueden leer en el sitio www.IDESA.org , porque ellos son los que mejor han venido estimando los compromisos aún no atendidos del Sistema de Seguridad Social, que constituyen, junto con los subsidios a las empresas de servicios públicos y las contrataciones de obras públicas, las principales bombas de tiempo fiscales que el Gobierno viene activando al mejor estilo de los años 80s.