Ayer, en la Harvard Business School, Sonia y yo tuvimos la enorme emoción de ver a nuestro hijo, Alberto Cavallo, recibir un reconocimiento como mejor profesor.
Más allá del prestigio del premio, lo que más me enorgullece es ver cómo su dedicación, su capacidad intelectual y su compromiso con los alumnos son valorados por la comunidad académica.
Escuchar las palabras de reconocimiento hacia su forma de enseñar, su apertura intelectual y el impacto que tiene sobre sus estudiantes fue profundamente conmovedor para mí como padre.
Felicitaciones, Alberto. Este premio refleja años de esfuerzo, pasión por la enseñanza y excelencia académica.