Hace 14 años que llenan los diarios y cubren muchos minutos de radio y televisión con ataques a mi gestión como Ministro de Economía en 2001, utilizando, sobretodo, la decisión de no haber defaulteado la deuda en mayo de ese año y en su lugar, haber lanzado el megacanje.

Hoy anuncian el pedido de la señora fiscal de que me condenen a tres años de prisión porque, según la última y novedosa imputación, yo habría decidido llevar a cabo el megacanje para darle un beneficio a los bancos organizadores. Lo notable es la forma cómo la señora fiscal define el supuesto beneficio por el que me acusa de haberme interesado, apartándome del deber de funcionario público. También es notable que si éste fue mi delito, hayan sido sobreseídos todos los banqueros, supuestamente beneficiados, y que yo haya quedado sólo frente al Tribunal Oral. Quedó claro, y lo reconoció la señora  fiscal en su alegato, que:

1. No se trata ya de haber pagado ¨suculentas comisiones¨ a David Muldford. Ni siquiera de haberle pagado ¨altas comisiones¨ a los siete bancos organizadores, como vinieron diciendo desde 2007 en adelante. En ese año la Cámara Federal cambió el foco del supuesto delito desde ¨defraudación en perjuicio del Estado¨ al de ¨incumplimiento de los deberes de funcionario público¨ por haber, supuestamente, ¨manipulado la conformación del grupo de bancos organizadores del megacanje. Lea el resto de este mensaje »

El proyecto de nueva ley de Hidrocarburos que ha presentado el Poder Ejecutivo deja entrever que el gobierno se propone malvender los recursos de Vaca Muerta para hacerse de dólares. El proyecto de ley prevé que en el caso de los recursos hidrocarburíferos no convencionales, el gobierno podrá conceder su exploración y explotación por negociación directa (es decir sin licitación) con la posibilidad de que esas concesiones se renueven sine die, es decir a perpetuidad. Sería muy perjudicial para los intereses del País que se firmen concesiones sin licitación con el propósito de hacerles aportar capitales financieros a los concesionarios en lugar de crear condiciones para que hagan inversiones eficientes y aporten al país la máxima renta posible en una perspectiva de mediano y largo plazo.

A principios de la década de los 90s, los acreedores querían que vendiéramos las empresas del Estado como monopolios, con el argumento que de esa forma se obtendrían más recursos para afrontar el pago de las deudas. Yo siempre me opuse a esa propuesta porque las privatizaciones, como las concesiones, deben llevarse a cabo para asegurar un proceso eficiente de inversión y de producción sostenible de bienes y servicios al mínimo costo social. Así lo planeamos a partir de 1991. Las privatizaciones que se hicieron durante 1990, cuando todavía había alta inflación y no se había creado un clima de inversión, enfrentaron muchos inconvenientes y sus contratos debieron ser renegociados luego de la puesta en marcha de la convertibilidad, porque en medio de una gran incertidumbre, habían tenido que aceptarse condiciones inconvenientes para el país.

El rumor de que George Soros podría comprar la deuda de los fondos buitres, pedir el stay a Griesa  y conseguir a cambio un contrato de concesión de Vaca Muerta otorgado en forma directa y en condiciones diferenciales a otros contratos como para compensarle la pérdida en la que incurriría, conformaría una pseudo -solución al problema de la deuda mucho peor que la que la Presidenta frustró cuando los banqueros locales estuvieron a punto de hacer la misma operación esperando una eventual compensación de SEDENSA. Lea el resto de este mensaje »

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