Por Felipe Murolo.

El Ministerio de Economía y la Presidencia del Banco Central están negociando la transferencia de las utilidades del BCRA “devengadas” durante el año 2009.

Esa cifra, que sería de alrededor de 22.000 millones de pesos, incrementaría el resultado de la ecuación Pasivos/Reservas que vengo exponiendo periódicamente en este blog, aún cuando se decidiera su esterilización a través de Letras y Notas del Banco Central, siendo que a ese respecto ya se dió una señal permitiendo a personas del sector no financiero invertir en ese tipo de instrumentos.

Agregar 22.000 millones de pesos a los pasivos, sin contrapartida de reservas, elevaría a 5,51 el “tipo de cambio de equilibrio monetario”. En el caso de que se tratara de mantener el respaldo del 77% que se viene observando durante los últimos meses (luego de la transferencia de los famosos decretos), el valor de mercado debería alcanzar 4,27.

Si observamos las cifras del post anterior (Julio 2/2) se puede apreciar que ese valor, en el mercado de futuros, está negociándose entre enero y julio de 2011, con mayor precisión, en abril de 2011 (4,26). Por lo que probablemente, la posición del Banco Central sea transferir esos 22.000 millones de pesos gradualmente, deslizando el tipo de cambio en alza, para mantener el 77% de respaldo precitado.

Es difícil que ello pueda llegar a ser el resultado de la negociación, debido a que el Tesoro seguramente necesita los fondos para cerrar las cuentas de este año, con lo que otro probable escenario sería transferir gradualmente esos recursos, aunque en su totalidad en el año 2010, deslizar el tipo de cambio en alza replicando las actuales posiciones del mercado de futuros, disminuyendo el respaldo para fin de este año, pero recuperándolo (al 77%) en abril/mayo del próximo.

El hecho de que el Banco Central esté negociando estos aspectos con firmeza, mas allá del resultado final, es sumamente positivo. Aunque el vencimiento en setiembre de algunos de los mandatos (incluyendo el de la actual Presidente) debilita la posición del Banco. No propiciar un nuevo mandato, es mucho menos problemático que solicitar una renuncia. Y el caso Redrado nos muestra que ese tipo de límites no existe.

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