Cuando a fines de diciembre del año pasado el Ministro de Economía le llevó a Cristina Kirchner el proyecto de  decreto para crear el “Fondo del Bicentenario”, en realidad tendría que haberle explicado que se estaba ordenando al Banco Central poner a disposición del Gobierno la “Emisión Monetaria del Bicentenario”.

A esta altura debo concluir que Amado Boudou no le explicó bien a la Presidenta de qué se trataba. Me queda la duda de si el Ministro de Economía realmente entendía lo que le estaba proponiendo. Por eso quiero completar mi post anterior  explicando porqué digo que se intentó decretar ( y aún se intenta legalizar, ahora con participación del Congreso Nacional) la “Emisión Monetaria del Bicentenario”.

El Banco Central emite dinero cuando permite que aumenten las cuentas de sus pasivos monetarios. Estos incluyen la “circulación monetaria”, los “depósitos de las entidades financieras en el Banco Central”y  los “depósitos del Gobierno en el Banco Central”. Los pasivos monetarios del Banco Central son un concepto más amplio que lo que actualmente se denomina”Base Monetaria”, porque incluye los depósitos del Gobierno contra los cuales el Gobierno puede girar de la misma forma que pueden hacerlo las entidades financieras contra sus depósitos. Por eso corresponde incluirlos en los pasivos monetarios que constituyen el verdadero concepto de “Dinero” emitido por el Banco Central.

El decreto de necesidad y urgencia que crea el denominado “Fondo del Bicentenario” dispone que el Banco Central reciba una letra del Tesoro a 10 años de plazo con el 1,5 % de interés anual por 6.569 millones de dólares (aproximadamente  26 mil millones de pesos) y deposite el importe equivalente en una cuenta del Gobierno. Esto significa que en el activo del Banco Central aparecerán 26 mil millones adicionales en la cuenta Créditos al Gobierno y en el pasivo, la cuenta “depósitos de las entidades financieras en el Banco Central”, o la cuenta “Depósitos del Gobierno en el Banco Central”, aumentará  también en 26 mil millones. Cual de estas dos cuentas registrará el aumento depende de que la cuenta  de depósito del Gobierno se abra en el Banco de la Nación  o en el Banco Central, respectivamente.

En cualquier caso, los pasivos monetarios del Banco Central habrán aumentado en 26 mil millones de Pesos. Es decir, el decreto promueve 26 mil millones de pesos de “Emisión del Bicentenario”. No sería raro que ahora que necesitarán apoyo de los gobernadores que también necesitan dinero y de los diputados de izquierda que vienen pregonando que las reservas se utilicen para creación de infraestructura y estatización de empresas, el mecanismo del decreto se extienda a todas las “reservas de libre disponibilidad” . Si ello ocurre el gobierno podrá disponer de dinero de nueva emisión por 78 mil millones de pesos (tres veces la cifra que se indica en el decreto).

Como el dinero es fungible, el Gobierno podrá utilizar estos depósitos para cualquier tipo de pagos. Por supuesto, también para comprarle al Banco Central los dólares que necesite para pagar los servicios de la deuda pública. Pero el hecho de que al venderle los dólares, el Banco Central estará rescatando dinero en circulación no significa que la emisión monetaria no haya existido. El proceso de reabsorción de pesos por venta de dólares del Banco Central es nada más, ni nada menos, que el mismo proceso de reabsorción de pesos que produce la venta de dólares del Banco Central a quienes deciden cubrirse de la desvalorización monetaria comprando dólares billete.

Lo que el decreto de creación del Fondo del Bicentenario dispone no es otra cosa que el inicio de la corrida en contra del Peso. Seguramente cuando los ahorristas comiencen a demandar masivamente dólares, el gobierno saldrá a decir que forman parte del complot para derrocarlo, sin reconocer que se trata del fenómeno monetario que el mismo impulsó con el decreto de creación del Fondo del Bicentenario. Lamentablemente para entonces será demasiado tarde. La emisión monetaria reponsable de la corrida ya se habrá producido y el Gobierno acentuará los controles de cambio para evitar que el precio del Dólar se escape o que la tasa de las Lebacs se vaya a las nubes.

Este Gobierno se caracteriza por sembrar vientos y cosechar tempestades. Me resulta difícil discernir si lo hace adrede o por ignorancia.