Anoche, en el programa de Willy Kohan, escuché por primera vez esta idea. Por supuesto que me alarmó y me puse a pensar cómo se les puede haber ocurrido. Enseguida la relacioné con la decisión de Duhalde, a instancias de De Mediguren, de pesificar compulsivamente todos los depósitos en dólares en el sistema bancario. Ahora el grueso de los dólares de la gente está fuera del sistema bancario, pero, aparentemente, los inspiradores de esta idea creen que podrían hacer lo mismo.
A mi me parece un delirio de imposible ejecución material, pero aún si encontraran la forma de hacerlo, les saldría el tiro por la culata: la demanda de dólares en el mercado paralelo explotaría, tal como ocurrió en 2002. Por supuesto, que partiendo ya de una economia con alta inflación y no de una situación de deflación como la que se vivía en 2001, la inflación no saltaría al 42% anual, como ocurrió en 2002, sino que se desataría inmediatamente la hiperinflación.
Espero que la descarten antes de que se siga hablando de ella. Una forma de dejar definitivamente de lado una idea tan peligrosa, sería que reconozcan el caracter bimonetario de la economía Argentina y legalicen el uso del dólar como moneda en competencia con el peso.