Domingo Cavallo “Nunca debí entrar al gobierno de la Alianza”

Domingo Cavallo está de vuelta en la Argentina. Vino de visita para las fiestas, pero se negó a dar entrevistas antes del trágico aniversario de la caída del gobierno de Fernando De la Rúa. “No quiero que mis palabras ni mi imagen sean utilizadas para generar más tensión y violencia. Ya tuvimos suficiente”, dice el padre de la convertibilidad y del corralito. Ya distendido, en su oficina en Palermo, Cavallo viste una camisa que probablemente estuvo de moda hace muchos años, como el billete de “un millón de pesos” que adorna su colmada biblioteca y está firmado por él mismo, cuando fue presidente del Banco Central en 1982. A la hora de reflexionar sobre el último año, sus venas sobresalen y su piel enrojece, ocultando el tono de pálido de su piel, curtida por el invierno de Nueva York, donde ahora trabaja como profesor.

En medio de su continua denuncia del “golpe institucional”, ya que según él, planearon Raúl Alfonsín y Eduardo Duhalde, quiere dejar en claro algunas cosas. Por ejemplo, que él no es rico, y que nunca pensó en abandonar el país durante la crisis. “El día 20 recibí llamadas de la SIDE, que quería ponerme en un avión para que me fuera a Uruguay. Aparentemente, el que se ocupaba de todo era (Enrique) Nosiglia. Los radicales que estaban aliados con los peronistas querían que yo pidiera asilo, que apareciera como el problema del país. Querían provocar ese hecho para, sin Cavallo, poder reconstruir un gobierno entre el radicalismo y el peronismo bonaerense”, asegura. “El problema no era De la Rúa dice él al preguntarse si no está resentido por la actitud del ex presidente de dejarlo caer. Él estaba convencido de que lo que estábamos haciendo era lo único posible para evitar males mayores. Pero, con la actitud que tuvo el partido radical el 19 a la tarde y las conversaciones que sostuvo con el peronismo esa noche, obviamente De la Rúa ya no tenía ninguna posibilidad el día 20”.

¿Qué lecciones saca de todo lo sucedido el año pasado? Lo que ha pasado en la Argentina pinta de cuerpo entero a personajes muy importantes de la política argentina y define un estilo político que no ayuda a crear y a preservar buenas instituciones políticas y económicas. Porque la dirigencia alfonsinista del partido radical claramente destruye instituciones, a su propio partido y a su propio gobierno. La actitud de un (Leopoldo) Moreau, apoyado por Alfonsín y Ángel Rozas, de socavar permanentemente las bases de su propio gobierno y atentar contra su capacidad para aportar soluciones, es algo increíble. La vocación por la autodestrucción ahora se ha reeditado en la interna del radicalismo, en la que se ha dado un fraude alevoso.

¿También ve esa vocación auto-destructiva entre los justicialistas? No, lo que sí veo allí es una transposición total de aquella jerarquía que les había predicado Perón de que primero la patria, después el partido y luego los hombres. Lo que hay en el PJ es una pelea a muerte por ver quién tiene realmente el poder en un plano personal, antes que pensar en la patria y el partido. Pero hay que advertir que el Justicialismo cuando ha gobernado se ha unido para responder siempre a quien está en el poder: Se ha visto durante el gobierno de Menem y ahora con Duhalde. En realidad, creo que el Justicialismo, incluido el Menemismo, ha estado ayudando a que Duhalde pueda mantener cierto orden en el plano de paz interior y la seguridad.Si hubiera podido prever cómo terminaría todo, ¿qué hubiera hecho distinto hace un año?Yo no podía hacer nada distinto de lo que estaba haciendo. La Argentina tenía que terminar la re-estructuración ordenada de su deuda. El 15 de diciembre habíamos logrado concluir exitosamente la re-estructuración de 55.000 millones de dólares…. Y antes de pensar en cualquier modificación del régimen monetario o cambiario era fundamental terminar la re-estructuración. Eso significaba hacerle una oferta a los tenedores de bonos del exterior y esa oferta sólo podía hacerse si lográbamos el apoyo del Fondo, del Banco Mundial y del BID. El Fondo nos ponía una sola condición: la aprobación del presupuesto para el 2002 con déficit cero, algo alcanzable. Por lo tanto, en esos días tenia que abocarme, como me aboqué, a convencer a los legisladores para que se reunieran y trataran el presupuesto.

¿Es consciente de que para la mayoría de los argentinos la culpa de todo el descalabro económico es suya?No, yo no lo siento. Siento que prendo la radio, la TV y leo los diarios y sí, es así: hay una premeditada campaña para confundir el corralito con el corralón. Pero a nivel de la gente, yo creo que, sobre todo ahora que han levantado el corralito, queda claro que el corralito era algo que no perjudicaba. Era inducir un proceso de bancarización para que la gente pagara con tarjeta de débito, con cheque o transferencia bancaria lo que antes pagaba en efectivo. En todo caso, reconozco que perjudicó a los que operaban la economía informal. Pero el corralito se implementó para evitar una medida tan absurda como el corralón, que fue una estrategia deliberada de confiscar los ahorros.

Usted formó parte de un gobierno militar, de uno peronista y de otro radical. ¿En quién confía menos?En el gobierno militar yo tuve un rol muy marginal: no era un gobierno constitucional, fue un accidente de la historia que nunca más se debe repetir: Pero claramente, el Justicialismo tiene mucha más capacidad de gobierno y de resolver los problemas que el Radicalismo. Y el período de De la Rúa fue muy claro al respecto.

¿Volvería a participar en un gobierno de Menem? No voy a participar en gobiernos hasta el día en que la gente me elija para algún cargo. Pero voy a colaborar con los gobiernos que sean elegidos, en la medida en que se propongan en avanzar hacia la solución de problemas.

¿Todavía sueña con ser presidente?Soy una persona ambiciosa, pero yo nunca planteé el tema en términos de ser presidente o no.Fue candidato en el 99….Si, pero sabiendo que no sería elegido. Mi ambición es poder hacer el máximo aporte que mi capacidad, mis conocimientos, mi experiencia, mi trayectoria, me permitan hacer para la organización del país. Para que tenga instituciones respetables y respetadas; para que la Argentina pueda ofrecer una mayor calidad de vida a su pueblo. No es una ambición personal.

¿Cuáles considera que fueron sus mayores errores? No creo en mi tozudez en temas económicos sea un error: Yo he sido perseverante en la verdad. Haber creído, como Alfonsín y Duhalde, que el default y la devaluación iban a resolver los problemas de la Argentina hubiera sido un tremendo error: Dicen que la ilusión fue la convertibilidad. ¡La convertibilidad fue una verdad! Nos permitió tener un fenomenal nivel de inversiones y un importante aumento de la productividad; hemos tenido la década de mayor crecimiento del siglo XX.

¿No se arrepiente de nada?Mis errores han sido fundamentalmente políticos. Fue un error entrar al gobierno de la Alianza; Yo tenía que haber advertido que el radicalismo iba a terminar trabajando por mi fracaso como ministro, porque ellos querían el fracaso del modelo de los noventa. Intenté lo que políticamente era imposible: que la Alianza gobernara con sensatez y con coherencia.

Pensó en algún momento: “¿Qué estoy haciendo acá?”Esa sensación la tuve a lo largo de todo el segundo semestre. Pero soy una persona que, porque piensa en la Argentina y no en mi posicionamiento personal, estuve dispuesto a jugarme hasta las últimas consecuencias. Una vez que había entrado en el gobierno, y me había hecho responsable de manejar la situación económica, no iba a abandonar en el barco por más que tuviera enormes dificultades y sufriera por lo que estábamos pasando mi familia y yo.

¿Se considera un patriota? No me voy a auto-calificar; pero que amo a mi patria y he hecho todo lo que ha estado a mi alcance para resolver los problemas de la Argentina, no le quepa ninguna duda.

6 comentarios sobre “Domingo Cavallo “Nunca debí entrar al gobierno de la Alianza””

  1. Estimado Dr. Cavallo: Muchas gracias por disponer de su tiempo para responderme.Yo, como muchas personas que tenemos distintas actividades que no son economicas , no puedo hacer analisis de estas cuestiones y confio en quien tiene los conocimientos para hacerlos. No obstante he vivido en este pais y he padecido todos sus abatares perdiendo siempre lo que con mucho esfuerzo logre obtener. Solo deseo que quienes pueden hacer algo organizandose y fijando objetivos en bien del pais lo puedan hacer. Le deseo el mayor de los exitos.

  2. Hoy y después de tantos años, releyendo la historia para poder entenderla no llego a comprender quien fue el que apoyo esta idea de subirse a un gobierno que ya no podía ni siquiera mantener sus propios economistas.
    Dejando desamparada toda una estructura del propio partido, no pensó en todos aquellos que habíamos caminado las calles por su candidatura, que veían una oportunidad de triunfo en las próximas elecciones, que luego de su renuncia en la Alianza vieron derrumbados cada uno de los ladrillos levantados en los distritos electorales.
    Cuando uno es líder de grupo debe anteponer los beneficios de la mayoría ante que los propios o los de unos pocos y eso fue lo que le falto, entender que en ese momento su partido esperaba de usted otra cosa.
    Hoy a través de los años solo se puede ver a un solo beneficiado: Guillermo Franco en el banco provincia!

    1. Es cierto Marcelo que con el diario del lunes se puede llegar a la conclusión que fue un error entrar al gobierno en 2001. Pero fue una decisión mía. No se la puedo enrostrar a nadie más. Lo hice no pensando en en mi futuro político ni en el interés de quienes me acompañaban en Acción por la República sino en el futuro de Argentina. La mayoría de la gente me pedía que ayudara a De la Rúa a resolver la crisis y yo creía que podría aportar soluciones como lo había hecho en 1995 frente a una crisis aún más aguda: la que siguió a la devaluación Mejicana. Lamentablemente no tuve éxito, pero no lo siento porque haya decepcionado a mis co-partidarios sino porque el Pueblo Argentino, a causa del Golpe Institucional de diciembre de 2001 sufrió mucho más de lo que hubiera sido necesario, de haber conseguido yo, como Ministro de Economía, más apoyo interno y externo para salir ordenadamente de la crisis que nos azotaba.
      Los hombres políticos no deberíamos pensar en facilitar el acceso a cargos públicos a nuestros seguidores sino luchar por nuestra Patria y el bienestar del Pueblo Argentino.

Los comentarios están cerrados.