Por supuesto, esta respuesta de Milei es de julio de 2020, pero hay que valorarla, porque entonces Milei estaba abocado a su batalla cultural, que yo elogié en las opíniones que vertí ante su audiencia. Vuelvo a subir este video, que me lo acaba de recordar un buen amigo, porque, de paso, describe bien lo que yo siempre consideré esencial para lograr buenos resultados económicos: poner enfasis en la organización de la economía, es decir en el diseño de buenas instituciones económicas. Yo entendí esta cuestión leyendo muy tempranamente a Juan Bautista Alberdi, aún antes de enriquecerme con las lecturas de los filósofos de las escuelas económicas liberales.
Autor: Domingo Cavallo
Mi libro de 2014, «Camino a la Estabilidad», tiene hoy mucha actualidad
Si bien lo escribí al comienzo de 2014, cuando se perfilaba que iban a competir por la Presidencia Daniel Scioli y Mauricio Macri, la tasa de inflación que yo preveía para fines del 2015 era del orden del 35% anual, no muy diferente a la que tenemos hoy.
Era claro, en mi opinión, que el gobierno que asumiría el 10 de diciembre de 2015 iba a tener que aplicar inmediatamente un plan de estabilización como precondición para conseguir apoyo popular y poder llevar adelante todas las reformas estructurales que requería la economía. Por eso me dedique a describir lo que podría ser ese plan de estabilización.
Quería ayudar a los equipos de economistas que estaban trabajando para los dos candidatos presidenciales. Uno de los equipos, el que desde una fundación creada por Guillermo Francos trabajaba para Scioli, estaba liderado por Javier Milei. También Mario Blejer asesoraba a Daniel Scioli. El economista que mas acompañaba a Macri era Carlos Melconian, pero también tallaban mucho Alfonso Prat Gay y Federico Sturzenegger.
Acabo de volver a escuchar una larga conferencia sobre el libro que di en la Fundación Libertad y Federalismo de Tucumán. Encontré allí una discusión sobre temas que hoy siguen siendo muy relevantes. Muchos de mis razonamientos están reproducidos en los posts que he ido publicando en los últimos años, pero encuentro que aquella presentación ejemplifica las propuestas con acontecimientos de nuestra historia que son muy elocuentes.
El inicio de un crecimiento vigoroso y sostenible de la economía argentina en el año 2026 es posible. La secuencia de las reformas es clave
Es cierto que haber logrado el ajuste fiscal en tiempo record y contar con un régimen de incentivos fiscales para grandes inversiones en sectores como la energía, la minería y las tecnologías avanzadas, brindan argumentos para sostener que el 2026 será un año de crecimiento económico. Pero el gobierno no debe dormirse en los laureles.
Conseguir que se complete la reactivación de la economía en los sectores que dependen del mercado interno y que el crecimiento sea vigoroso y sostenible en el tiempo, requiere de todas las reformas que se enumeran en este informe y cuya adecuada secuencia es clave para que los años 2026 y 2027 terminen de convencer a los ciudadanos de seguir brindando apoyo a las ideas de libertad y modernización que viene pregonando el presidente Milei desde su campaña electoral del 2023.
Las reformas necesarias y la secuencia apropiada
La aprobación por el Congreso del presupuesto para el año 2026 es un muy buen comienzo porque va a permitir la consolidación del gran logro de los dos años precedentes: el fuerte ajuste del gasto público y la eliminación del déficit fiscal.
La ejecución de este presupuesto, así como las negociaciones para que las provincias acompañen con los suyos el ajuste fiscal nacional, se verán facilitadas si se acelera el proceso de reprivatización de las empresas que fueron estatizadas después del abandono de la convertibilidad y si el producido de esas privatizaciones se utiliza para aumentar la inversión en infraestructura pública que ha venido deteriorándose desde hace varios años.
El segundo paso imprescindible es la sanción, en lo posible por ley, de un nuevo régimen monetario y cambiario como el que funciona muy bien en Perú.[1]
Este complemento institucional del presupuesto 2026 es importante para que el mercado cambiario y la expansión del crédito al sector privado se liberen de trabas burocráticas y manejos impredecibles. En este contexto el Banco Central debería acumular reservas propias a un ritmo rápido. La tasa de riesgo país debería descender a no más de 300 puntos básicos. Cuando esto ocurra, tanto las tasas de interés en pesos como en dólares se ubicarán en niveles reales no más altos que la tasa de crecimiento potencial de la economía.
Sin la completa liberalización cambiaria y financiera va a ser muy difícil que las expectativas de los inversores privados en el sector real de la economía ayuden tanto a la estabilidad macroeconómica como al crecimiento vigoroso.
Jorge Vasconcelos lo explica muy bien en su artículo publicado en La Nación el 28 de diciembre
La tercera reforma importante es la denominada ley de modernización laboral, pero no tanto por las modificaciones que introduce en el régimen laboral, cuyos efectos recién se verán en el mediano plazo, sino porque incluye ingredientes muy valiosos en materia impositiva para alentar la inversión en empresas medianas y pequeñas. Va en la línea de extender a empresas de menor tamaño los incentivos fiscales que asegura el RIGI a las grandes inversiones. Incluso sería conveniente que estos incentivos fiscales se acercaran aún más a las de aquel régimen para grandes inversiones.
La apertura de la economía y las modificaciones para eliminar el sesgo anti exportador de la estructura de precios relativos deben posponerse hasta que la modificación del régimen monetario, cambiario y financiero haya permitido que el tipo de cambio real se ubique en un nivel de equilibrio sin restricciones al movimiento de capitales (salvo las necesarias para desalentar el carry trade). Cuando se encare esta etapa, será fundamental que se eliminen los impuestos indirectos que encarecen los costos de producción de los bienes transables internacionalmente o al menos, se compensen con reembolsos y reintegros a las exportaciones hasta que esos impuestos sean eliminados.
Tasa de inflación y tasa de riesgo país
La reducción de la tasa de riesgo país es más importante que la reducción inmediata de la tasa de inflación porque si no baja la tasa de riesgo país siempre estará como espada de Damocles un posible salto devaluatorio o la necesidad de frenarlo mediante muy altas tasas de interés.
Siendo que aún existen restricciones cambiarias (el cepo a las empresas) y que ya no podrá utilizarse el tipo de cambio como ancla nominal complementaria de la cantidad de dinero, no es prudente que el gobierno anuncie metas de inflación muy ambiciosas (decir, por ejemplo, que en agosto la tasa de inflación comenzará con 0) porque corre el riesgo de ser desmentido por la realidad. O que, para conseguir esa meta, deba aplicar una política monetaria tan restrictiva y fuerte contención salarial impuesta desde el Estado, que acentúe el clima recesivo en el mercado interno. Es mucho más conveniente fijarse una meta ambiciosa en materia de tasa de riesgo país, porque cuando esa meta se consiga, será posible implementar un plan sostenible y consistente de estabilización y crecimiento.
La reactivación del mercado interno
La reactivación del mercado interno se producirá en la medida en que se mantengan tasas reales de interés no superiores al crecimiento potencial de la economía y la expansión del crédito interno al sector privado facilite la inversión familiar y empresaria.
Un buen instrumento que podría acentuar la reactivación del mercado interno y constituirse en otro motor de crecimiento sostenido es la inversión en infraestructura. Sin violar las restricciones fiscales, el gobierno podría anunciar y ejecutar un plan de inversiones en infraestructura combinando la privatización de las empresas que aún están en manos del Estado con nuevas concesiones de obras y servicios públicos a financiarse con peajes y con los ingresos que generen las privatizaciones. De paso este plan de infraestructura puede ser también un instrumento para la negociación con las provincias que son las que más perciben los costos del deterioro o la falta de infraestructura vial, ferroviaria, fluvial y marítima.
El callejón tiene salida
Cuando estoy terminando de escribir este informe llegaron a mi mensajería dos documentos que recomiendo leer.
Uno es sumamente optimista y refleja cómo piensa el Gobierno. Está muy bien escrito y demuestra gran solvencia técnica, pero en mi opinión omite discutir si el tipo de cambio es o no el de equilibrio con posibilidad de sostenerse creciendo como máximo al ritmo de la inflación. Es decir, como tipo de cambio real constante, al menos hasta que se flexibilice totalmente el mercado cambiario. Sin cepo y sin techo. Se trata del informe de Vladimir Werning.
El otro, se trata de un muy buen reportaje que le hace Sofía Diamante a Diego Giacomini y que se titula «Milei se metió en un callejón sin salida”. El razonamiento sobre los defectos de la estrategia de desinflación es tan riguroso como los análisis que solían hacer juntos con Milei, cuando todavía eran amigos. En síntesis, argumenta que, al haber utilizado el tipo de cambio como ancla nominal con controles de cambio, se ha producido un atraso cambiario, algo con lo que coincido plenamente. Pero me parece demasiado pesimista sostener que se trata de “un callejón sin salida”,
Este informe que estoy terminando de escribir, persigue precisamente sugerir una salida que no tiene nada de traumática. Si pronto se eliminan las restricciones cambiarias y se hace funcionar al sistema monetario, cambiario y financiero como lo vengo sugiriendo[2], el único efecto estanflacionario que puede provocar, será temporario y desaparecerá tan pronto el tipo de cambio nominal se ubique a un nivel de equilibrio del tipo de cambio real, y el manejo macroeconómico podrá seguir conduciendo a la estabilidad con crecimiento económico.
Además de Jorge Vasconcelos, Joaquín Cottani lo expone magistralmente en Global Source Partners.
Cuanto antes el gobierno decida salir del callejón mejores serán las perspectivas políticas para el gobierno de Milei. Es importante que el corto efecto estanflacionario de la salida esté lo más alejado posible de la elección de 2027 y que para entonces el plan de estabilización y crecimiento haya dado frutos de cuya sostenibilidad no queden dudas.
Perdón por haber echado manos a tantas citas de otros autores, pero tan cerca de las últimas horas del 2025 o puedo reproducir todos los argumentos de estos inteligentes colegas en los que siempre encuentro inspiración.
Feliz año 2026.
[1] Yo vengo proponiendo esta reforma estructural desde el año 2002, cuando se abandonó el régimen de convertibilidad sin definir en su reemplazo un sistema monetario, cambiario y financiero compatible con la estabilidad macroeconómica y el crecimiento sostenido.
[2] que se diferencia sólo en el grado de institucionalización y velocidad del que se describe en el documento “Objetivos y Planes 2026” de Vladimir Werning
La libertad tiene que avanzar también en materia monetaria, cambiaria y financiera
El contundente triunfo del presidente Milei en la elección de medio término abre la posibilidad de que los dos próximos años sean de estabilidad, reactivación y crecimiento sostenidos.
Las señales más claras en ese sentido son el apoyo de Trump y Bessent para reabrir el acceso de Argentina al mercado internacional de capitales y la decisión de Milei de dialogar y comenzar a buscar consenso para las reformas estructurales con gobernadores y legisladores que no tienen actitudes destituyentes.
Las señales que envían los mensajes de Bessent pueden llevar a confundir a los analistas económicos. Por un lado, queda claro que Trump y Bessent tratan de ayudar a que caiga el riesgo país, para lo cual estarán disponibles recursos y gestiones enderezados a convencer a empresas, bancos y fondos soberanos que provean financiamiento e inversiones directas en áreas críticas de la economía argentina. Este promete ser un apoyo muy efectivo.
Por otro lado, la utilización de recursos del Fondo de Estabilización Cambiaría para sostener el valor del peso frente al dólar, una suerte de continuidad con fondos del Tesoro Americano de la estrategia del equipo económico argentino de mantener el cepo cambiario a las empresas y asegurar que el tipo de cambio no llegue al techo de la banda de flotación, aparece como contradictoria con el objetivo de consolidar la baja del riesgo país.
Es probable que este segundo tipo de intervención haya tenido el propósito de ayudar a que antes de la elección no se generalizara la expectativa de fuerte devaluación del peso, pero va a dejar de existir más temprano que tarde.
En la presentación que hizo Vladimir Werning ante los inversores en Washington, que recién fue publicada por el Banco Central después de conocidos los resultados de la elección, deja en claro que la política macroeconómica futura contempla la compra de reservas que se pagarían con emisión monetaria, sin esterilización. El FMI y el grueso de los economistas profesionales, venían sugiriendo desde principios de año que era necesario avanzar en esta dirección, pero el Ministerio de Economía y el Banco Central lo negaban con el argumento, equivocado a mi criterio, de que interrumpiría la desinflación.
En este post voy a tratar de explicar por qué es muy importante que, conforme lo preanuncia la presentación de Werning, la libertad avance también en materia monetaria, cambiaria y financiera.
Por qué es importante liberalizar completamente el sistema monetario, cambiario y financiero.
Es muy difícil que quienes tienen que tomar decisiones de inversión en la economía real se convenzan de que la libertad avanza en la economía argentina si la convertibilidad del peso sigue siendo limitada por restricciones al movimiento de capitales y al dólar se le niega el carácter de moneda de curso legal.
Durante la campaña electoral que lo condujo a la Presidencia, Javier Milei hablaba de dolarización completa o competencia de monedas como únicas alternativas para asegurar los derechos de propiedad de los ahorristas, inversores, productores y trabajadores.
Paradojalmente, el manejo monetario y cambiario y la represión financiera que acompañaron al fenomenal ajuste fiscal, si bien logró disminuir significativamente la inflación, ha dejado al sistema monetario y financiero tan enredado en intervenciones casuísticas y oportunistas como las que existieron casi ininterrumpidamente desde la destrucción del sistema de convertibilidad en 2002.
Afortunadamente los resultados de la elección del 26 de octubre le permiten al gobierno re-energizarse y avanzar hacia el diálogo constructivo con buena parte de los actores políticos que no tienen vocación destituyente. Es una nueva oportunidad que el presidente Milei y su gobierno no deben desaprovechar. La fórmula con la que debe encarar la estabilización definitiva y sostenible está en los discursos y escritos que el candidato Milei pronunció a lo largo de 2023.
Peso convertible y dólar como moneda de curso legal
Para dotar de convertibilidad al peso, se necesitan eliminar todas las restricciones cambiarias y permitir el libre movimiento de capitales entre Argentina y el exterior.
En la década del 90 existió plena convertibilidad del peso desde diciembre de 1989, aún antes de que se sancionara la ley de convertibilidad. Lo que esta ley hizo fue darle seguridad jurídica a esta práctica y además, le dio virtual carácter de moneda legal al dólar con lo cual se trasmitió a todos los agentes económicos, desde la familia más humilde hasta la empresa más encumbrada, que cualquier transacción monetaria o financiera gozaba de seguridad jurídica.
La fijación del tipo de cambio y el respaldo de los pesos de la base monetaria con reservas en el Banco Central fue un mecanismo enderezado a alentar la sobrevivencia del peso con la idea de que, con disciplina fiscal y reformas estructurales, podría llegar a ser tan confiable como el dólar y competir con éste de igual a igual, como ocurre en Perú y en Uruguay. Pero el tipo de cambio fijo no es un ingrediente esencial de un sistema bimonetario en el que compitan la moneda local convertible y el dólar de curso legal.
La convertibilidad del peso y darle al dólar curso legal, ayuda a que se re-monetize la economía, tanto en pesos como en dólares, permitiendo una rápida expansión del crédito al sector privado y una drástica caída de la tasa de interés, en consonancia con la reducción del riesgo país y la desaparición de las expectativas de devaluación.
El efecto de este cambio fundamental del sistema monetario y cambiario y su correlato financiero será más rápido y efectivo si se lleva a cabo a través de una ley que, como fue la ley de Convertibilidad en 1991, ayude a la comprensión de todos los agentes económicos y a reducir la probabilidad de que estas decisiones puedan ser revertidas fácilmente. En Perú, las disposiciones que enmarcan la competencia de monedas están en la Constitución. En nuestro país, estas disposiciones deben tener al menos la jerarquía de una ley del Congreso. Por ello es importante que se discuta en forma simultánea con el proyecto de presupuesto para 2026.[1]
Era imposible deducir que del discurso dolarizador o de competencia de monedas que predicaba Milei, la política monetaria, cambiaria y financiera iba a ser tan poco liberal como la que había existido ininterrumpidamente desde 2002 en adelante.
De la lectura de este informe, no debe concluirse que tengo una visión pesimista del gobierno de Milei para los próximos dos años.
Yo creo que las discusiones con el secretario del Tesoro de los Estados Unidos y la renegociación del acuerdo con el FMI, unido a lo que haya quedado en la mente del presidente Milei de las ideas monetarias que predicaba en la campaña electoral de 2023, llevarán al gobierno a organizar un sistema monetario, cambiario y financiero que se base en la convertibilidad del peso y el curso legal del dólar. De hacerlo pronto por ley, es posible que en 2026 se logren los mismos resultados que el gobierno de Menem logró desde abril de 1991: caída sostenible de la tasa de inflación hasta desaparecer y reactivación vigorosa de la economía. En aquel año la economía creció el 10% y siguió creciendo por cuatro años más a un promedio del 7% anual
[1] La dolarización completa, es decir la desaparición del peso que también pregonaba Milei y que había propuesto con mucho rigor analítico Emilio Ocampo, era desde el vamos, una alternativa más fácil de comunicar que el sistema bimonetario, pero no logró convencer a los economistas que en la práctica rodearon a Milei en los momentos decisivos de conformar el equipo de gobierno. Pero en esencia, apuntaba a lograr el mismo objetivo que la convertibilidad del peso y el curso legal del dólar con más chances de darle a la reforma monetaria garantías de irreversibilidad.
Juan José Llach, un hombre de s´ólidos valores y un intelectual excepcional
Conocí a Juan José Llach en los primeros tiempos de la Fundación Mediterránea cuando él era un investigador del Instituto Di Tella y comenzamos a intercambiar opiniones sobre nuestras respectivos trabajos. Siempre me impresionó su rigor académico como economista y sociólogo, pero a medida que lo fui conociendo más advertí que no sólo era un profesional de valía sino, mucho más, un hombre de sólidos principios y valores morales y un verdadero fil´ósofo, siempre predispuesto al di´alogo interdiciplinario.
Tenerlo como consejero desde mis primeras incursiones en la función pública y en la política y ya en el Ministerio de Economía como Secretario de Programación Económica y virtual Vice Ministro, fue para mi una bendición. Cada vez que tenía una duda sobre mi interpretación de los acontecimientos, conversar con él era como prender la luz en medio de la oscuridad.
No tengo dudas en calificarlo como el economista y sociólogo argentino con la visión más integral de los defectos de nuestra orgnización social , no sólo en materia económica, sino en todos los aspectos de la realidad.
Su vida fue muy fructífera y su muerte significa una gran pérdida no sólo para su familia y amigos sino para todos los argentinos. Era además un devoto católico y estoy seguro que en su ascenso al cielo se va a encontrar con el Papa Francisco, ya que por esas casualidades de la historia ambos iniciaron ese viaje en la Pascua de 2025. Querido Amigo, descansa en paz.