“El Corralito era para proteger a los ahorristas. La crisis fue por abandonar la Convertibilidad”

Así tituló Agostino Fontevechia el reportaje que me hizo en New York. Agostino se perfila tan buen periodista como su padre. Acá va el link para los que quieran leerlo.

61 comentarios sobre ““El Corralito era para proteger a los ahorristas. La crisis fue por abandonar la Convertibilidad””

  1. Domingo, es su oportunidad de entrar en escena a partir de octubre, espero que después de este gobierno berreta puedan aparecer personas como Ud.
    Le mando saludos.

    Gustavo Sapei

  2. Domingo
    Con su misma solvencia y claridad didáctica características, lo que a muchos argentinos interesa saber como una vez declarado el corralito hubiese evitado la explosión de la convertibilidad por la corrida – gradual si gradual, fulminante si inmediata – que habría acompañado a su levantamiento. Dadas las malas experiencias anteriores de los argentinos ¿había alguna forma realista de salvar la convertibilidad una vez declarado el corralito?
    Muchos defensores – o digamos críticos positivos a favor de la convertibilidad -esperamos siempre alguna ilustración al respecto del eventual primer día post corralito.

    1. Lo único que había impedido el corralito era el retiro de dinero en efectivo, es decir, de pesos y dólares billete. Pero la gente podía transferir su dinero, en pesos o en dólares a otras cuentas. Por ejemplo se podía comprar un auto o un departamento y pagarlo con una transferencia bancaria. Una vez completada la reestructuración de la deuda, es decir una vez que quedara claro que el gobierno no iba a tener que pagar ni dólares ni pesos para afrontar vencimientos de capital durante al menos 3 años y cuando los pagos de intereses a cargo del gobierno pudieran ser pagados con recursos tributarios, porque la factura de intereses de la Nación y de las provincias iba a bajar de 12 mil millones de dólares en 2001 a 5 mil millones de dólares en 2002, gracias a la quita de intereses que significaba la eestructuración de la deuda, desaparecería la razón por la que los grandes depositantes desconfiaban del sistema bancario. Además, el Banco Central debía recibir casi 6 mil millones de dólares de desembolsos comprometidos y pendientes del FMI. Lamentablemente las dudas que el FMI creo sobre estos desembolsos es lo que más asustó a la gente a fines de noviembre de 2001, lo que obligó a restringir el retiro en efectivo de los bancos. Una vez que el FMI anunciara que iba a continuar con los desembolsos, cosa que esa institución había condicionado a la aprobación del presupuesto para 2002, con déficit cero, esos temores se podrían haber revertido.

  3. Dr Cavallo,

    El corralito es una práctica habitual en países con economías estables y creíbles, donde no se puede retirar cualquier suma de dinero cuando a uno se le antoja, solo respondiendo a un impulso indivudual. Hay reglas. Creo, a mi humilde entender, que esas reglas en nuestra sociedad son percibidas como limitantes que ocultan intereses que juegan en contra de lo individual, aunque son todo lo contrario, protegen al conjunto y evitan el quiebre del sistema. La convertibilidad es tal vez lo más discutible, porque no puso a la industria argentina en posición de competir (por lo menos en la primera etapa) sino la dejó en una posición aún más vulnerable considerando que se venían de planes fracasados (megacanje, blindaje, etc etc). La conclusión es que se terminó demonizando todo el plan, cuando los mismos que la critican abusaron de ella. Actitud totalmente explicable en una sociedad que vive una anomia desde hace muchos años.

    1. La convertibilidad, durante la década de los 90s, permitió un gran proceso de modernización tecnológica y gerencial de la economía Argentina. Sin convertibilidad no se podrían haber privatizado las empresas del Estado que en la década anterior habían sido responsables de un enorme déficit fiscal y un insostenible nivel del Gasto Público. En relación a la industria manufacturera, la convertibilidad permitió un gran aumento de la productividad, gracias a la facilidad para importar bienes de capital con tecnologías avanzadas. El debilitamiento de la industria en 1995 y nuevamente entre 1998 y 2001 se debió al aumento de las tasas de interés y al deterioro de los términos del intercambio, que hubieran producido el mismo efecto con cualquier otro sistema monetario si el manejo fiscal del gobierno y, en particular, de las provincias hubiera sido el que fue. El efecto del deterioro de los términos del intercambio debería haber sido neutralizado con medidas impositivas, como intentamos hacerlo a partir de mayo de 2001 con el denominado factor de convergencia y los planes de competitividad. Lamentablemente estos planes llegaron demasiado tarde. Deberían haberse aplicado desde 1999. Pero entonces yo estaba fuera del gobierno y la economía estaba en lo que denominaban “piloto automático”. Cuando hay turbulencias, en la economía como en la aviación el piloto automáticao debe ser complementado con la pericia del piloto humano. La demonización de la convertibilidad fue un artilugio propagandístico para esconder las verdaderas responsabilidades por la crisis y, en particular, para justificar una muy regresiva redistribución de riqueza a favor de grandes deudores y en contra de los ahorristas medianos y pequeños.

  4. Estimado Doctor Cavallo:

    La importancia de la Convertibilidad que usted aplicó en Argentina es indiscutible. ¿Acaso existe algún otro ex ministro de Economía cuyo plan sea recordado (positivamente) a veinte años de su lanzamiento?

    Usted nos dio más de 10 años de estabilidad, de normalidad; de respeto a la ley, los contratos y la propiedad.

    Leyendo sus reflexiones, encuentro una persona con IDEAS: algo que está faltando en nuestro país, donde los “politiqueros” se quedan en pequeñeces y mezquindades.

    Por eso es que leemos su blog, Doctor, porque encontramos en usted el “aire fresco” de la sensatez que la Argentina necesita.

    Reciba mi agradecimiento por todo lo que ha hecho por los argentinos.

    ¡Fuerza, Mingo!

  5. Estimado Dr. Cavallo,

    Muy buenos estos dos últimos reportajes que subió, me gusto mucho su “última palabra” en el reportaje de Fontevechia. Sin embargo, creo que se quedó corto! El Plan de Convertibilidad demostró que la estabilización, en Argentina (que siempre nos creemos distintos), es posible sin incurrir en altos costos de empleo o producto, y que ésta puede perdurar en el tiempo si se evitan políticas fiscales inconsistentes con una inflación baja (El Plan Austral no pudo hacer esto último). Creo que este hecho será muy importante durante los próximos años,ya que veo muchos economistas que empiezan a poner como ejemplo al Plan de Convertibilidad cuando mencionan que una estabilización no tiene por qué ser recesiva si la gente tiene confianza en ella.

    Si bien es cierto que la situación que vivimos hoy en día es completamente distinta a la del 91 (i.e. la inflación es de otro “tipo” u origen), y las recetas por ende deberían ser distintas, hay todavía más cosas de aprender del Plan de Convertibilidad. Una es sobre el poder de una Ley para domar las expectativas (inclusive después de lo ocurrido en 2002). Yo estoy convencido de que la experiencia de los demás países Latino Americanos (incluyendo la de Venezuela que demuestra lo que no se debe hacer) tarde o temprano nos hará entender que el crecimiento no requiere de inflación (i.e. que el mandato del BCRA debería ser exclusivamente mantener baja la inflación), y una vez allí una buena Ley que implique que el BCRA tenga que cuidar el valor de la moneda, y que cree un mecanismo de pesos y contra-pesos para que esto sea creíble, estaremos por buen camino. Además, como se vió en los 90s, la estabilidad implica votos, y alineando los incentivos correctamente se puede hacer que la misma sea el objetivo principal tanto de los oficialistas como opositores.

    Por último, que hoy al menos se pueda “pensar” en tener “Metas de Inflación” es consecuencia de LA MONEDA que se creó en 1991.

    Un fuerte abrazo,

    Fernando Díaz

  6. Estimado Dr.Cavallo
    Mi sensacion fue que el corralito fue para proteger a los Bancos,no a los ahorristas…
    Tambien en US las politicas siempre fueron para proteger a los Bancos…los ahorristas son los que a la larga pagan el pato de los desarreglos de las politicas monetarias…esto es asi en todo el mundo.
    Pero actualmente la gente aprendio y pocos confian sus ahorros a los Bancos…la gran mayoria transfoirmo sus dolares en ladrillos o los coloco fuera de la orbita de los Gobiernos locales…
    Asi es que solo el 15% de nuestro PBI son el total de los creditos,frente al casi 50% de muchos paises de la region…
    Sin depositos,o sea sin confianza,no hay creditos…
    Los 2 corralitos que conoci,el de los Boden y el ultimo,fueron una experiencia desastrosa para los que confiaron en nuestro sistema financiero…
    Tal vez la otra cara de la moneda,es que las propiedades,al no existir practicamente creditos forzosamente se pagan al contado(y en dolares cash) y esto permitio que zafaramos de la crisis mundial de los inmuebles…
    Atentamente
    Francisco Uriburu

    1. Si los bancos quiebran en forma generalizada los ahorristas pierden, porque la garantía oficial de los depósitos, además de ser limitada se paga siempre con moneda desvalorizada. Por eso es importante trabajar para que, no sólo las monedas, sino también los sistemas bancarios sean estables. Lamentablemente cuando en los activos de los bancos hay activos tóxicos, es decir, préstamos que se tornan incobrables, como ocurrió con las hipotecas subprime en los EEUU y con los préstamos de los Bancos a las provincias en nuestro país, no hay formas sencillas de reestablecer la solvencia de los sistemas bancarios. En Estados Unidos y en Europa, donde se produjeron crisis financieras incluso más graves que la nuestra del 2001, pudieron safar sin desvalorizar los ahorros de la gente. Allí el “corralito” cumplió el rol al que estaba destinado también en Argentina, es decir, proteger a los ahorristas. Lamentablemente acá con el cambio de gobierno de fines de 2001, el corralito se transformó en un aberrante sistema expropiatorio de ahorros, al que lo denominaron coralón para confundir. pero el corralón sí tenía el propósito de proteger a los bancos, o mejor dicho a los grandes deudores de los bancos, a los que les licuaron los pasivos. Hoy no tenemos depósitos no por el plan Bonex o por el corralito. No lo tenemos porque el mal denominado corralón significó el abandono de la convertibilidad en forma traumática.
      Que la gente invierta en departamentos (de lujo y desocupados, como los que se construyeron en Puerto Madero) y no pida prstamos hipotecarios nos sustrajo a la crisis mundial de los inmuebles, pero eso no puede ser considerado algo positivo para nuestro país. Si existieran depósitos y créditos hipotecarios que la gente trabajadora y de clase media pudiera pagar, como ocurría en la década del 90, se terminarían construyendo departamentos y casas de menos lujo pero que prestarían sevicios muy valiosos para muchas familias.

      1. Estimado Dr.Cavallo
        No todos los departamentos donde la gente invierte son en Puerto Madero…esa zona esta manifiestamente sobrevaluada,y los precios reales han caido de sus maximos…
        Por otra parte,coincido es la necesidad urgente de un Plan Nacional de Viviendas,que solo se da a nivel provincial(caso San Luis,provincia bien administrada)
        A nivel nacional es un fracaso total,porque fundamentalmente para encarar un Plan asi,hace falta plata larga y tasas razonables…
        Al no existir forma de fondeo a largo plazo y las tasas activas( a pesar de estar subvencionadas en algunos casos) son muy altas(aunque negativas en terminos reales) y haber subido demasiado los precios de los inmuebles por la inflacion galopante,los Planes Nacionales no son mas que enunciativos…no hay fondos para financiarlos.O si estan,se usan para otras cosas.
        La realidad es que se vive al dia,y no sobran recursos para encarar estos planes,que como usted lo señala,son tan necesarios.
        Brasil nos dio el ejemplo,ya que al disponer de los fondos permitio un plan de construccion cumplido al 90% (900 000 viviendas construidas) del Plan Minha Casa,Minha Vida.Esto genero muchos puestos de trabajo en la importante industria de la construccion y de acuerdo a los niveles de ingresos del solicitante(a parrtir de 3 Sueldos Minimos de ingreso) le correspondian categorias distintas de las casas construidas.
        Tal vez si alguna vez esta inflacion puede llegar a controlarse,vovleremos a tener tasas logicas(como en el 2004)
        Atentamente
        F.Uriburu

        1. Estoy de acuerdo con Usted Francisco. Uno de los grandes beneficios de una economía con estabilidad de precios es que pueda haber préstamos hipotecarios a plazos largos y tasas bajas (pero fijas, no plotantes). En el caso de nuesro país, como la tasa de inflación probablemente se mantenga alta por un tiempo, se podría aplicar un sistema como el la UF (Unidad de fomento de Chile), pero ésto también ha quedado bloqueado como posibilidad por la pérdida de credibilidad del INDEC. En todo caso, la UF debería representar la evolución de los salarios.

  7. Estimado Dr.: en una charla de economistas oficialistas sostuvieron que la caída de la convertibilidad se debió a la utilización de dos supuestos liberales erróneos:
    a) El supuesto del “tipo de cambio fijo” donde el ajuste de precios y salarios es el mecanismo usado para corregir problemas de competitividad lo que lleva necesariamente a la recesión (al preferir empresarios reducir producción antes que bajar precios) y la deflación con mas recesión después (al preferir el consumidor no consumir esperando nuevas bajas de precios). Ellos consideraban que en vez de tipo de cambio fijo debe haber tipo de cambio flexible para corregir problemas de competitividad.
    b) El supuesto de que la “oferta crea su propia demanda”, lo que solo funciona cuando hay plena flexibilidad de precios y salarios (lo que no es tan fácil). Dijeron que es al revés y que la motorizadora de la economía es la demanda (la demanda crea oferta) y que se debe incentivar alentando el consumo y el gasto público. Tambien escuche a CFK decir algo parecido…
    ¿Cual es su opinión al respecto?

    1. Que están equivocados. El tipo de cambio fijo no es un “supuesto liberal” sino una regla monetaria para asegurar la estabilidad del nivel general de precios. Los tipode de cambio flexibles pueden crear tantos o más problemas de competitividad cuando hay un mejoramiento de los términos de intercambio del país (que beneficia sólo a las exportaciones de mercancías intensivas en el uso de los recursos naturales) y gran liquidez internacional, como se está viendo en estos días en todas las economías que tienen tipo de cambio flexible, mucho más flexible que el que tenemos nosostros. Cuando ellos hablan de no tener tipo de cambio fijo en realidad, lo que quieren decir es que no quieren tener una regla monetaria, tampoco una regla tipo metas de inflación como la que tienen Brasil, Chile, Perú, Colombia o Méjico. Es fácil advertirlo porque hoy en Argentina no tneemos ninguna regla monetaria. Por eso el tipo de cambio flexible se ha tornado bastante fijo y está provocando una enorme emisión monetaria con la consecuente inflación.
      Cuando no se trabaja por el lado de la oferta (inversión y productividad), el aumento de la demanda vía consumo y gasto público provoca mucha más inflación que crecimiento. Y la inflación siempre es un problema que presagia recesión en el futuro, cuando tengan que hacer algo para frenar la inflación.

  8. Ay Pais pais pais ¿hasta cuando negaran la realidad y reconocer que Cavallo tiene razón?
    Un Abrazo Norberto.

  9. Excelente entrevista, Domingo. Una explicación fantástica de cómo realmente se dieron los acontecimientos que llevaron al terrible desenlace del 2001, con algunos aportes valiosísimos para poder comprender el proceso que culminó con la devaluación y la histora posterior que ya conocemos. Se cumplen 20 años de su medida, de vanguardia para su época.
    Es una pena que se manche tan eximia entrevista con errores ortográficos groseros como escribir debilitando con “v” en el primer párrafo de la tercera parte o alterar el nombre de la Weimarer Republik por una mera castellanización. O bien es algo que el Sr. Fontevechia tendrá que pulir, o bien es parte de mis rasgos obsesivos de personalidad.
    Un cálido saludo desde Cba.

  10. Dr. Cavallo
    Interesantes entrevistas. Es importante que los argentinos entendamos que fue el corralito y que no tuvo nada que ver con la devaluación, pesificación y la estafa a los ahorristas, como se cree.

    A partir de lo leído en sus notas, y haciendo un resumen, una serie de medidas ayudarían a mejorar la economía de la Argentina:
    – Entrar a una convertibilidad, flotante, puede ser basada en una canasta de monedas. Con esto se lograría frenar la inflación o se debería tomar alguna otra medida adicional para cortar la inercia?
    – Poner claras las reglas del juego. Esto sumado a tener una moneda fuerte, dará estabilidad y credibilidad y por lo tanto volverá la Argentina a ser atractiva para inversionistas extranjeros
    – Eliminar los subsidios a la electricidad, gas, etc.. Dejar que los precios suban al valor que deben alcanzar para que sean rentables, así las empresas invierten. Sería un cambio a inversión eficiente como lo menciona en su libro Estanflación.
    – Eliminar impuestos distorsivos que desalientan la inversión y producción

    Estas medidas suponen tener asidero y respaldo. No creo por otra parte que haya en la Argentina alguna persona que pueda tener más claras las ideas que usted Dr. Cavallo para corregir el rumbo económico de nuestro país.
    Cree que los candidatos de las próximas elecciones tendrá algún tipo de acercamiento hacia usted? Tiene alguna intención de volver a la política?
    Muchas gracias
    PD: Le envíe un mail a su correo personal.

    1. Antes de frenar la inercia deberían ajustarse los precios que estan sostenidos a niveles artificialmente bajos a costa de subsidios que se tornarán infinanciables en un futuro próximo. Veo que vos mencionaste este punto en tu tercer proposición. Estoy de acuerdo con tu análisis. Por el momento, cuando me consultan lo hacen a las escondidas. Es como si tuvieran miedo de decir en público que prestan atención a mis propuestas.

      1. domingo que tal dos cosas queria hacer referencia si me disculpa
        coincido con el tema de los subsidios a la luz gas etc, pero ese es el gran problema de los subsidios generan una especia de costumbre totalmente dañina sino mire lo q le paso a evo
        q medida al respecto?hay espalda politica para aguantar eso?
        en mi segundo aspecto, veo que china chile y varios paises para frenar la inflacion aumentan las tasas de interes, lo cual a mi enteder tiene mas validez para equilibrar la balanza de pagos y no la inflacion, no seria mas efectivo tratarlo desde el punto de vista de las cuentas fiscales? pero claro siempre es mas facil no reducir el gasto?
        le hago una mas el otro dia discutiendo en un seminario contra algunos me planteaban q el euro no es convertibilidad porque fluctua entre monedas y no esta atada a una? a lo q yo respondi q el plan de convertibilidad es mas amplio q eso y encima q el euro es una convertibilidad de cada pais para con esa moneda e incluso por la disciplina monetaria? estoy equivocado? o los argumentos q dan ellos son de gente que solo escucho a politicos y nunca leyo la ley¿

        1. El Euro es una moneda convertible que flota frente al resto de las monedas, pero que impone tipo de cambio fijo a cada país integrante del Euro, exactamente como la convertibilidad Argentina con tipo de cambio fijo frente al dólar. Justamente los países en crisis del área del Euro ven agravada su situación cuando el Euro se aprecia frente al Dólar, de la misma forma que nosotros sufríamos entre 1999 y 2002 cuando el dólar se apreciaba frente al Euro y el Real.

  11. Va mi crítica con el fin de construir. Yo creo que se deben reconocer a los errores para crecer y mejorar. La operación “corralito” fue un error porque la gente no la entendió. Y la gente no la entendió porque no se la explicaron nunca de la manera que la pudiera entender. No hubo tiempo, reinaba un caos por la negativa de asistencia del FMI… No importa que fue, lo cierto es que la gente no pudo entender que ocurría porque nadie supo explicarle de la misma manera que se hizo con la convertibilidad que sí pudo entender. Vale decir que un mal menor necesario pero acertado y justo, por haber sido mal explicitado, derivó en un corralón desacertado, injusto y patético. Algo similar ocurre cuando decis teníamos que “reestructurar la deuda” en una manera tan escueta… quienes te seguimos y te conocemos sabemos interpretar la diferencia entre el horrible default efectuado y la sana reestructuración que buscabas. Pero la mención en la manera que lo haces puede dejar huecos interpretativos que distorsionen el sentido de tus pensamientos y luego eso lo aprovechan los mal intencionados y oportunistas. Sigo insistiendo que te faltó (nos faltó) un buen comunicador … Un fuerte abrazo, Alex

    1. Es cierto. La comunicación política, en época de crisis y cuando hay muchos políticos tanto del partido del gobierno como de la oposición apostando a la caída del gobierno, se torna muy difícil. Un abrazo.

    2. Es verdad que al liberalismo le falta una estratregia comunicacional. Pero tambien hay que admitir que los socios politicos al cual el liberalismo se ha acercado para llegar al poder fueron un tanto inadecuados y han cobrado no tanto por errores propios sino por tolerar los errores de los socios y hacerle creer a la gente que participaban de ellos proactivamente. Que la gente no distinga liberales de conservadores, y que los liberales no tengan prurito en asociarse a los conservadores fue una combinacion poco feliz. Ahi no hay estrategia comunicacional que aguante.
      Es muy paradojico, pero hoy por hoy la salvaguanda de un capitalismo honesto y moderado pareceria que la tiene el socialismo democratico!.

      Estaba mirando el blog de Lucas Llach de hoy:
      http://blogs.lanacion.com.ar/ciencia-maldita/el-arte-de-lo-posible/planisferio-con-division-politica-version-2011/
      y me puse a pensar quienes de los que figuran en el grafico serian mas compatibles con el liberalismo y la verdad que me dio un poco de decepcion (salvo por el concepto de peronometro, que me alegro el dia, es terrible Lucas)

  12. Dr. Cavallo: Que lindo sería un respetuoso debate entre Ud. y el Dr. Cachanosky sobre el artículo que publica hoy en su revista virtual. Saludos
    Mando nota
    Publicada 04/04/2011
    Al inicio de la semana / Roberto Cachanosky
    A 20 AÑOS DE LA CONVERTIBILIDAD: LAS ENSEÑANZAS QUE NOS DEJA

    La convertibilidad ha sido demonizada, cuando en realidad solo fue una regla monetaria que no podía por sí misma corregir problemas estructurales. Cuáles fueron los errores de su implementación y que enseñanzas nos deja.

    En 1991, cuando se anunció la convertibilidad, tenía una columna los días domingos en el diario La Prensa. Luego, en 1992, cuando Maxi Gainza vendió el diario, comencé a escribir una columna semanal para El Cronista hasta el 2001. En los archivos de El Cronista están todas mis notas del período de la convertibilidad, de manera que puedo escribir con total tranquilidad las siguientes líneas sobre la tan demonizada convertibilidad.
    Hoy se habla de la convertibilidad como si hubiese sido la peste, sin embargo, las críticas mezclan todo y no tienen en cuenta que la convertibilidad fue solo una regla monetaria. Que puede gustar o no, pero solo una regla monetaria que, como tal, no podía modificar la legislación laboral, el gasto público, la política impositiva, etc.
    Como regla monetaria, la convertibilidad funcionaba en forma parecida a la Caja de Conversión que tuvo Argentina entre fines del siglo XIX y principios del XX. En esa época la conversión era a oro. En la convertibilidad la conversión era al dólar. Es decir, en el siglo XIX y principios del XX el respaldo de los pesos en circulación era el oro, en los 90 el dólar.
    Como regla monetaria la convertibilidad establecía que el Banco Central o la Caja de Conversión entregará tanto oro o dólares a cambio de una determinada cantidad de pesos en circulación si así alguien lo deseaba. Y aquí viene una de las críticas que le hacía a la convertibilidad en esos años. Cuando se decidió entrar en la convertibilidad, se entró a una paridad en que se sobrevaloraba el peso. Es decir, se entró con un dólar barato. Casi al mismo nivel que tuvo el tipo de cambio al final de la tablita cambiaria que finalizó en febrero 1981. Para que tengamos una idea, si traemos el tipo de cambio real a febrero de 2011, nos da que el dólar de enero de 1981 era de $ 2,42 actuales y en abril de 1991 era de $ 2,91 actuales. En los últimos 40 años hay tres puntos mínimos de tipo de cambio real: a) el fin de la tablita cambiaria en enero de 1981, b) la convertibilidad y c) el tipo de cambio actual. Sí, aunque Ud. no lo crea, en términos reales hoy el tipo de cambio está en uno de los puntos más bajos desde enero de 1970, junto con la convertibilidad y la tablita cambiaria.
    Como decía antes, cuando uno entra en convertibilidad sabe que no va a poder emitir moneda para financiar al tesoro o al sistema financiero. La Caja de Conversión se limita a entregar pesos o dólares dentro del tipo de cambio fijo en que se estableció la convertibilidad.
    El problema que tiene todo ingreso a una convertibilidad es definir el tipo de cambio al que se ingresa. Y ese fue uno de los grandes errores de ese momento. Así como Inglaterra volvió a la convertibilidad luego de la Primera Guerra Mundial con una libra sobrevaluada, sobrevaluación que luego le trajo problemas en la crisis del 29, en 1991 se optó por entrar con un tipo de cambio muy bajo a la convertibilidad. De ahí en más, por definición Argentina iba a ser cara en dólares.
    El segundo gran error de esos años fue tener convertibilidad con déficit fiscal. En 1994, cuando Menem buscaba la reelección, incrementó el gasto público y entró en déficit fiscal. Como el Banco Central no podía emitir moneda para financiar el gasto por la ley de convertibilidad, el endeudamiento comenzó a crecer velozmente. De esta forma el Estado tomaba crédito en dólares en el exterior, los colocaba en las reservas del Central y contra esas reservas emitía pesos. O si se prefiere, el gobierno tomaba deuda, le vendía los dólares al Central y este le entregaba pesos que estaban respaldados por las reservas que le entregaba el tesoro. Al utilizar este mecanismo de financiamiento del déficit también crecía el gasto y aumentaba el déficit porque al aumentar el stock de deuda, automáticamente crecía el gasto público por mayores intereses a pagar y, por lo tanto, el déficit se agrandaba. Esa fiesta podía seguir mientras el ahorrista japonés, alemán, italiano, americano, etc., nos financiara con sus ahorros el aumento del gasto público. Cuando se acabó el crédito estalló el sistema porque no había forma de financiar al tesoro. Pero nuevamente, la convertibilidad, como regla monetaria, no fue la culpable del endeudamiento creciente, sino que fue el constante incremento del gasto público.
    Recuero que en esos años escribía mi columna en El Cronista. En un período estuvo Dardo Gasparré como director del diario y luego Néstor Scibona y los tres nos cansábamos de escribir sobre este problema del gasto público, el déficit fiscal y la inconsistencia con la convertibilidad. Casi aburríamos con el tema.
    Ahora bien, como regla monetaria la convertibilidad no fue culpable del nivel de gasto público, de la presión impositiva que ya en esos años era altísima, de marcos regulatorios de privatización que en algunos casos fueron espantosos y en otros muy buenos, ni de la corrupción. Insisto, la convertibilidad fue una simple regla monetaria que tuvo dos errores de implementación: a) la elección en que se entró a la convertibilidad y b) combinar convertibilidad con gasto público en alza y déficit fiscal creciente.
    Obviamente que al entrar con un dólar barato a la convertibilidad uno de los efectos inevitables fue tener déficit de balanza comercial. Si bien es cierto que la soja no estaba a U$S 550 como ahora, el tipo de cambio barato hacía que se tuviera déficit de balance comercial (exportaciones menores a las importaciones). Al mismo tiempo, al crecer la deuda pública subían el monto de los intereses en dólares a pagar y el déficit de cuenta corriente aumentaba constantemente. Por eso en esos años se habla de los déficits gemelos. Había déficit fiscal y déficit de cuenta corriente del balance de pagos que había que financiar con deuda externa. La famosa deuda que fue impagable hacia fines del 2001 cuando desde el exterior nos dijeron no hay un dólar más para financiar su fiesta.
    Tengo la impresión que Cavallo entró en la convertibilidad porque no tuvo más opciones. Recuerdo que en enero de ese año intentó hacer una especie de convertibilidad móvil donde fijaba un tipo de cambio más alto que surgía de dividir la base monetaria por las reservas en dólares que en ese momento tenía el BCRA y otro tipo de cambio más bajo que surgía de dividir la base monetaria por las reservas en dólares más las reservas en oro. A su vez, esa banda cambiaria se movía hacia arriba en el tiempo como una especie de devaluación pautada en la que se fijaba la tasa de expansión monetaria contra las reservas del Central.
    Esta especie de convertibilidad móvil no generó confianza y, si mal no recuerdo, a mediados de marzo de 1991, creo que fue el viernes 19 de marzo, hubo una fuerte corrida cambiaria. La gente quería dólares y no los australes que emitía el BCRA. El mensaje del mercado era que había elegido el dólar como moneda y no el austral que regía en ese momento. Fue entonces que se decidió entrar en la convertibilidad que, curiosamente, tuvo un impacto muy fuerte en las expectativas de la gente. Pero el dato relevante es que la convertibilidad mostró que la gente no creía en la moneda que emitía el Central y quería el dólar como moneda. Por más que hoy muchos despotriquen contra la convertibilidad, esos mismos adoptaron el dólar como moneda y no los papeles que imprimía el Central.
    Recordemos que en 1989 habíamos tenido hiperinflación, que en diciembre de ese año se hizo el plan Bonex que confiscó parte de los depósitos bancarios y que a principios de 1991 la tasa de inflación estaba en el orden del 30% MENSUAL.
    Una vez establecida la convertibilidad, la tasa de inflación bajó rápidamente, si bien en el primer año siguió siendo inconsistente con el tipo de cambio fijo de la convertibilidad, lo cual le sumó un problema adicional al tipo de cambio real bajo en el que se entró a la convertibilidad.
    Las dos inconsistencias básicas fueron, entonces, el tipo de cambio que se eligió y en segundo lugar aumentar el gasto y tener déficit fiscal.
    Ahora, también hay que reconocer que la convertibilidad, como regla monetaria, se bancó la crisis del tequila en 1995, la del sudeste asiático en 1997, la rusa de 1998 y la devaluación del real en enero de 1999. Si hoy hubiese esa seguidilla de crisis internacionales, la economía ya hubiese estallado en mil pedazos.
    Pero el problema estaba en el nivel de gasto público y en el déficit fiscal. Muchos querían devaluar para licuar el gasto público y otros buscaban otro mecanismo para evitar la devaluación. Recuerdo que en la campaña electoral de 1999 Duhalde proponía abandonar la convertibilidad y De la Rúa no. Creo que el miedo a una devaluación, con la gente endeudada en dólares, fue un factor importante para que Duhalde perdiera las elecciones de ese año.
    ¿Era inevitable la devaluación? En rigor el problema fue el pecado original de elegir un tipo de cambio muy bajo para entrar en la convertibilidad, pero tal vez se podría haber salido de ella en un contexto político diferente y con plan económico que generara confianza. Si junto con la salida de la convertibilidad si hubiese bajado el gasto público y mejorado su calidad, flexibilizado el mercado laboral y reducido la carga tributaria, la salida hubiese sido menos traumática.
    Algo de eso intentó hacer Ricardo López Murphy para evitar la devaluación, en su meteórico paso por el ministerio de Economía. Cuando lo reemplazó a Machinea propuso una rebaja del gasto en términos nominales de unos U$S 3000 millones. La mayoría de los políticos y de los medios le saltaron a la yugular y tuvo que irse.
    Cuando llegó Cavallo, propuso una especie de salida de convertibilidad incluyendo otras monedas de respaldo al peso que creo que llamó factor de convergencia. Esa propuesta no generó confianza y al no corregirse el problema del gasto la situación se agravó. Un último intento fue el anunció del déficit cero, cuando finalmente hubo que bajar las jubilaciones, los sueldos de los empleados públicos y algún otro rubro. Pero ya la confianza en el gobierno estaba rota al punto que el Congreso sancionó una ley de intangibilidad de los depósitos. ¡La mejor forma de avisarle a la gente que los depósitos iban a ser tangibles!
    Luego vinieron el corralito, a mi juicio otro error, porque hubiese sido menos costoso dejar que los bancos arreglaran con cada uno de sus depositantes la forma de devolverles los dólares, que impedir el retiro de los mismos de los bancos. Posteriormente la suspensión del pago de la deuda, la devaluación y el corralón. Pero toda esta historia es motivo de otro artículo.
    Lo concreto es que, desde mi punto de vista, la convertibilidad no la impuso tanto Cavallo como el mercado al elegir el dólar como moneda. Cavallo se limitó a seguir los mandatos del mercado y cuando digo el mercado digo la gente que se agolpaba en las casas de cambio. El otro punto a destacar es que la convertibilidad fue solo una regla monetaria que frenó la inflación pero no podía corregir por sí misma las ineficiencias del resto del sistema económico.
    Pero pensando hacia adelante, la convertibilidad y lo que nos pasa hoy, nos obliga a elaborar algún sistema monetario hacia el futuro. Sería impensable volver a una convertibilidad para taclear la inflación que el gobierno se empeña en negar. Nadie creería en que el Estado cumpliría con su palabra (un ejemplo concreto de para qué sirven las instituciones). De la convertibilidad pasamos a un Banco Central setentista que cree que el crédito se imprime en papeles pintados. Así como la convertibilidad sobrevivió varios años gracias al endeudamiento, este engendro económico sobrevive gracias a la santa soja.
    Si una moneda confiable, el sistema económico no puede funcionar adecuadamente. No puede haber crédito de largo plazo a tasas pagables, se hace imposible el cálculo económico y la lucha por la distribución del ingreso se vuelve salvaje.
    ¿Qué opciones tenemos? No muchas, pero proponer una nueva política monetaria es tema de otra nota. A 20 años de la convertibilidad, esta nos deja dos enseñanzas: a) uno no puede fijar arbitrariamente el tipo de cambio sin consecuencias sobre el sector real de la economía y b) si el gasto público se dispara, hay déficit fiscal, y tipo de cambio fijo o casi fijo, se podrá financiar con deuda o con soja a precio alto, pero seguro que termina mal.

    1. Yo lo respeto mucho a Cachanoski, pero siempre consideré que sus opiniones son, al menos, un poco ligeras y superficiales.

      Yo leía sus artículos cuando él recién comenzaba a escribir, en la época en la que yo ya había dirigido durante más de 10 años el principal Instituto de investigación económica de la Argentina, había sido profesor Universitario por más de 20 años y me había Doctorado en Ciencias Económicas en la Universidad Nacional de Córdoba y en Economía en la Universidad de Harvard, había sido Diputado Nacional, había manejado durante un año y medio la política exterior de la Argentina y comenzaba a manejar la política económica en medio de una crisis hipeinflacionaria y un Estado ineficiente, corrupto y totalmente desorganizado.

      Por lo que escribe él ahora sobre la convertibilidad, está claro que él no lee lo que yo escribía entonces y lo que escribí durante los últimos 10 años. En particular, es claro que no ha leído mi libro Estanflación ni mi artículo “Régimen Monetario y políticas cambiarias” que puede ser bajado de la página “artículos en Español” de este sitio. Digo todo ésto, porque para que sea útil un debate respetuoso entre Cachanoski y yo, él debería al menos leer lo que yo escribo tanto como yo lee lo que él publica en su blog y en La Nación.

      Cahanoski dice que la convertibilidad no podía resolver todos los problemas de la Argentina porque era “sólo” una regla monetaria que yo no impuse sino que impuso la gente al elegir el dólar como moneda para proteger sus ahorros. Tiene razón, aunque lo que la gente había elegido era la dolarización, no la convertibilidad.

      Pero su falta de experiencia lo lleva a subestimar todo lo que la convertibilidad permitió hacer en la década de los 90s, al menos mientras yo estuve en el Gobierno.

      Sin convertibilidad no podríamos haber eliminado las retenciones agropecuarias para ser reemplazadas por recaudación efectiva del Impuesto al Valor Agregado y a las Ganancias, no podríamos haber abierto la economía al mundo, tanto para el comercio como para la inversión y la importación de tecnologías avanzadas, no podríamos haber privatizado y transformado en unidades productivas eficientes a las viejas empresas del Estado.

      Cachanoski dice que aumentamos el gasto público. Craso error. Desde 1990 hasta 1996, al menos, el Gasto público se redujo en casi el 10 % del PBI (tanto como ha vuelto a aumentar desde 2003 en adelante) y desapareció el déficit fiscal, gracias, precisamente, a la privatización de las empresas públicas. Las inversiones (muy ineficientes, mal planeadas y plagadas de corrupción) y el alto costo operativo de las viejas empresas del Estado eran las principales responsables del descontrol del gasto público durante las décadas del 70 y del 80. Todo el déficit fiscal estaba explicado por la ineficiencia y la corrupción de las Empresas del Estado. Esto no se podría haber revertido de ho haber sido posible eliminar la inflación de cuajo y si no se hubiera conseguido el respaldo político que significó para el Gobierno de Menem el éxito de la convertibilidad.

      La inconsistencia del análisis que hace Cachanoski salta a la vista cuando menciona como error el que el tipo de cambio se hubiera fijado a 10.000 australes (o un Peso convertible) por dólar y nó a un tipo de cambio nominal más alto. A renglón seguido dice que la inflación no bajó a cero de inmediato sino que, durante el primer año de la convertibilidad, fue del 20 %, argumentando que esto era inconsistente con el tipo de cambio fijo. Si el tipo de cambio se hubiera fijado a 20.000 australes por dólar (a 2 pesos convertibles por dólar) cualquiera que entienda cómo funciona una economía monetaria de mercado debería saber que en el primer año la de esa convertibilidad esa tasa de inflación hubiera sido del 120 %!. Esto es lo que ocurrió precisamente cuando Ecuador dolarizó su economía con un Sucre inicialmente extremadamente devaluado. Y ésto ocurre, porque el tipo de cambio real nunca es decidido por el Estado sino por las circunstancias reales por la que atraviesa una economía. Quienes han estudiado cuáles son los determinantes del tipo de cambio real, en todas las economías, como lo hicimos varios de mis colaboradores y yo durante la década de los 70 y de los 80s, en la Fundación Mediterránea, sabe que el tipo de cambio real depende al menos de las siguientes variables reales: los términos del intercambio externo, la política comercial externa del país (retenciones, aranceles, restricciones cuantitativas al comercio exterior), el nivel y composición del gasto público, el tamaño del déficit fiscal y su fuente de financiamiento, la liquidez internacional y el grado de confianza que inspira la economía (como determinantes de la entrada o salida neta de capitales). Hoy por ejemplo, el tipo de cambio real no es bajo en Argentina porque el Banco Central haya decidido no sostener el tipo de cambio nominal. Todo lo contrario, el Banco Central ha estado comprando dólares casi contínuamente. Hoy el tipo de cambio real es bajo porque los términos del intercambio del país son muy favorables, porque hay mucha liquidez externa y porque el gasto público es muy alto. Pero sería más bajo aún si el gobierno no cobrara las retenciones a las exportaciones, si hubiera confianza en la economía Argentina y si el gobierno no financiara subrepticiamente su déficit fiscal con emisión monetaria. No es difícil descubrirlo. Los países de América Latina que gozan de la misma bonanza externa que Argentna pero tienen políticas monetarias y fiscales más ortodoxas y no han creado desconfianza, tienen hoy monedas mucho más apreciadas, en términos reales que la moneda argentina . Me refiero a Brasil, a Chile, a Perú, a Colombia, a Uruguay y a México.

      El único Gasto Publico que aumentó como porcentaje del PBI mientras yo fui ministro es el que corresponde al pago de Jubilaciones y Pensiones. Y aumentó porque desde septiembre de 1992 comenzamos a cumplir con las leyes que habían sido aprobadas muchos años antes y que habían creado derechos adquiridos. No sólo aumentaron esas erogaciones en 2 % del PBI, sino que a partir del año 1994, cuando las empresas privatizadas comenzaron a pagar sueldos mucho más altos a sus gerentes, los jubilados de las viejas empresas del Estado que aún mantenían sus beneficios como porcentaje de los sueldos cobrados por el personal en actividad, recibieron enormes aumentos. Tuvimos que discutir la Ley de Solidaridad Previsional para poner límites a ese aumento del Gasto, cosa que es muy difícil de hacer en cualquier democracia, como se está viendo hoy en Europa y en los propios EEUU. Cumplir con los Jubilados significó también reconocer la deuda que estaba escondida, pero que había sido devengada durante la década del 80 y tenía sentencia firme de la Justicia que obligaba a su pago. Todo el endeudamiento público contabilizado desde 1991 hasta fines de 1995 se originó en el reconocimiento de ese tipo de deudas devengadas con anterioridad. Por eso, decir que la convertibilidad se sostuvo por vía del endeudameinto es, al menos, una ligeresa.

      El orígen de la crisis Argentina está en el aumento del gasto público y del déficit de las provincias desde 1997 en adelante, aumento que fue financiado con préstamos a tasa flotante del sistema financiero argentino y que fueron garantizados con los recursos de la coparticipación federal de impuestos, algo que las provincias no podían hacer cuando yo fui Ministro, porque se lo habíamos prohibido por decreto. No recuerdo que Cachanoski haya criticado ese fenómeno, al menos no con el énfasis con que yo lo hice en aquellos años, cuando fui el principal crítico del Gobierno de Menem.

      Cachanoski cree que no es posible volver a un régimen de convertibilidad monetaria. Yo creo que no sólo es posible sino que será imprescindible hacerlo cuando la inflación se haya transformado en un fenómeno insoportable para la gente. Ya no será convertibilidad con tipo de cambio fijo, sino convertibilidad con tipo de cambio flotante, acompañado por la regla monetaria que se denomina de “metas de inflación”. Cuando ello ocurra, si los términos del intercambio siguen siendo tan favorables como ahora, la liquidez internacional tan abundante, pero al mismo tiempo,un gobierno comprometido con la estabilidad elimina subsidios y retenciones, crea confianza, disminuye el nivel de gasto público y deja de financiar déficit fiscal con emisión monetaria, el Peso Argentino, en términos reales, estará mucho más apreciado que ahora, es decir el precio del dólar en términos reales será tan bajo como lo hes hoy en Brasil, en Chile, en Perú, en Uruguay y en México. Claro que, por entonces, tendremos también la baja inflación que hoy beneficia a los ciudadanos de esos países. Igual que durante los años 90s.

  13. Cuanto tiempo perdido, como han destruido la plataforma de crecimiento que tuvimos.
    Felicitaciones !!

  14. hola Dr. Cavallo. lei su articulo sobre el corralito y la proteccion de los ahorristas, luego de aquel episodio en la historia Argentina, la politica ha quedado media desorganizada y demasiado fragmentada, pero quienes se lo atribuyen a usted son aquellos quienes mas confiaban en el modelo de la convertibilidad. personalmente creo en la apreciacion de la moneda tal como lo hizo Brasil, por que no tenemos una moneda flotante? la inflacion es un problema de la Argentina desde siempre y solo se controlo en la decada de los 90`s. cree usted que en el futuro a la Argentina le convendria retomar la convertibilidad o es una politica desteñida?. saludos cordiales.

    1. Hola Leonardo. Acabo de escribir una contestación al mensaje de un amigo que me envió como comentario el artículo sobre la convertibilidad que publico Cachanoski en su blog. Te invito a que leas mi respuesta. Ahí encontrarás la respuesta a tus interrogantes. Saludos cordiales para vos.

  15. muy buen reportaje ministro , opino que con tanta inflacion y falta de seguridad juridica la convertibilidad cada dia se la extraña mas.
    Ademas le queria hacer una pregunta , si es tan amable de responderla , salio en el diario que el banco Nacion va a reactivar el fondo fiduciario para prestarle plata a las provincias , creado en 1995 luego de privatizar los bancos provinciales . Mi pregunta es , esto no llevaria a que la provincias se vuelvan a endeudar irresponsablemente como paso en el periodo 1997-2000 que desemboco en la crisis financiera de 2001 ? se corre el riesgo de que vuelva a cometerse ese error ?

  16. Estimado Ministro: he leido los dos últimos reportajes que le hicieron, donde Ud. reiteró los argumentos que los que lo seguimos ya conocemos. La historia se va a encargar de poner las cosas en su lugar, y, aunque probablemente ni Ud. ni yo lo veamos, se valorará adecuadamente la inmensa contribución suya a la eliminación de la inflación, y al progreso que le significó al país. Pero hoy estamos en una situación donde el manejo político del gobierno está aumentando las distorsiones de la organización económica, conjuntamente con la inflación. Todos estamos de acuerdo en que hay que hacer algo, pero nadie toma la iniciativa. En el reportaje anterior publicado en su blog, Ud. está marcando las bases de un plan antiinflacionario. Las encuestas parecieran favorecer a Cristina, que con su difunto esposo lo consultaran asiduamente en el pasado. Si los próximos 4 años reproducen lo que se estuvo haciendo en los últimos 8, vamos a un estallido inevitable. No podemos prever cuando se producirá, porque debe haber un hecho desencadenante, y eso es absolutamente incierto. Pero, la verdad es que si Cristina lo consultara (y le hiciera caso) en materia económica, por lo menos lograremos algo, que es un rebalanceo de las variables económicas, quedando los problemas políticos cada vez mas aislados y perdiendo importancia. Estoy en las antípodas ideológicas del oficialismo, pero si decidieran cambiar el rumbo y para eso pedirle un plan coherente en materia económica, hasta sería capaz de votarla… Bueno, voluntarismo que le dicen… Como siempre, va con abrazo, Jorge Pedro

    1. Yo siempre estuve y estaré dispuesto a ayudar a hacer las cosas bien. incluso sin que se sepa públicamente. Pero no depende de mí. Un abrazo.

      1. Lo deben odiar realmente mucho porque declararse progresista y preferir aliarse con Saadi, con Aldo Rico, con el 30% de inflacion…
        Hay que tener estomago, no?

  17. Estimado doctor: sin ser economista (lo que me hace ser muy prudente con estos temas) defiendo lo que Ud. dice, sobre todo que el crecimiento de estos años sería imposible sin el proceso de inversión genuina ocurrida en la década del 90. Padezco la paradoja que también defiendo la mayor parte de las políticas centrales de este gobierno. Quizá el gran punto en discordia es el de la inflación. Es una cuestión técnica pero también de orden político o de gestión: hay sectores tenedores de bonos (desmientame si no es cierto) a los cuales les conviene que el gobierno convalide una inflación alta y por lo tanto ejercen presión para que eso ocurra. Y como Ud sabe mucho mejor que yo la economía es una ciencia de las expectativas de sus actores. El alto consumo (una de las vías de alta aprobación del gobierno) es criticado porque escamotea a la gente la percepción de la crisis del mediano plazo. Sin embargo me acuerdo que la misma crítica se la hacían a Ud en los primeros años de la Convetibilidad. Si no recuerdo mal Ambito Financiero era uno de los medio s que más apuntaba contra el efecto de recreación del mercado interno entonces y machacaba contra las inconsistencias “heterodoxas” de su Plan. Incluso Ud. lo puso en práctica a pesar del FMI uqe recomendaba la receta más clásica del ajuste y la retracción. Mi comentario va en lal dirección de que no creo (despejada la hojarasca de la lucha política) que, en lo profundo, hayas grandes diferencias entre las políticas económicas de los 90 y las actuales. El mercado lsigue existiendo, se administra la caja racionalmente con el superavit primario del presupuesto, se recauda, se incrementan las reservas, se crece a altas tasas, se mantiene el superavit comercial, etc. Supongo que Ud. me “matará” por estas afirmaciones… pero me interesa saber como lo ve, si es que me hace el favor de tomarse la molestia que, desde, ya le agradezco. Saludos cordiales.

    1. Las coincidencias que Usted señala Julio, se deben más a circunstancias externas que a la decisión del actual Gobierno. Por ejemplo, el hecho de que aparentemente se administre la caja racionalmente con el superavit primario del Presupuesto, es fruto de que pueden cobrar las retenciones agropecuarios gracias a los altos precios de la soja. Además sostengo que es sólo algo aparente porque contabilizan como recaudación las ganancias inflacionarias que produce el Banco Central, pero eso no son recursos genuinos. para generalos necesitan que la inflación sea alta. Además, la expansión del consumo de los primeros años de los 90s se debió precisamente al mejoramiento de los ingresos reales que significó la eliminación de la inflación. Es cierto que las críticas de Ambito Financiero de aquella época eran injustas y que yo resistía la aplicación de las políticas de mayor ajuste que pregonaba el FMI, pero ahora están alentando el consumo con una emisión descontrolada de dinero que genera alta inflación y este tipo de políticas en algún momento va a obligar a aplicar retricciones monetarias y fiscales que serán muy recesivas, sobre todo si el Gobierno no inspira confianza. No creo que la inflación sea motorizada por los tenedores de bonos indexados, porque en realidad ya nadie los compra dado que el gobierno miente sobre la verdadera inflación.
      A mi también me gusta que la economía esté creciendo, pero me preocupa que se estén acumulando fuertes desequilibrios, como los que obligan al Gobierno a pagar enormes subsidios para mantener congeladas tarifas de la energía y los transportes al mismo tiempo que no se invierte en sectores claves de la economía. Incluso la fuerte recaudación en base a impuestos distorsivos es un problema para el futuro, porque cuando los precios internacinales vuelvan a niveles más normales, no van a poder seguir siendo cobrados.
      Su pregunta me gustó, porque la veo muy sincera y con ánimo constructivo. Un abrazo.

  18. estimado dr cavallo, hoy cachanosky publica en su economia para t .un articulo que tendrian que leer y aprender toda la clase dirigente ,y de mi ignorancia se lo he trasmitido a usted ,respondiendo a sus interesantes notas ,los muchachos con el gasto hicieron pomada la convertibibilad y ahora en poquito nomas hacen trizas “la oportunidad historica y el viento de cola” “uno de los grandes problemas que tiene la oposicion en general es. que para armar un discurso creible tiene primero que reconocer las cosas,que se hicieron bien en el 90 (no digo todo ),y decirle o explicarle a la gente que el mercado tardo siglos en desarrollarse y no lo podemos reemplazar por moreno

    1. Muchas gracias Milcíades. Justamente acabo de postear un comentario mío sobre el artículo de Cachanoski. Un abrazo.

  19. Dr. Cavallo:
    Es cierto, la crisis fue abandonar la convertibilidad, no hubo tiempo para la canasta de monedas.
    En cuanto al corralito, se hubierta evitado, mediante la aplicación (tan resistida), del depósito obligatorio de las remuneraciones públicas y privadas y, el uso de la tarjeta de débito, como único medio de pago para todos los bienes y servicios.
    Indirectamente, se combate el trabajo y el comercio informal.
    Saludos cordiales,
    Rafael J. De Cesare.

    1. Coincidimos Rafael. Pero lamentablemente la historia no puede ser re-escrita. Un afectuoso saludo.

  20. Hola Dr. Cavallo, realmente es sumamente importante leer todo lo que Ud. escribe, ya que en mi caso, que no tengo ninguna preparación en economía he aprendido mucho gracias a Ud.
    Es increible ver, como teniendo un economista como Ud. en nuestro país, no le dan el reconocimiento que se merece, yo me siento orgullosa que sea Argentino, todo lo que tengo lo pude comprar y hacer cuando Ud. aplico el famoso 1 a 1, que pasa se olvidaron, cambiaron la historia, no se, sólo le quiero hacer llegar mi gran afecto y decirle que lo admiro por su inteligencia y capacidad. Ojalá algún día no muy lejano todos reaccionemos. Mis mejores deseos Victoria.

  21. Dr. Cavallo:
    Soy sólo un dilettante en materia económica (mi formación es fundamentalmente jurídica y de ciencias sociales auxiliares), así que cada vez que leo algún libro que analiza aquella dramática época de fines del 2001 -por ejemplo ahora cayó en mis manos un tanto tardíamente el de María Seoane publicado en el 2003- me pregunto por qué a nadie se le ocurrió formularse dos cuestiones básicas:
    1) ¿Cómo hubiera sido posible “bancarizar” la economía, en un país donde la economía en negro tiene tanta importancia, y donde el Estado no tiene más remedio que mirar para otro lado? ¿No hubiera significado un desplome catastrófico del andamiaje social fundado significativamente en esas redes de economía informal…? Se diría que Ud. puso el dedo en el ventilador.
    2) ¿No era pedirle peras al olmo pretender que los bancos y demás instituciones financieras locales tuviesen la eficiencia de proveer con celeridad y a bajo costo las chequeras y el “plástico” de débito o crédito necesarios para mantener fluido el tráfico comercial y el flujo dinerario?

    De modo que, sin entrar en los sutiles y alambicados análisis de los autores/as que comentan la época, con mis limitadas luces económicas, pero con un razonamiento de café, me ha parecido siempre que el “corralito” estaba irremisiblemente destinado al fracaso. Aunque desde un plano lógico hubiera sido una solución audaz y brillante. Pero en otra sociedad con menor incoherencia ideológica, verdadera disciplina fiscal, y reglas de juego más limpias.
    ¿Sería Ud. capaz de aportarme elementos concretos que modificaran esta personal convicción…?
    Atentamente: Enzo Fernando Costa

    1. En esos d[ias de abrieron milones de cuentas de ahorro y se encomend[o la impresión de millones de tarjetas de d[ebitos. En 60 días, todo asalariado podría haber tenido la suya. Seguramente hubiera seguido funcionando una economía informal en efectivo, pero en aquella época pocos trabajadores con empleos informales manejaban más de 1000 dólares por mes y esa cantidad de efectivo podía ser perfectamente retirable de los bancos por quienes le tuvieran que pagar a los trabajadores informales. Brasil está muy bancarizado, hasa las muchachas tienen una cuenta bancaria y pagan o con tarjeta o con cheques y Brasil no es un país con menos informalidad que la Argentina.

  22. Dr Cavallo, la perspectiva que sólo el tiempo da, claramente le da la razón acerca del pésimo diseño, si es que lo hay de la política económica de la actual gestión. Los problemas serios, empezarán cuando tienda a revertirse el ciclo favorable del contexto internacional.

    Como siempre, un gusto leer su notas y artículos

    No deje de hacerlo

  23. Estimado doctor con respecto a la implementaion de las tarjetas de debito por que no las implemento con anterioridad de su gestion como ministro de economia antes de la crisis del 2001.
    muchisimas gracias

    1. Las tarjetas de débito existían desde hacía mucho tiempo. En 2001 yo alenté su uso disponiendo que se devolvieran 4 puntos del IVA cuando las compras se hicieran con tarjetas de débito. Esa medida aún está vigente y fue adoptada varios meses antes de que nos viéramos obligados a imponer el corralito.

  24. Mingo,
    Estoy escuchando a Lucio Di Matteo, que escribió un libro que se llama El Corralito… no se si lo leiste, yo no, pero por lo que estoy escuchando me parece que este Sr. tiene una vision medio distorcionada de la cuestion…
    Bueno nada, era solo eso…

    Sebastian.-

  25. Sr Cavallo:

    ¿ Porqué Argentina es un país históricamente con inflación?. Pese a todos los problemas económicos, nunca existió un problema de desabastecimiento grave, siendo este uno de los motivos de la subida de precios.
    Vivo fuera y cuándo voy a mi país observo que hay electródomesticos, las góndolas llenas, combustibles ( más allá de puntuales problemas de abastecimiento que sé que existen); o sea, por un problema de oferta no es.
    Gracias por su tiempo.

    1. La inflación en Argentina siempre fue una conbinación de excesiva expansión fiscal y monetaria con alguna insuficiencia de oferta por baja inversión y baja productibidad.Pero la expansión originada en los déficit fiscal financiados con emisión fue siempre el factor determinante.Saludos.

      1. Gracias por su respuesta Sr Cavallo.

        Cierto, el déficit fiscal financiado con emisión mometaria lleva a la inflación. Sin embargo, Europa vive en estos momentos un serio problema de déficit fiscal, hasta el 8,5 en el caso de España ;se esta emitiendo moneda y la inflación ronda el 3-4 % anual. ¿ Porqué ese diferencia entonces?.. Muchas gracias por su tiempo.

        1. El déficit lleva a la inflación cuando se lo financia con emisión monetaria. En europa la emisión monetaria no se produce para financiar el déficit sino para asegurar la estabilidad financiera y evitar la deflación.

    1. Por el corralito ninguno. Por el corralón (pesificación, devaluación y reestructuración compulsiva de depósitos) el ahorrista perdió entre el 50 y el 70 % de los ahorros en dólares que tenía al final de 2001. Saludos Leticia.

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