Todas las provincias deberían imitar a Córdoba

La legislatura de la Provincia de Córdoba está por aprobar una ley que denuncia el Pacto Federal Fiscal de 1992. El objetivo es recuperar para las provincias el 15 % de la masa de recursos coparticipables que fueron afectados al financiamiento del Sistema Nacional de Seguridad Social. Yo, que en aquellos años fui el negociador por la Nación de este pacto y del que lo complementó en 1993 (apoyado por Juan Carlos Pezoa, entonces subsecretario de Relaciones Fiscales Nación Provincias y actual Secretario de Hacienda) quiero dar testimonio de que la Provincia de Córdoba tiene razón en su planteo actual.

La Nación hace mucho que ha dejado de cumplir con los compromisos que asumió frente a las provincias en oportunidad de aquellos pactos. Y las condiciones que en aquella oportunidad llevaron a todas las provincias a firmar estos acuerdos  hoy ya no existen.

Paso a enumerar los argumentos que yo lleve entonces como Ministro de Economía de la Nación a la mesa de negociación para solicitar a las provincias que colaboraran con el financiamiento del Sistema de Seguridad Social.

Desde abril de 1991 las provincias estaban recibiendo una proporción mucho mayor de los recursos recaudados por la Nación porque con la puesta en marcha del Plan de Convertibilidad habían desaparecido dos fuentes de financiamiento no coparticipable: la emisión monetaria y las retenciones sobre las exportaciones agropecuarias que hasta marzo de 1991 y durante toda la década del 80 habían representado más de las dos terceras partes de los recursos disponibles para financiar al Sector Público. Cómo sólo se distribuía, aproximadamente por mitades, el 33% de los recursos tributarios, hasta marzo de 1991 las provincias recibían apenas el 16 o 17 % de los recursos disponibles para financiar el gasto de la Nación y de las provincias. A partir de abril de 1991, como aquellos recursos no coparticipables (emisión y retenciones) fueron completamente remplazados por recaudación efectiva de impuestos coparticipables, las provincias comenzaron a recibir alrededor del 50 %  del total en lugar del magro 16 o 17 % anterior.

Hoy, la situación se ha revertido totalmente y las provincias reciben una proporción muy parecida a la que recibían hasta marzo de 1991 por la simple razón de las principales fuentes de financiamiento del Sector Público han vuelto a ser las retenciones agropecuarias y la emisión monetaria, ninguna de las cuales integra la masa de recursos coparticipables.  Por consiguiente aquel argumento que yo esgrimí en 1992 ya no es válido.

En 1992 la eliminación de las retenciones agropecuarias hicieron posible que las Provincias pudieran recaudar más a través del impuesto inmobiliario rural, una de las principales fuentes propias de financiamiento. Hoy también esa ventaja para las provincias ha desaparecido porque la enorme carga tributaria que las retenciones significa para las actividades rurales no permiten a las provincias recaudar cifras significativas con el impuesto inmobiliario rural dado que, como es de esperar, el sector agropecuario resiste la actualización de las valuaciones.

Además, cuando negociamos aquellos pactos fiscales, la Nación se comprometió a devolver a los trabajadores la titularidad de los aportes personales jubilatorios, los que dejarían de ingresar a la ANSES e irían a cuentas de ahorro y capitalización individual de cada trabajador. Más aún, los gobernadores se sumaron al pedido de la Nación para que el Congreso Nacional sancionara la reforma Previsional que remplazaría el sistema de reparto por uno de capitalización individual. Este compromiso nacional, que se hizo realidad con la aprobación del nuevo Sistema Previsional en 1993 ha sido completamente revertido desde que se eliminaron las cuentas individuales de los trabajadores que eran administradas por las AFJP’s y los aportes personales han vuelto a ser recursos ordinarios de la ANSES.

Otro compromiso que asumió la Nación fue el de reducir los aportes patronales para abaratar el costo laboral sin afectar el salario de bolsillo de los trabajadores. Se dispuso, en el pacto fiscal de 1993, que esta reducción debería ser mayor a medida que era más bajo el nivel de desarrollo del área geográfica en la que estaba empleado el trabajador y a medida que mayor fuera la distancia desde Buenos Aires. Este era un beneficio importante para las provincias, porque aumentaba la competitividad y alentaba la creación de empleos formales en las economías regionales. En la actualidad la Nación cobra los más altos aportes patronales jubilatorios de la historia y no queda ningún vestigio de reducciones enderezadas a alentar la creación de empleo formal o aumentar la competitividad de las economías regionales.

La afectación del 15 % de la masa de recursos coparticipables al financiamiento de la ANSES tenía por objeto remplazar la reducción en la recaudación de aportes patronales y el re-direccionamiento hacia cuentas individuales de los trabajadores de sus aportes personales. Ninguna de estas dos razones existe en la actualidad. Como además, las provincias reciben un porcentaje mucho más reducido de los recursos que consigue la Nación a causa de que las dos principales fuentes de financiamiento que reaparecieron luego del abandono de la convertibilidad no se coparticipan, es absolutamente claro que las provincias tienen todo el derecho a pretender recuperar aquel 15 % de la masa de recursos coparticipables.

Ojalá todas las provincias demuestren tener la responsabilidad y el coraje que está demostrando la Provincia de Córdoba al plantear, con toda justicia, que la Nación deje de retener aquel 15 % y lo distribuya entre las jurisdicciones locales según los coeficientes que marca la Ley de Coparticipación Federal de Impuestos vigente.

Entre paréntesis, vale la pena que quienes lean este artículo, no dejen de leer atentamente el texto del Pacto Federal Fiscal de 1992 y el  del Pacto Federal para el Empleo, la Producción y el Crecimiento de 1993. De su lectura surge claramente la enorme diferencia que existe entre la absoluta falta de comunicación y coordinación entre la Nación y las Provincias que prevaleció en la última década con la permanente negociación y trabajo conjunto que existió en la década del 90. Es una lástima que el Gobierno de los Kirchner no haya seguido la metodología de aquellos pactos federales fiscales en los que el propio Néstor Kirchner y el actual Secretario de Hacienda, Juan Carlos Pezoa, actuaron como  importantes negociadores.  Me angustia observar que Néstor Kirchner, que por entonces actuaba como un gran defensor del Federalismo, haya adoptado la actitud opuesta y la haya proyectado hacia el Gobierno de su esposa.

12 comentarios sobre “Todas las provincias deberían imitar a Córdoba”

  1. Demostramos intereses diferentes a los de las poblaciones de las exitosas economías de Canadá y Australia. Tenemos influencia europea intelectualoide, y algo totalitaria, de café de Paris e influencia de los pueblos originarios que han aprendido a contemplar a la madre naturaleza más que a intervenir. Sin mencionar el catolicismo que casi proscribe el desarrollo individual. El liberalismo no nos cabe. Lamentablemente.

    1. Si no creemos que podemos ser como Canadá y Australia, ¿no podríamos al menos ser como Chile? Son tan o más católicos que nosotros, tienen tanta influencia de los pueblos originarios y de la Europa Latina como en nuestro país y han sido capaces de crear un sistema de economía libre integrada al mundo que también podría servir de ejemplo a la nuestra.

      1. Totalmente de acuerdo conque la nacionalidad, ni la religión hacen al desarrollo. Ya se probó que Max Weber no tenía razón. En cuanto a Córdoba y oras provincias (Santa Fe es lo mismo), no podrían emitir sus propias monedas pero de forma responsable, y darle más solvencia y seriedad, con una emisión más responsable que el peso, y ya dejarnos de joder con esta dictadura que nos quieren imponer. ¿Sería factible? o estoy muy desacertado

  2. Estimado Ministro: estoy de acuerdo con los reclamos provinciales. A pesar de que no me gusta mucho De La Sota, pondero su actitud de ponerse al frente con coraje, ir a la Corte Suprema (allí veremos si esta es también una Corte adicta como las que lamentablemente tuvimos desde que terminó el mandato militar) y denunciar el pacto que habían hecho con Ud. y que tan buenos resultos había dado mientras que Ud. estuvo en el Gobierno. Si los demás gobernadores (especialmente Scioli) asúmen firmemente la defensa de los intereses de sus provincias, si acuerdan entre ellos para hacer uso de sus justos reclamos, que no se limitan al tema previsional, también está el tema minero, el petróleo, el gas. Si presionan para que bajen las retenciones y la emisión monetaria, que se financien gastando menos en publicidad oficial, en fútbol y automovilismo par todos, que se termine el latrocinio de Aerolíneas, Enarsa, Casa de Moneda, etc., por lo menos le muestra a la sátrapa que hay límites. Así como vamos, veo una agonía, tan lenta como la del gobierno de Alfonsin, que terminará con un gobierno claramente stalinista o con un estallido de consecuencias imprevisibles. Como siempre, va con abrazo y con la esperanza de su involucramiento cada vez mayor en las cosas internas. Ya lo van a convocar cuando se necesite un plan integral coherente que minimice los costos de arreglar los desaguisados que están haciendo. Jorge Pedro

  3. Clarísimo. La devolución en justicia que la Nación debe hacerle a las provincias de ese 15 % es incuestionable; pero lo que sí debe hacer Córdoba, es armonizar en serio sus Sistema Previsional con el del resto del país para dejar de ser un bolsón de privilegios previsionales en medio de la enorme injusticia previsional que viven 6MM de jubilados nacionales. Seguramente la Nación ha “chicaneado” con esto de la “armonización” para incumplir y seguir extorsionando-disciplinando-alineando políticamente a Córdoba y otras provincias; pero el tema jubilatorio demanda un tratamiento global, equitativo y serio como el que propuso la Ley 24.241 de Capitalización.

    Un fuerte abrazo

  4. Muy buen artículo y aclaratorio. Ahora pregunto, pidiendo disculpa por mi ignorancia. Al eliminarse los recursos no coparticipables es esperado que la distribución procentual se modifique, pero, ¿los montos también variaron?.
    Es decir, si de $100 recibo $17, significa que me toca el 17%, pero si ahora elimino $66 y sigo recibiendo $17, el monto es el mismo, pero el porcentaje ahora es del 50%.

  5. Hola Mingo; tenés razón pero los mismos gobernadores, vayan Dios a saber por qué, aceptaron “mendigar” en vez de cobrar en forma automática de manera legal. La culpa no es sólo de la “chancha” sino también del séquito de cobardes, aduladores y del Congreso en toda su extensión, salvo algunas excepciones ya archiconocidas de una minoría decente.

    Mis preguntas son; 1) La regionalización del país en 6 sería mejor para bajar el excesivo gasto público? 2) Si esas 6 regiones en vez de comportarse como provincias se comportaran como Estados (EEUU, Brasil y México); sería mejor la coparticipación? Vos hablás del pacto del empleo; hoy ya sabemos que el desempleo está encubierto con exagerado empleo público y dádivas por programas sociales; eso es porque nadie quiere invertir en un país tan desapegado al Estado de Derecho.

    Ahora: cómo se desarma todo ésto? vendrá un shock violento tipo Rodrigazo o un deterioro tipo Venezuela? Te pregunto ésto porque manifestaste que todavía el PE tiene algo de hilo en el carrete. La pregunta es cuanto tiene y hasta cuando hay que esperar para tener un gobierno que gobierne desde la razón y sentido común. Mis cariños y gracias por tus columnas . Damián

  6. Estimado Doctor,

    Quería preguntarle desde qué año considera usted que se comienza a recaudar impuesto inflacionario en la Argentina y cómo se efectúa dicha recaudación. Me refiero a si existe recaudación de dicho impuesto en el caso de que el Banco Central emita pero no para financiar al fisco.

    Desde ya muchas gracias.

  7. Dr, esta corriendo un rumor de que el gobierno le daría un bono a 7 años a los poseedores de cajas de ahorros por mas de $ 50000 que no puedan demostrar el origen de los fondos, que opina de eso, tiene algun sustento? Dicen que lo harian el fin de semana largo de agosto

  8. Domingo:
    Es un buen post como tantos.Y siempre nos recuerda como violamos como Pais- Nacion- Sociedad y para el resto del mundo”las reglas del juego”.Es nuestra caracteristica,violentar y destruir,lo que se ha hecho en el pasado y pasar culpas a los otros.Los otros,siempre son los culpables.Y los éxitos siempre son nuestros. Y ademas porque no destruir y aniliquilar al que piensa distinto.Al que emprende negocios o tiene ideas constructivas.Es una constante permanente, esa practica desleal.Asi pienso que nos ven desde afuera.La permanente violación de lo que se ha firmado, pactado o garatizado al que emprendió negocios.
    YPF estatizada es para mi otra desilución, porque contaba con esta firma ,en la creacion de actividad ecónomica, empleo directos- indirectos.Porque no somos mas rápidos y las viviendas de la ANSES, porque todo tan lento, si hay sistemas avanzados en el mundo para construir viviendas en forma acelerada.Este gobierno nunca miró Discovery- National Geografic – History Chanel donde se ven empresas y megaempresas y aqui es todo, muy lenteja, como siempre.Y no pasa naranja con YPF.Buaaaafffffffff me da sueño como vamos .

  9. Ejemplo de optimización de recursos para “redistribuir”: Si en un hogar vivía un adulto mayor, tenía un haber mensual, si vivían dos adultos mayores, el segundo compró haberes con moratoria.

    Una jubilación por persona. Tan paupérrimas que sólo así se explican.

    Claro que si las dos personas aportaron toda la vida deben sufrir la injusticia y la disminución de su capacidad adquisitiva.

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