Por Felipe Murolo.

Los activos que se les confiscaron a los jubilados afiliados al sistema de capitalización ya no volverán a esas personas. Están mezclados dentro del sistema de reparto y siendo utilizados por el Gobierno para otros fines.

Un destino justo para esos activos sería el que permitieran cumplir con la deuda que se tiene con los jubilados que, hayan iniciado o no juicio, se encuentren en situación semejante a la que generó el caso Badaro.

Una manera posible de encarar esa solución, sería que el Tesoro canjeara todos los títulos que tiene el Anses, a su paridad teórica, por un único título, cuyas condiciones, por ejemplo, podrían ser 2% de interés anual mas CER, y 100 amortizaciones mensuales del 1% cada una y que esos nuevos Bonos de Consolidación Previsional se entreguen, tambien a su paridad teórica, a los acreedores que se individualicen según lo mencionado en el párrafo anterior.

Una condición necesaria para que esa opción sea realmente viable y constituyera una verdadera solución para los jubilados acreedores es que se sanee la información del INDEC, aunque ello sólo tuviera impacto para el futuro, dado que, en ese caso, esos nuevos títulos deberían cotizar con buena perfomance y mantendrían su valor en términos reales, por lo que serían una buena opción para aquellos jubilados que quisieran quedarse con ellos, ya sea a finish, o para cuando debieran afrontar alguna emergencia.

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