“El progreso económico y social de la humanidad es una consecuencia de la innovación tecnológica. El lenguaje oral, el cultivo de la tierra, la domesticación de los animales, la rueda,  los acueductos, la navegación y la escritura, hace más de dos mil años: la brújula, la imprenta, las escuelas, las universidades, la moneda, la contabilidad por partida doble y el reloj, en la época del medioevo; el motor a vapor, la destilación del petróleo, el motor a combustión, los trenes, la electricidad, el telégrafo, el automóvil, la aviación, las máquinas herramientas y el teléfono, en el siglo 19 y principios del siglo 20; los antibióticos, las vacunas, la energía nuclear, las computadoras, el internet, en los últimos decenios… y millones de otros descubrimientos más específicos, permitieron que a lo largo de los siglos aumentara de manera sostenida la productividad del trabajo humano e impulsara el incremento, por habitante, de la cantidad y calidad de los bienes y servicios disponibles para satisfacer las necesidades humanas”.

“La innovación tecnológica se hace posible por la inversión en capital humano, es decir a través de la educación y la investigación y requiere de inversión en capital físico para permitir su implementación en todos los procesos productivos a los que puede llegar a beneficiar. Tanto la generación de la innovación tecnológica como la inversión en capital físico y humano para su implementación en los procesos productivos requieren de un mínimo de organización social, que, a lo largo de la historia, ha adoptado formas diversas”.

“En los últimos doscientos años se han ido consolidando dos clases de instituciones claves para el buen funcionamiento de  la economía: los mercados y los estados. El rol económico de los mercados y de los estados es el de contribuir a que exista suficiente coordinación entre las decisiones económicas individuales y se minimicen los desajustes entre ofertas y demandas de bienes y servicios, así como que los mismos se distribuyan entre las familias conforme a algún patrón aceptable de equidad”.

“Las crisis económicas se producen cuando por fallas de los mercados o de los estados, o por eventos naturales imprevistos, se acumulan muchos desajustes entre ofertas y demandas, o la distribución de los bienes se aleja de los patrones de equidad aceptables para la sociedad, de tal forma que los integrantes de la sociedad dejan de actuar de manera cooperativa y conducente al progreso y se embarcan en actitudes defensivas o agresivas  que provocan regresión y disociación. Muchas veces, las crisis económicas son precedidas por crisis financieras. Las crisis financieras son siempre fruto del exceso de optimismo que reina en períodos de progreso económico y abundante liquidez.”

Lo que acaban de leer es la introducción conceptual a la conferencia que dicté en la Universidad ” El Señor de Sipán” , Ciclayo, Perú, el 27 de junio de 2009. Quienes estén interesados en su lectura completa pueden encontrarla bajo el título “América Latina frente a la Crisis Global“, en la página “artículos en español” de este sitio. Estoy preparando una conferencia sobre el mismo tema para dictar en la Universidad EAFIT de Medellín, Colombia, el 23 de noviembre. Se agradecen sugerencias y comentarios.

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