Hace treinta días moría de un sincope cardíaco uno de los economistas que más aportes hizo a la discusión de cómo volver a conformar un Sistema Monetario Internacional capaz de asegurar la estabilidad y el crecimiento de la economía global. Era todavía un hombre lleno de ideas y convencido que un buen conjunto de reglas acordadas multilateralmente entre las naciones podría ayudar mucho a evitar las crisis y sobresaltos a los que estuvo y sigue estando sometida la economía global. Puso en práctica sus ideas ayudando a la conformación de la Unión Europea y es considerado uno de los padres del Euro.
La última vez que lo ví, él había creado un grupo de trabajo para ayudar a pensar la conformación de un nuevo Sistema Monetario Internacional en reemplazo del desorden monetario que emergió de la crisis del Sistema de Bretton Woods en 1991. Presentó su iniciativa en una reunión realizada en París el 10 y 11 de Diciembre de 2010, organizada por Marc Uzan, Presidente de “Reinventing Bretton Woods”, con apoyo del gobierno francés. El Presidente Nicolás Sarkozy y su Ministra de Economía Christine Lagarde están empeñados en aprovechar su período en la Presidencia del Grupo de los 20 para avanzar en la discusión del nuevo Sistema Monetario Internacional.
Yo había tenido muchas oportunidades de apreciar su inteligencia y su generosidad, porque compartí con él muchas reuniones del Grupo de los 30. Durante el año 2001, cuando en Argentina enfrentábamos el problema de tener nuestra moneda atada a un Dólar exageradamente apreciado, vino varias veces a Buenos Aires a ayudarme a razonar sobre la conveniencia de incorporar al Euro en nuestro sistema de convertibilidad monetaria. Con él discutí la idea de modificar el régimen de tipo de cambio fijo con el que había nacido nuestra convertibilidad en 1991, por un sistema, transitorio, de tipo de cambio fijo en relación al Dólar-Euro y, a partir del momento en que el Dólar y el Euro tuvieran el mismo valor, en un régimen de flotación acotada del peso entre el Dólar y el Euro, de tal forma que nuestra moneda no pudiera devaluarse más que la más débil de las dos, pero, a su vez, no estuviera atada obligatoriamente a la más fuerte. Un esquema semejante evitaría tanto la tentación inflacionaria como la trampa deflacionaria. Lamentablemente el abandono del sistema de convertibilidad a principios de 2002 ocurrió antes de que se produjera la equivalencia entre el Dólar y el Euro, algo que Tommaso Padoa-Schioppa estaba seguro que iba a ocurrir muy pronto.
Tommaso Padoa-Schioppa era un convencido que un futuro Sistema Monetario Internacional no podría tener al Dólar como única moneda de reserva sino que ese rol debería ser compartido con el Euro y, en el futuro, con otras monedas regionales, comenzando con la que se organizara alrededor del Yen y del Yuan en Asia. También pensaba que, eventualmente, América del Sur podría llegar a tener una moneda regional. Él estaba convencido que cuando ya no fuera el Dólar la moneda de reserva predominante, las grandes uniones monetarias iban a estar obligadas a hacer esfuerzos de coordinación de sus políticas capaces de evitar tanto la inflación como la deflación en la economía global y en cada una de las naciones que se sujetaran a las disciplinas mínimas que impondría el sistema.
Cuando Tommaso fue Ministro de Economía de Italia, durante el segundo Gobierno de Romano Prodi, me comentó que esa experiencia le permitía entender muy bien las dificultades que yo había enfrentado en 2001 para tratar de re-equilibrar las cuentas fiscales en una economía en la que el excesivo gasto público y el endeudamiento creciente habían llevado a una situación de crisis monetaria. El temía y la realidad le dio la razón, que el excesivo gasto público y el endeudamiento descontrolado podrían terminar creando en Europa una crisis como la que en 2001 sufrimos en Argentina. Pero en plena crisis europea su postura seguía siendo la misma que había compartido conmigo en 2001: perseverar en el ajuste fiscal, pero nunca abandonar el sistema monetario que era el reaseguro de estabilidad. Estoy convencido que de haber estado vivo, él le hubiera respondido a Paul Krugman de la misma forma como lo hice yo en el Diario El País. Para Tommaso Padoa-Schioppa una salida de la crisis en Grecia, Irlanda y Portugal a la Argentina 2002, era lisa y llanamente, una catástrofe.
El próximo 1 de Febrero, Mario Monti, el rector de la Universidad Luiggi Bocconi, a la que Tommaso Padoa-Schioppa consideraba su Alma Mater, ha organizado un memorial en su homenaje en el que hablarán, entre otros el Presidente de Italia Giorgio Napolitano, el anterior Presidente de la República y legendario Presidente del Banco de Italia, Carlo Azeglio Ciampi, el dos veces Primer Ministro de Italia, Romano Prodi, el Ex Presidente de la Unión Europea, Jacques Delors, el actual Presidente del Banco Central Europeo Jean Claude Trichet y el ex Presidente del Banco de la Reserva Federal de los Estados Unidos Paul Volcker. Este tipo de homenaje a una persona recientemente fallecida es un evento académico en el que se discuten los temas que desvelaban a quien ya no está en este Mundo. Se trata de una forma muy inteligente y constructiva que se utiliza para rememorar la vida de las personalidades que con su intelecto y dedicación han hecho contribuciones valiosas al progreso de la Humanidad.Yo he sido invitado a ese memorial y un grupo de amigos latinoamericanos de Tommaso me han pedido que los represente. Lo haré con gusto. De esa forma rendiré mi homenaje y el de mucha gente de nuestra región que sabe y valora lo que Tommaso Padoa Schioppa significó en vida.
