Buenas reglas de juego y garantía de que serán respetadas es la clave para atraer inversiones privadas en energía e infraestructura

Esta es la idea principal que traté de trasmitir en el reportaje que me hizo José del Río para su programa Mesa Chica en La Nación+. Por supuesto, respondí a las preguntas que él me formuló, pero lo hice pensando siempre en el presente y el futuro y no en defender mi pasado.

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La inflación en Venezuela ya se ubica por arriba del 20% mensual

Así como en 2007 Alberto Cavallo encontró una forma eficiente de medir la inflación en Argentina para comparar con los índices oficiales que habían comenzado a ser manipulados en enero de ese año, ahora el mismo equipo, ya ampliado en el contexto de el ¨Billion Prices Project¨ desarrollado con apoyo de la Universidades de MIT y Harvard, organizó un original sistema de captación de datos in situ para calcular el índice de inflación que el Gobierno de Maduro ha dejado de publicar desde diciembre de 2015.

Transcribo a continuación el post recientemente subido al sitio InflacionVerdadera.com que le permitirá a los visitantes del blog acceder regularmente a la información sobre el curso de la inflación en Venezuela.

www.InflacionVerdadera.com


Lanzamiento Inflación Venezuela

Posted: 16 Aug 2017 07:42 AM PDT

InflacionVerdadera fue creada en Noviembre del 2007 para proveer estadísticas de inflación alternativas en Argentina. Hoy, mas de 10 anos después, decidimos hacer lo mismo en Venezuela, donde los datos oficiales de inflación no son publicados por el Banco Central desde Diciembre de 2015.

A diferencia de nuestros índices argentinos, en el caso de Venezuela no usamos precios online sino que utilizamos la información provista por decenas de voluntarios que visitan tiendas, supermercados, y otros establecimientos semanalmente. Estos voluntarios recogen precios de productos y servicios individuales usando sus teléfonos móviles y una aplicación para teléfonos Android especialmente diseñada para homogeneizar el formato de los datos. Con el app pueden introducir el código de barras que identifica el producto, la categoría, el precio, y sacar una fotografía del precio para que podamos validar la información. Estos precios son enviados por email a nuestros servidores, donde corregimos los errores usando un código que detecta anomalías y lo combinamos con la información provista por otros voluntarios que miran las imágenes de los precios para confirmar sus valores.

Para crear las estadísticas de inflación, primero computamos un índice de precios por categoría tomando un promedio geométrico de todos los cambios de precios observados cada día (incluidos los que no cambiaron). Luego calculamos un índice agregado con un promedio aritmético ponderado usando las últimas ponderaciones oficiales de cada categoría publicadas por el Instituto Nacional de Estadística de Venezuela (INE) en base a la Encuesta Nacional de Presupuestos Familiares del año 2005. .

Indice Agregado

En esta página publicamos gráficos y estadísticas para todos los sectores. La información se actualiza todos los días. Todos los precios, micro data, código y metodología se pueden bajar en esta otra sección del sitio.

Datos por Categorías

Nuestros índices son experimentales y necesitamos tu ayuda para mejorar la data. Hay dos formas en que puedes ayudarnos. Si estas en Venezuela, puedes bajar el app y recolectar precios, en cualquier lugar, cualquier producto, y con la frecuencia que quieras. También, desde cualquier país, puedes visitar la sección de validación, mirar las imágenes que recibimos, y verificar que el precio que los voluntarios ingresaron es el correcto. Si quieres ayudar, por favor visita esta página.

Agradecemos a todos los voluntarios, al equipo del Billion Prices Project y a las Universidades de MIT y Harvard por su apoyo en esta tarea.

Por ahora, la política monetaria ha agotado su capacidad para reducir la tasa de inflación

La tasa de inflación medida por PriceStats resultó, en julio, 1,6% mensual. Es probable que la tasa de aumento del índice de precios al consumidor, medida por INDEC, resulte algo mayor; pero será sólo un desvío transitorio como el que se produjo, en la dirección opuesta, en el mes de junio. Esta tasa mensual es apenas un centésimo inferior a la tasa promedio para todo el período 1 de julio de 2016 al 28 de julio de 2017. Hace ya más de un año que la tasa de inflación fluctúa alrededor de un promedio que se ha mantenido constante, sin tendencia clara, ni a subir, ni a bajar.

El Banco Central ha sido muy preciso en la aplicación de la regla monetaria que anunció al fijar las metas de inflación para 2017 y 2018. La tasa real de interés pagada por las LEBACs a 30 días ha sido en promedio del 5% anual, tal como el Banco Central lo había anunciado al poner en marcha la política de metas de inflación.

No consiguió que la tasa anual de inflación bajara del rango 21%-22%, siendo que para 2017 se había fijado como meta el rango 12%-17%. Pero de ninguna manera este resultado debe ser considerado un fracaso porque la meta no era alcanzable sin una gran reducción del déficit fiscal y sin suficiente acompañamiento de políticas por el lado de la oferta. Y, hasta el momento, estas políticas estuvieron ausentes o fueron muy tímidas.

La política monetaria consiguió, sin embargo, una fuerte apreciación real del peso, que alcanzó su máximo en el mes de mayo de 2017, pero que desde junio en adelante comenzó a revertirse. El hecho de que, a pesar de seguir siendo fuertemente positiva con relación a la tasa de inflación, la tasa de interés pagada por las LEBACs ya no logra desalentar la dolarización de los ahorros, significa que no tiene sentido pensar en aumentos de la tasa de LEBACs como instrumento para lograr la baja adicional de la tasa de inflación.

Esto significa que la política monetaria ha agotado, por el momento, su capacidad para reducir la tasa de inflación. Se impone ahora un esfuerzo más integral de todo el Gobierno para impulsar, simultáneamente, la estabilización y el desarrollo de la economía argentina.

Para no seguir haciendo comparaciones con momentos parecidos de nuestra historia, que pueden resultar antipáticos, voy a utilizar una experiencia de los Estados Unidos. Argentina enfrenta hoy una situación parecida a la de los Estados Unidos en la década estanflacionaria de los 1970s. A partir de 1980, Paul Volcker, desde el Banco de la Reserva Federal y con una política de altas tasas de interés, logró derrotar a la inflación. Pero su empeño, que había comenzado durante el final del gobierno de Carter, se hizo efectivo sólo cuando Reagan comenzó a aplicar políticas de oferta (desregulación, privatizaciones y rebaja de impuestos). Gracias a la combinación de las políticas de Volcker y de Reagan, Estados Unidos vivió a partir de 1983, 25 años de estabilidad con crecimiento ininterrumpido.

Federico Sturzenegger está jugando el papel de Volcker. Pero el gobierno de Macri todavía no se parece al Gobierno de Reagan. Ojalá pueda parecerse luego de las elecciones.

El Banco Central no debería tratar de frenar el aumento del dólar con aumentos de la tasa de LEBACs

Frente a la escalada del precio del dólar y ante la resistencia de la tasa de inflación a bajar, el Banco central puede estar tentado a subir significativamente la tasa de LEBACs. Lo ha venido haciendo desde el 17 de abril de 2017 y, si bien la suba no impidió el aumento del precio del dólar, puede llegar a interpretar que lo correcto hubiera sido aumentarla aún más.

Para avalar la eficacia del aumento de la tasa de LEBACs como freno a la escalada del dólar tiene la experiencia del mes de marzo de 2016. Hasta el 3 de marzo el precio del dólar había estado subiendo y ese día no sólo alcanzó, sino que superó, al precio de paridad del poder adquisitivo. El Banco Central produjo un aumento drástico en la tasa de LEBACs de 2.55% mensual a 3.03%. El precio del dólar comenzó a replegarse rápidamente desde 16 pesos a apenas unos centésimos arriba de 14 pesos para mediado de junio. Luego el precio del dólar se recuperó algo en los meses siguientes, pero no cabe lugar a dudas que la alta tasa real de interés pagada por las LEBACs mantuvo al precio del dólar, en términos reales, deprimido. Esto se ve claramente en la comparación entre el tipo de cambio de mercado y el tipo de cambio de paridad del poder adquisitivo.

Si el Banco Central, para frenar el aumento del precio del dólar apela ahora una fuerte suba en la tasa de LEBACs como lo hizo el 3 de marzo de 2016, estará cometiendo un grave error. Paso a explicar las razones:

a. No creo que esta vez el aumento de la tasa de LEBACs cambie la tendencia al aumento del precio del dólar sino, en el mejor de los casos, sólo le pondrá un freno muy transitorio. Muchos especuladores aprovecharán para comprar dólares en espera de una nueva suba de su precio más cercana en el tiempo que la que se produjo luego del aumento de la tasa del LEBACs del 3 de marzo de 2016. Es decir, la volatilidad en el precio del dólar, lejos de promover la des-dolarización de los portafolios, va a alentar más la compra de dólares.

b. El aumento de la tasa de LEBACs no conducirá a una disminución de las expectativas de inflación, porque cada vez más operadores comenzarán a predecir presiones políticas al relajamiento de la política monetaria, con el argumento de que las altas tasas de interés inhiben la inversión y el crecimiento. Amén de que mayor volatilidad cambiaria e incertidumbre sobre el precio futuro del dólar no ayudará a aplacar las expectativas inflacionarias.

¿Pero cual es la alternativa?

Intervenir vendiendo reservas y seguir con el discurso de la flotación libre y la volatilidad cambiaria como altamente deseables, será también un aliento a la especulación desestabilizadora. Los especuladores aprovecharán para comprar cuando el Banco Central venda, esperando que cuando la magnitud de la venta sea elevada, el Banco Central deje de intervenir y el precio del dólar rebote.

Sólo hay dos alternativas menos riesgosas:

i. No intervenir ni con aumentos de tasas ni con ventas de reservas, es decir dejar que el precio del dólar busque su techo en el mercado cambiario y, a partir de que lo encuentre, comience a ceder.

ii. Anunciar que la lucha contra la inflación seguirá las pautas que recomienda la política de metas de inflación, pero el Banco Central mirará también lo que ocurre con el tipo de cambio y procurará reducir la volatilidad interviniendo en el mercado, no para alterar la tendencia sino para reducir las oscilaciones alrededor de ella. Es lo que en la práctica hacen muchos Bancos Centrales, en particular los que se manejan en economías con un alto grado de dolarización. Por ejemplo, lo que hace el Banco Central del Perú.

Por el momento mi opinión es que el Banco Central debería optar por la primer alternativa. Cuando el Gobierno se decida a anunciar un plan integral de estabilización y desarrollo (a la Reagan 1981 en Estados Unidos), será el momento de utilizar la segunda alternativa, muy superior a la primera en un país donde las expectativas de inflación son determinadas mucho más por las expectativas de devaluación que por el nivel de la tasa de interés.

 

Vale la pena releer la historia de los planes de estabilización

A continuación, transcribo la traducción al español de la sección titulada ¨Plan de Convertibilidad¨ del capítulo 15 del libro que escribimos con mi hija Sonia Cavallo-Runde y que acaba de ser publicado en inglés por Roudledge, editorial de Nueva York y Londres. Pronto será publicado en español.

“Asumí el cargo de ministro de Economía el 31 de enero de 1991, con responsabilidad no sólo sobre las finanzas, sino también sobre el comercio, la agricultura, la industria, la minería, la energía, el transporte y las comunicaciones. Menem aceptó la opinión de que el gobierno necesitaba un equipo preparado para trabajar de manera coherente y con un liderazgo claro. El primer año y medio de gobierno lo había convencido de que el nombramiento de personas que nunca habían trabajado juntas en puestos que requerían trabajo en equipo era una receta para el fracaso. Yo pude nombrar secretarios y subsecretarios que ya habían trabajado conmigo en la investigación o en el gobierno”.

“La inflación se aceleró en enero y se proyectaba que sería aún más alta en febrero, ya que el precio del dólar había saltado de 5.000 australes a cerca de 10.000 en sólo unos días. La gente temía que la economía estuviera nuevamente al borde de la hiperinflación”.

“Decidí dejar que el Austral flotara después de pagar en efectivo toda la deuda a corto plazo de la tesorería con recursos proporcionados por el Banco Central. El tipo de cambio se estabilizó a 10.000 australes por dólar y, por casualidad, la base monetaria fue muy cercana a 10.000 veces el monto en dólares de las reservas de divisas en el Banco Central. Concluí que estábamos preparados para implementar un nuevo régimen monetario.”

“El 14 de marzo, Menem presentó al Congreso el borrador de la Ley de Convertibilidad. El 28 de marzo, la Cámara y el Senado aprobaron la ley. Entró en vigor el 1 de Abril de 1991.”

“La Ley de Convertibilidad creó un nuevo sistema monetario basado en el peso, que ahora era convertible en dólares en una base de uno a uno y estaba totalmente respaldado por reservas extranjeras. El nuevo sistema monetario era similar al de las primeras décadas del siglo XX pero, además de permitir la conversión de pesos en dólares, aseguraba un derecho que los argentinos habían exigido: el derecho a usar moneda extranjera, en particular el dólar; para proteger sus ahorros y como moneda para los contratos de mediano y largo plazo”.

“La Ley de Convertibilidad se originó como una pieza de derecho consuetudinario en un país con una tradición de la ley civil napoleónica. De hecho, la ley debía su popularidad inicial al hecho de que gobernaba según las costumbres ya establecidas del pueblo.”

“La tasa de inflación bajó inmediatamente. En abril de 1991, la inflación cayó a 2,9 por ciento por mes en comparación con 27 por ciento en enero. Siguió bajando y se estabilizó en menos del 0,5 por ciento por mes durante más de 10 años. El gráfico 15.1 muestra la evolución de la tasa de inflación mensual desde el año anterior al lanzamiento del Plan de Convertibilidad hasta diciembre de 2001.”

“Todos los planes de estabilización anteriores, comenzando por el de Perón y Gómez Morales en 1952 y hasta el Plan Austral de Alfonsín y Sourrouille en 1985, no habían logrado alcanzar y mantener tasas de inflación por debajo del 25 por ciento anual. La tabla 15.1 muestra que sólo en el caso del Plan de Estabilización y Desarrollo Frondizi-Alsogaray de 1959 la tasa de inflación durante los 10 años posteriores al inicio del plan se mantuvo por debajo del inicial, pero incluso en este caso la inflación siguió siendo alrededor de 25 por ciento anual.”

“El gráfico 15.2 muestra que en el caso del plan lanzado por Videla y Martínez de Hoz en 1977, la tasa de inflación superó la tasa inicial en el noveno año y en ninguno de los ocho años anteriores la inflación anual bajó por debajo del 100 por ciento. En el caso del plan que Perón y Gómez Morales lanzó en 1952, la tasa de inflación superó la tasa inicial en el año siete. El plan lanzado por Onganía y su Ministro Krieger Vasena mantuvo la tasa de inflación por debajo de la tasa inicial por sólo cuatro años, el Plan Austral lanzado por Alfonsín y Sourrouille en 1985 durante tres años y el plan de Perón y Gelbard en 1973 mantuvo una tasa de inflación Por debajo de la inicial sólo durante dos años.”

“Varias diferencias entre el Plan de Convertibilidad y sus predecesores explican porqué la inflación desapareció como problema crónico durante la década de 1990, mientras que había sido tan persistente durante los 45 años anteriores. La principal diferencia fue que el Plan de Convertibilidad no se limitó a fijar el peso al dólar como lo había sido en todos los planes de estabilización anteriores. En cambio, introdujo una reforma monetaria integral. La reforma consistió en la creación de un peso convertible y la legalización del uso del dólar y cualquier otra moneda convertible en cualquier tipo de transacción o contrato.”

“Otra diferencia importante es que el Plan de Convertibilidad permitió que todos los precios se establezcan libremente en mercados competitivos, eliminando todos los controles previos de precios y liberalizando el comercio exterior. La drástica desinflación provino de una completa eliminación de las expectativas inflacionarias que fue la consecuencia de tranquilizar al público de que no habría dinero impreso para financiar el déficit presupuestario del gobierno. El respaldo obligatorio del peso por una cantidad equivalente de dólares y la competencia del peso con el dólar como medio de intercambio y reserva de valor aseguró a la gente que el Banco Central no podía imprimir dinero para crear crédito ni para el gobierno ni para el sector privado.”

“Muchos economistas profesionales piensan en la Ley de Convertibilidad como una “Junta Monetaria” (Currency Board en inglés). Yo expliqué en varias ocasiones que la paridad era sólo temporal[1]. La Ley de Convertibilidad fijó un tope sobre el tipo de cambio de pesos por dólares, pero no fijó un piso. En consecuencia, el peso podría haber flotado y apreciado en momentos de fuertes entradas de capital. Esta característica creaba un mecanismo de salida natural del régimen de tipo de cambio fijo sin abandonar el sistema de convertibilidad y, al mismo tiempo, mantenía la aplicabilidad de los contratos realizados en moneda extranjera.”

“En resumen, la convertibilidad, más que el tipo de cambio fijo, era la regla permanente que necesitaba la economía argentina. Lo que era importante para el correcto funcionamiento de la economía era la libertad de elegir una moneda. Durante la fase inicial, la Junta Monetaria que respaldaba todos los pesos con dólares a un tipo de cambio fijo era necesaria para restablecer la confianza de la gente en el peso. Sin embargo, cuando las entradas de capital se hicieron grandes, la Junta Monetaria se volvería innecesaria porque el peso se habría convertido en una moneda de confianza debido a la administración responsable de un Banco Central independiente. Desafortunadamente, la oportunidad de tener convertibilidad sin un tipo de cambio fijo se perdió en 1997 y después de las crisis de Rusia y Brasil ya no era una opción.”

[1] Ver Cavallo, Domingo en colaboración con Cavallo, Sonia (1996); También: Cavallo, Domingo (1999), y Cavallo, Domingo Felipe y De Pablo, Juan Carlos (2001)