Muy interesante análisis de Joaquín Cottani sobre la ineficacia de la cuarentena generalizada

Economía y Covid 19: Cuando el Remedio Es Peor que la Enfermedad

Joaquín Cottani, Septiembre 2, 2020

El Covid 19 ha causado estragos en el mundo, no tanto a nivel sanitario sino sobre todo a nivel económico y social. Cuando la histeria colectiva se haya disipado, analistas de todo el mundo dedicarán mucho tiempo y esfuerzo a evaluar si el costo económico y social incurrido para controlar la pandemia justificó el número de vidas efectivamente salvadas. Esto último supone que se habrán salvado vidas, lo cual no es intuitivamente obvio, como argumento en esta nota.

Protocolos ex ante y ex post

Antes de que empezara la pandemia el “protocolo” de la Organización Mundial de la Salud y el de los centros de control de enfermedades infecciosas de los principales países del mundo no contemplaban el lockdown prolongado como política sanitaria, ni siquiera en casos extremos. El cierre total o casi total de la economía (todo salvo los “sectores esenciales”) era visto como un recurso temporario de última instancia destinado a “aplanar la curva” de contagios y evitar que el sistema de salud colapsara. Fuera de eso, las recomendaciones consensualmente aceptadas incluían medidas tradicionales como el aislamiento de los infectados, la cuarentena corta de personas expuestas y/o vulnerables y la prevención social a través del distanciamiento físico y el uso de mascarillas. La razón era obvia: el lockdown prolongado era visto como algo excesivamente costoso en términos económicos y sociales, sobre todo si los países lo implementaban simultáneamente en un mundo globalizado.

El consenso global ex ante reconocía que, además de desatar una crisis económica mundial sin precedentes que afectaría desproporcionadamente a los sectores más pobres incrementando la desigualdad social, el cierre de un porcentaje importante de la economía mundial provocaría muertes colaterales producto de crímenes, suicidios, sobredosis de drogas y fallecimientos por falta de asistencia médica para el tratamiento de enfermedades normales, así como destrucción de capital humano debido al desempleo prolongado y la interrupción de la educación de niños y adolescentes en una etapa especialmente crítica de su formación. A pesar de ello, tan pronto la pandemia se desató, el protocolo ex ante se abandonó, primero en China y luego en el resto del mundo, con las contadas excepciones que señalo más abajo. El lockdown pasó así a convertirse en el protocolo ex post de rigor.

La curva se aplana pero el lockdown continúa

Al principio (durante el invierno boreal), la reacción fue justificada, sobre todo en centros urbanos densamente poblados donde la crisis sanitaria impactó muy fuerte, como Wuhan, Milán, Madrid y Nueva York. Había que aplanar la curva. La pregunta es por qué el modelo se siguió aplicando (aunque, curiosamente, no en China) aún después que la curva se hubo aplanado. Aparentemente, la aparición de brotes de contagio en otros puntos del planeta fue interpretada por las autoridades de los principales países de Occidente como evidencia de que, si el lockdown no se mantenía en todas partes, habría una segunda ola de contagio y la pandemia sería incontrolable. La imagen que venía a la mente era la de la epidemia mundial de influenza de 1918 que tuvo tres olas perfectamente diferenciadas.

No era una imagen arbitraria, aunque sin duda los principales medios de comunicación y las redes sociales contribuyeron a excerbarla. La información que los medios difundían estaba basada, al menos en parte, en las proyecciones de modelos virológicos supuestamente reputables. Uno de ellos, producido por el Imperial College de Gran Bretaña, predijo el 16 de marzo que el número total de muertes por Covid en 2020 sería medio millón en el Reino Unido y dos millones en EEUU si los gobiernos de esos países no actuaban en forma inmediata. Peor aún, el modelo estimaba que 1.1 millones de estadounidenses y 250 mil británicos perecerían aún si los gobiernos tomaban medidas “tradicionales” como el cierre de las fronteras, el aislamiento de los enfermos y las cuarentenas de familares y otros sujetos expuestos y/o vulnerables a la enfermedad. Lo único que podía atenuar el problema apreciablemente era la “supresión” de la sociedad, es decir, el cierre absoluto (o casi absoluto) de la economía, tal como efectivamente sucedió.

De manera similar, la Universidad de Washington en EEUU alertó sobre la altísima probabilidad de un colapso sanitario en Nueva York, lo que llevó al gobernador de ese estado, Andrew Cuomo, a reclamar (y obtener del gobierno federal) ayuda financiera para dotar a sus hospitales de 140 mil camas de hospital y 40 mil respiradores para atender exclusivamente casos de Covid 19.

Sin embargo, a medida que eso ocurría y la crisis económica se esparcía, aumentaba la evidencia acerca de que las estimaciones de muertes probables y de hospitalizaciones, salas de terapia intensiva y respiradores artificiales necesarios para enfrentar la epidemia habían sido groseramente exageradas. En EEUU, donde el gobierno del Presidente Trump fue fuertemente criticado por (supuestamente) no haber tomado en serio la pandemia y haber actuado demoradamente para controlarla, el número acumulado de muertes al momento de escribir esta nota es 185.000, pero el número promedio de muertes diarias ha bajado a la mitad (de 2000 a 1000) en relación al observado en abril y mayo. Esto para el país en su conjunto. En Nueva York, el número de nuevos casos y fatalidades es prácticamente nulo. Suponiendo que la cifra acumulada a fin de año para todo el país llegara a 250.000, estaríamos hablando de 12.5% del valor proyectado por el Imperial College para el caso de inacción.

Por su parte, la temida emergencia sanitaria en Nueva York nunca ocurrió, al menos en la magnitud esperada. Decenas de miles de camas de hospital y respiradores quedaron sin utilizar. Nada de esto, sin embargo, impidió, que la mayoría de los epidemiólogos y los principales medios de opinión de EEUU y otros países del mundo siguieran insistiendo en que la única manera de contener la crisis era el lockdown.

El valor de la información

El pánico debido a la incertidumbre y la falta de información hizo que mantener el status quo fuera la opción de política más segura porque era la que la opinión pública apoyaba en las encuestas. La situación habría sido muy diferente si a la gente se le hubiera explicado con claridad cosas que los científicos conocían con bastante precisión en marzo y abril. Por ejemplo, que a diferencia de la pandemia de “gripe española” de 1918, el “virus chino”:

  • Tenía bajísima incidencia en niños y adolescentes, tanto en número de contagios como, especialmente, en número de muertes. La tasa de fatalidad para este sector de la población es uno en un millón, es decir, un muerto por cada millón de infectados.
  • El riesgo de muerte era 100 veces mayor para los infectados mayores de 80 años que para los infectados menores de 30.
  • Dentro de la población de menos de 65 años de edad, las únicas personas estadísticamente vulnerables eran las que sufrían enfermedades crónicas como insuficiencia cardio-respiratoria, obesidad, diabetes, etc.
  • La mayor parte de las fatalidades registradas en marzo y abril en el estado Nueva York ocurrieron en centros geriátricos por deficiencias en el manejo de la crisis sanitaria. En Florida, donde la proporción de ancianos en relación a la población es bastante mayor que en Nueva York, eso no ocurrió porque la respuesta sanitaria fue mejor.
  • En Nueva York, al igual que en Milán y otras ciudades muy afectadas inicialmente por la pandemia, la falta de conocimiento respecto del tratamiento adecuado y el uso innecesario de respiradores artificiales pudo haber contribuido a aumentar el número de fatalidades. Desde entonces, el tratamiento del Covid 19 ha mejorado y, como resultado de ello, el número de muertes ha disminuido significativamente en relación a la cantidad de infecciones.

Haber distinguido desde un principio el efecto que el Covid provocaba en ancianos y otras personas vulnerables del que provocaba en el resto de la población habría ayudado a diseñar una estrategia sanitaria más coherente que se enfocara en la protección de los primeros y restringiera menos la libertad de movimiento y el derecho a trabajar de los menos vulnerables.

Cuánto vale una vida humana?

Supongamos por un momento que el mundo en que vivimos no fuera tan incierto. Ocurre una epidemia e instantáneamente se conocen los efectos probables. Pensemos en EEUU, donde la población es 330 millones de habitantes y el PBI pre-pandemia (2019) es 22,5 billones de dólares. Imaginemos una situación en la que los epidemiólogos le proponen al gobierno dos planes alternativos de respuesta sanitaria: A y B. El Plan A reduce el número de muertes probables a 20.000 pero provoca una caída del PBI de 11 puntos porcentuales. El Plan B, cuyo costo económico es 1% del PBI, eleva el número de muertes a 220.000. Eso significa que es posible salvar 200.000 vidas humanas a un costo de 10% del PBI, es decir, 11,25 millones de dólares per cápita. El gobierno—y, por lo tanto, la sociedad que éste representa en democracia—juzga que el costo es demasiado alto y adopta el Plan B dejando que 200.000 estadounidenses, cuyas vidas podrían haber sido salvadas, mueran.

Algunos dirán que lo anterior es improbable que ocurra en la práctica porque “la vida humana no tiene precio”. Pero si así fuera, no habría guerras. La explicación de por qué EEUU adoptó el lockdown (Plan A) para luchar contra el Covid 19 no es ésa sino sino el cálculo político asociado con la histeria colectiva que desataron los medios de prensa, las redes sociales y los supuestos “expertos”.

Para evaluar de qué manera la inexactitud de los modelos virológicos afectaron la respuesta sanitaria del gobierno, volvamos a nuestro ejemplo anterior. Supongamos que, a poco de adoptar el Plan B, los infectólogos estadounidenses revisan sus modelos y encuentran que el número de fatalidades probables es mayor que el inicialmente estimado bajo ambos escenarios: 100.000 con el Plan A y 1,1 millón con el Plan B. El salto de 200.000 a un millón en el número esperado de vidas salvables reduce el costo per cápita de salvar vidas humanas a 2,25 millones de dólares. El gobierno juzga que el fin lo justifica y reemplaza el Plan B por el Plan A. Implícitamente, la sociedad estadounidense ha decidido que la vida de cada uno de sus habitantes vale más que 2,25 millones de dólares pero menos que 11,25 millones.

La percepción del problema cambia radicalmente cuando se demuestra, al final del día, que las predicciones fueron incorrectas. Supongamos que las fatalidades del Plan A terminan siendo 250.000, a lo que hay que agregar 50.000 víctimas adicionales producto no de la epidemia en sí misma (contagios) sino de su profilaxis. Separadamente, la evidencia basada en la experiencia de otros países indica que, de haberse implementado el Plan B, las fatalidades no habrían superado los 300.000. Obviamente, esto sería una pésima noticia porque indicaría que la economía sacrificó diez puntos porcentuales del PBI sin obtener nada a cambio, es decir, sin salvar una sola vida. Y eso sin contar otros costos económicos y sociales que la pérdida de PBI no captura. Resultado ficticio producto de mi imaginación? No necesariamente.

Inmunidad de rebaño

La culpa por la sobrerreacción sanitaria no debería ser de la inexactitud de los modelos que usan los epidemiólogos. Esto es inevitable porque, cuando la pandemia es provocada por un virus desconocido, hay demasiados imponderables. El problema es pretender que las predicciones son exactas y no cambiar de rumbo cuando la realidad las invalida.

Una hipótesis alternativa a la de las segundas y terceras olas de contagio que fue resistida por los epidemiólogos desde un principio durante esta pandemia es la de la llamada “inmunidad de rebaño o manada”. Esta se alcanza cuando el virus deja de propagarse por falta de huéspedes porque un alto porcentaje de la población ya es inmune. El porcentaje no necesita ser 100%. En el caso del Covid 19, cuyo factor de reproducción (R0) es relativamente alto (alrededor de 3), la inmunidad de manada se alcanza cuando la población inmune es aproximadamente dos tercios de la población total. El coeficiente R0 indica el número promedio de transmisiones o contagios que genera cada infectado en estado estacionario. Un R0=3 es consistente con un HIT (herd immunity threshold) de 67%, donde el HIT es el porcentaje de la población que debe alcanzar la inmunidad para que la epidemia deje de propagarse y empiece a desaparecer.

En general, la inmunidad que nos defience de una enfermedad infecto-contagiosa se adquiere por contagio (anticuerpos), vacuna (si existe) o porque hay personas que gozan de inmunidad preexistente y por lo tanto no se contagian. Desde hace tiempo, los verdaderos especialistas en enfermedades infecto-contagiosas saben que, además de los anticuerpos generados por contagios anteriores de la propia enfermedad, el organismo humano produce células T y B que lo protegen total o parcialmente de ser infectado. Estudios recientes sugieren que, en el caso del Covid 19, esta “inmunidad preexistente” estaría presente en un gran número de personas y se adquiere gracias a la exposición a otros viruses corona tales como el del resfrío común. Cuando hablamos de un gran número de personas nos referimos a entre 30% y 60% de la población total, según las estimaciones que ahora existen. Esto y el hecho de que uno de cada tres infectados por el novel coronavirus es asintomático explica por qué el número de infectados que realmente experimentan síntomas es relativamente bajo como porcentaje de la población total a pesar del alto coeficiente de reproducción.

Otra información importante con que cuentan los especialistas desde hace varios meses es que el índice de letalidad del Covid 19 es bastante bajo: alrededor de 0.2%, lo que significa un muerto por cada 500 infectados. Naturalmente, el índice varía mucho según la edad y la condición de los infectados ya que, como expresé antes, es 100 veces más alto para personas mayores de 80 años que para menores de 30 y desproporcionadamente alto en personas que sufren de problemas crónicos como insuficiencia cardio-respiratoria, obesidad, diabetes, etc. Pero, en promedio, es decir, como porcentaje del número de infectados, el índice es relativamente bajo.

Podemos usar estos indicadores, que por cierto son aproximados y todavía no oficialmente confirmados por los especialistas, para estimar conservadoramente el número de contagios y muertes que aún deben ocurrir en EEUU en ausencia de vacuna para que la pandemia sea definitivamente controlada. El cálculo es así: como hasta ahora hay 185.000 muertos por Covid 19, cabe suponer que el número de infectados sobrevivientes es de apoximadamente 90 millones (185.000/0.002), de los cuales 60 millones (dos tercios) son los que, en principio, habrían experimentado síntomas de algún tipo. Suponiendo además que 30% de la población (100 millones) no se ha contagiado ni se va a contagiar dado que goza de inmunidad preexistente, el stock de inmunes hoy sería de 190 millones, equivalente al 57% de la población. Para alcanzar el HIT, faltaría en consecuencia que un 10% adicional de la población (33 millones de personas) se contagie, lo que agregaría 66.000 muertes adicionales para un total acumulado de 250.000 a fin de año. La pregunta es: cuál habría sido el número de muertes si no hubiera habido lockdown.

Contando los muertos

Que el novel coronavirus SARS-Cov-2 impacte más fuertemente sobre los mayores de cierta edad y otras personas vulnerables cuya identificación es posible tiene dos consecuencias muy importantes que lo diferencian de otros viruses. En primer lugar, modifica la respuesta sanitaria óptima a cargo del gobierno ya que pone en duda la eficacia de los encierros totales y las cuarentenas generalizadas en comparación a medidas de menor impacto económico y social como aislar y proteger a los grupos particularmente vulnerables y promover el uso medidas voluntarias de prevención social como el distanciamiento físico y el uso de tapabocas. La otra consecuencia importante es que, ponderado por la expectativa de vida, el número de fatalidades provocadas por el Covid 19 no es tan alto comparativamente hablando.

Dado que la letalidad del Covid es particularmente elevada entre ancianos y enfermos crónicos cuya esperanza de vida es relativamente baja y que las víctimas colaterales del encierro son más jóvenes, es posible que la fatalidad medida en años de vida remanentes sea menor para el Covid que para otras enfermedades infecto-contagiosas recurrentes como la gripe común. Es posible argumentar que lo que el gobierno debe tratar de minimizar en una pandemia no es el número absoluto de muertes directamente atribuibles a la pandemia sino el número agregado, que incluye las víctimas del lockdown, ponderado por la expectativa de vida. Si se aplica este criterio, el lockdown como medida de prevención del Covid 19 fue y sigue siendo insensato.

El modelo sueco

El de Suecia es un caso notable entre los países desarrollados porque, contrariamente a lo que hizo la mayoría de esos países, Suecia no implementó lockdowns de ningún tipo y tanto el distanciamiento social como el uso de máscaras por parte de la población fueron voluntarios.

Si bien los resultados iniciales de la experiencia sueca fueron leídos con escepticismo por los “expertos”, la evidencia disponible indica que el resultado final fue exitoso y podría haberlo sido aún más si el resto del mundo hubiera seguido el mismo ejemplo. Al día de hoy, Suecia acumula menor cantidad de muertes por millón de habitantes que países que tuvieron lockdowns estrictos como Italia, España EEUU y el Reino Unido. Y si bien el número de víctimas por millón de habitantes es mayor que en otros países que también tuvieron lockdown estrictos como Noruega, Finlandia, Dinamarca, Alemania, Corea del Sur y Nueva Zelanda, el número actual de contagios y muertes en Suecia se ha desplomado mientras que en esos otros países ha venido aumentando. Inmunidad de rebaño?

Es cierto que, a pesar de haber adoptado una estrategia anti-Covid más relajada, Suecia no se benefició demasiado en términos económicos ya que su PBI cayó en porporción similar al de otros países europeos que impusieron lockdowns. Pero esto se explica porque Suecia es una economía muy abierta en un mundo altamente globalizado. La caída del PBI se debe a la reducción del comercio internacional generada por los lockdowns de los demás países del mundo. Distinto habría sido el caso si el resto del mundo hubiera aplicado la misma estrategia que Suecia.

Argentina y el mundo en desarrollo

Si miramos lo que está pasando en el mundo menos desarrollado, encontraremos que ciudades que tuvieron respuestas iniciales deficientes como Mumbai y Manaos, han visto el número de fatalidades crecer mucho al principio y bajar abruptamente luego con el resultado de que hoy el número promedio de casos y fatalidades diarios es muy bajo. Por el contrario, ciudades que adoptaron lockdowns estrictísimos desde muy temprano, como el Area Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), ha visto estas cifras acelerarse recientemente en forma preocupante luego de haber crecido menos que en el resto de Latinoamérica. Nuevamente, esto da sustento empírico a la hipótesis de la inmunidad de rebaño. Es posible que Mumbai y Manaos ya la hayan alcanzado o estén próximos a alcanzarla mientras que al AMBA todavía le falte. Si fuera así, podría argumentarse que lo único que logró Argentina adoptando el modelo de lockdown estricto fue demorar los contagios y las muertes que inevitablemente debían ocurrir, es decir, extenderlas en el tiempo.

Nótese que ciudades como Wuhan, Milán, Madrid, Nueva York, Estocolmo, Mumbai y Manaus no tienen mucho en común salvo que en todas ellas el efecto inicial de la pandemia en número de contagios y muertes fue pronunciado. El grupo combina ciudades que introdujeron lockdowns tardíos y otras que nunca introdujeron lockdowns. Por el contrario, las ciudades y regiones del mundo que no sufrieron el azote temprano del Covid, como el AMBA, son las que todavía están experimentando aumentos en el número de casos. En otras palabras, lo que se observaría en esos lugares no es una segunda ola de contagios sino la continuación de una primera ola todavía no consumada.

Mirando al futuro

Si bien es demasiado pronto para sacar conclusiones definitivas porque hay aspectos del Covid 19 que todavía no están demasiado claros, la experiencia internacional siembra dudas acerca de la eficacia del modelo de lockdown para combatir pandemias como las del Covid 19. No obstante, la mayoría de los medios de prensa, especialmente los que se dicen “progresistas”, siguen insistiendo con que el lockdown ha salvado millones de vidas en el mundo. Esas mismas publicaciones afirman, sin evidencia concluyente, que el mundo está muy lejos de alcanzar la inmunidad de rebaño, a partir de lo cual justifican mantener lockdowns hasta que finalmente haya una vacuna efectiva capaz de ser administrada a un porcentaje suficientemente grande de la población mundial. 

Desafortunadamente, la conclusión de que el lockdown ha salvado millones de vidas no es convincente. La realidad es que nunca sabremos con claridad cuántas vidas, si alguna, hemos salvado gracias al lockdown universal que nos hemos impuesto. Esto es así porque el cálculo involucra un ejercicio contrafáctico de dudosa exactitud, al menos con los modelos virológicos existentes y porque, además, cualquier análisis de este tipo exige incorporar las muertes provocadas por la profilaxis empleada para contener la pandemia. Lo que sí está claro es que, cualquiera sea el número de vidas salvadas, será difícil erradicar la impresión generalizada de que el costo que se pagó fue entre demasiado alto y totalmente innecesario.

De cara a la próxima pandemia, habrá que mirar críticamente lo que se hizo y repensar lo que hay que hacer. Es probable que tengamos desempolvar el protocolo que existía en 2019 antes de que la pandemia arreciara. Si esto es así, habrá que diseñar un mecanismo a través del cual los principales países del mundo estén obligados a respetar el protocolo existente cuando “las papas quemen”. La coordinación internacional es necesaria porque, como el caso de Suecia ha demostrado, de nada sirve que un país pequeño integrado al resto del mundo rechace el lockdown si los demás lo adoptan masivamente.

58 comentarios en «Muy interesante análisis de Joaquín Cottani sobre la ineficacia de la cuarentena generalizada»

  1. Excelente articulo que pone una pausa en la guerra de mentiras de los medios e intencionalidades politicas inconfesables. Este es el unico medio por el cual las personas inteligentes encuentran respiro ante tanta desinformación.

    1. Doctor, segumente lo haya escuchado más de una vez, así igualmente le diré que soy un admirdor de su carrera académica. Entendiendo que ha sido docente de Econometría al igual que lo soy yo hoy en día, sería un placer poder contar con usted en una clase magistral. Le pid perdón por la intromisión esperando que tenga en cuanta mi pedido, y desde ya muchas gracias.
      Nicolás Waidelich

      1. Con mucho gusto doy una clase en tu curso, pero no sobre aspectos técnicos de econometría sino sobre su importancia para el análisis económico histórico. Un abrazo

  2. Totalmente de acuerdo. Desde los primeros días advertía la enorme irresponsabilidad de los medios alertando, asustando, exagerando, minuto a minuto, horas tras horas durante todo el día todos los días de la mortandad que se venía.
    Recuerdo que mientras insistían en asustarnos con la gravedad de la pandemia, China registraba 3.500 muertes y en claro descenso. ¡3.500 muertes para un país de 1.400 millones de habitantes! ¡Nada! Y lo mismo para los países del Este de Asia con cifras algo mayores pero igualmente poco significativas. Es obvio que si los medios te asustan todo el día con una catástrofe inimaginada los gobiernos se ven obligados a tomar acciones ante la menor duda de que sea información precisa.
    Finalmente, van 800.000 muertes a nivel global mientras por accidentes de tránsito mueren más de 1 millón de personas todos los años. Es decir, se corre prácticamente el mismo riesgo de muerte al salir a conducir un vehículo que morir por coronavirus.
    Los medios desesperados por la audiencia (supongo que detrás de ella, los anuncios de propaganda) son grandes responsables de la enorme crisis económica en la que sumieron al mundo. Los mismos incluso que ahora piden desesperados que termine la cuarentena.
    Algún día deberían rendir cuentas de lo hecho.
    Desde un principio era claro que la mortalidad era bajísima, que el número de asintomáticos era altísima, que para los jóvenes era menos serio que la gripe común, que solamente había que usar mascarillas y distanciamiento para evitar el colapso de camas y todo lo demás era totalmente innecesario.
    Y para completar, nuestro gobierno aprovechó «la volada» para justificar políticas que nos están terminando de destruir. Vale recordar que en Argentina mueren 7.500 personas al año por accidentes de tránsito y llevamos en 7 meses 8.500 muertes (más de la mitad de ellos mayores de 80 años).
    Desde el inicio mismo de la pandemia era evidente que si había que tomar medidas más severas que el distanciamiento y la mascarilla, era con los mayores de 65-70 años y dejar que los jóvenes produzcan el efecto rebaño.
    Demasiado evidente a las muy pocas semanas de iniciado el brote como para que alguien deba asumir la responsabilidad de lo que produjeron con las cuarentenas.

  3. Excelente informe!!! Estoy totalmente de acuerdo. Gracias por los datos y las ideas. Cerraron el mundo, por miedo e ignorancia. El costo es alto e innecesario.

  4. Excelente artículo con visión «rebelde» respecto al consenso adquirido. Me surgen los siguientes comentarios:
    (i) La visión del político respecto a la pandemia es que no se pueden permitir estar en la situación de tener muertos por falta de atención o de tener que elegir quién muere y quién no debido a falta de capacidad de atención, independientemente del número de los afectados. Retrasar los contagios implementando un lockdown es, en ese sentido, una medida favorable porque compra tiempo para adquirir esa capacidad de atención, especialmente en países no desarrollados.
    (ii) No sé cuán válida es la comparación del «valor de la vida humana» en pandemia respecto al valor en caso de guerra. Objetivamente, el parangón es válido al 100%, pero la opinión pública tiende a ver a las guerras como guiadas por fines superiores y a sus víctimas, como héroes que se sacrificaron persiguiendo metas altamente valoradas por la comunidad. Los muertos en una pandemia son percibidos como víctimas de un estado que no los supo proteger adecuadamente.
    (iii) Entiendo que lo que busca Cottani con su artículo, entre otras cosas, es crear conciencia sobre los errores de la visión “política” o inducida de la crisis, pero me parece útil tratar de entender cómo piensan los políticos.
    (iv) Muy interesante la puntualización que hace Cottani respecto a los errores groseros de estimación de muertes del Imperial College y del colapso sanitario en New York por parte de la Universidad de Washington.
    (v) Muy interesante recordar la baja letalidad del virus.
    (vi) Un punto que no está tan desarrollado o enfatizado, a mi entender, en el artículo de Cottani es el de la medición de las muertes por los próximos, digamos, cinco años, en relación al nivel de muertes históricas en cada país, lo que puede dar una idea de la cantidad de muertes atribuidas al lockdown generalizado, tanto sea por motivos económicos como por efectos colaterales del lockdown sobre la falta de atención de dolencias que no sean el Covid19 (por ejemplo, falta de chequeos médicos, desatención de otras enfermedades e infecciones, etc.).
    (vii) Otro punto muy conocido, pero no enfatizado lo suficiente, para mí, es la enorme disparidad estadística de cada país. No sabemos si los números de muertos por millón, por Covid, de un país determinado (por ejemplo, USA) son mayores o menores que los de otro (por ejemplo, Suecia o Perú) debido a muertes atribuidas oficialmente al Covid o a defectos en la atribución de las verdaderas causas de las muertes.
    (viii) En cualquier caso, el punto de Cottani es que, de cara al futuro, una mejor y más selectiva política de lockdown puede resultar en costos económicos y en vidas mucho menores que los que estamos sufriendo debido al pánico colectivo de esta crisis. No encuentro, por el momento, mejor medición de los efectos del pánico que la de computar el exceso de muertes en los próximos cinco años por sobre el nivel histórico. Así nos daremos cuenta cuántas vidas realmente costó la pandemia y cuántas la reacción a la misma.

  5. Dr. Cavallo: Cuánto tiempo cree que el gobierno va a aguantar la canalización de leliqs del BCRA – Bancos a modo de “parche” para evitar un salto inflacionario de manera inminente? De no haber sido por la esterilización en este preciso momento ya habría una aceleración de precios en la actividad económica?

  6. El rojo es muy astuto tal es así que el gigante asiático nos está comiendo la cabeza a la mayoría guerra psicológica nos auto psicopateamos con la influencia del novo paradigma…es terrible…!!!

  7. Según cuentan en Dunquerque, Hitler le perdonó la vida a los ingleses y luego les ofreció la paz. Los motivos probables son que lo que le interesaba era el petróleo y las praderas de Rusia y Ucrania, terminar con el Comunismo (su rival político) y cierta admiración que tenía por Inglaterra.
    ¿Que hizo Churchill? Lo que tenía que hacer: su famoso discurso de «Sangre, sudor y lágrimas».
    Otra alternativa era regalarle el mundo a los nazis. ¿Preguntó a las madres si querían que sus hijos murieran en una guerra? Obviamente le dirían que no.
    Si solo consulto infectólogos ¿Que me van a decir?
    Argentina no estaba en condiciones económicas y sociales de cuarentena alguna. Era el momento de un llamado al coraje, a la inteligencia y a la buena voluntad. Además ya sabíamos que solo mataba ancianos y enfermos. Bastaba con aislarlos.

  8. Clarísimo análisis. Sin contaminarse con expresiones sobre la «intencionalidad» de los gobiernos de conculcar libertades individuales en beneficio propio. Esto deberá ser materia de otro paper.
    Al final del día el costo económico de cada vida supuestamente salvada fue estratosférico y pagaremos el precio económico y político durante varios años. También pagaremos el precio en términos de libertad y avance del Estado sobre la sociedad civil.

  9. EL DOCTOR DIEGO GUELAR EX EMBAJADOR EN CHINA CUANDO VOLVIO AL PAIS EL 31-01-2020 LE MANDO UN MAIL AL MINISTRO DE SALUD RECOMENDANDOLE QUE HICIERA UN CONTROL EN EZEIZA DADO QUE EL VIRUS EN CHINA TENIA EN CUARENTENA A 60 MILLONES DE CHINOS NUNCA LE RESPONDIO Y SOLO SALIO A DECIR QUE EL VIRUS NUNCA LLEGARIA POR ESTAR MUY LEJOS GRAN ERROR CUANTAS VIDAS SE HUBIERAN AHORRADO DE APLICAR ESA RECOMENDACION. UN ABRAZO

  10. Excelente evaluación de Joaquín. Ojalá los políticos la leyeran, aunque las razones de las cuarentenas son, indudablemente, otras. No sé cuando ni cómo terminará (si termina alguna vez) esto, pero si alguna vez tendremos un gobierno democrático y republicano, gente como Joaquín debería tener funciones de responsabilidad. Como siempre, va con abrazo, Jorge Pedro

  11. Entre Biden y Trump usted si fuera americano votaría a Biden? Toda esa movida tan de izquierda que se le opone a Trump no le parece que puede ser mas peligrosa que el mismo Trump?

  12. Joaquín Cottani es un nombre no por muchos localmente conocido, por tanto mi comentario resulta antes de leer su articulo como atrevida presentación para que si alguno me lee sepa de la valía de sus opiniones.
    Obviamente Joaquín ostenta una rotunda formación académica, pero hay que decir que un profesor teórico – aún de la Universidad mas selecta – resulta un respetable o venerable en esos ámbitos pero no por ello en los mercados o campos de batalla.
    El Dr. Cottani fue economista jefe de muchos de los más prestigiosos bancos del mundo, su nombre es muy conocido en Wall Street y entre quienes deciden. Como tantos otros he tenido el privilegio de haber leído a Joaquín incontables veces, en una enorme mayoría acertado en sus predicciones y unas otras pocas equivocado. Es un respetado internacionalmente en el “mundo real” y si acaso fuese ministro de economía la actitud o “bias” de quienes deciden sería abismalmente otra.
    Hago un alto para contar una anécdota absolutamente ajena, sabiendo que no violo memorias sino cuento “historia”… Don Alfredo Fortabat (Rey del Cemento) debe hacerse un by pass y obviamente elige al mejor, a nuestro René Favaloro. Favaloro ve apesadumbrado a Don Alfredo y le dice…. “¿porque Usted se encuentra apesadumbrado si mi porcentaje de éxito es del 80%? (desde entonces el % de éxito aumentó al 98). Don Alfredo le contestó….. porque el 80% es suyo pero el 20% es mío.
    En la crisis del 2001 cualquiera sabía que la intervención tenía menos del 20% de chances de éxito y el más del 80% de chances de fracaso iban a ser adjudicadas al cirujano economista.
    Muchos años tardó quien escribe para comprender la decisión de Domingo Cavallo de asumir semejante riesgo personal, le he cuestionado el daño que le produjo al “cavallismo” o a los “cavalleros” semejante apuesta. Hoy se que la respuesta es simple… El paciente en esos 2001 era la República Argentina y Mingo Cavallo era y sigue siendo el Dr. René Favaloro solo que con menos chances de éxito. Esta simple explicación no puede entenderse si no se entiende que existe patriotas.
    Pocos saben que en esas negras épocas, detrás del Maestro Mingo estaba en funciones el promisorio Dr. Cottani, otro de la misma raza…
    Por tanto leeré con mucha atención un articulo escrito por un economista híper prestigioso, reconocido académicamente y más aún en centros de decisión. Alguien que conoce el Mundo donde se encuentra Argentina, y conoce sobradamente los problemas de la Nación. Un hombre leal a su Patria pese a que ha sido mucho más reconocido en el extranjero. Capaz de realizar y mantener asociaciones intelectuales como con la que ostenta con el Maestro Cavallo desde hace décadas. Será un lujo para mí… y sería justo que lo consideran del mismo modo los demas lectores …. leer al Dr. Señor Joaquín Cottani. Alex PD: Puede ser que al terminar de ller su articulo termine no estando de acuerdo con su análisis… pero el respeto en la vida se gana y El lo tiene sobradamente ganado. Lo leeré 10 veces….

  13. Habiendo leído el articulo del Dr. Joaquín Cottani daré respuesta tan cruda como la que merecen las personas de mi máximo intimo respeto intelectual y personal.
    En primer lugar hablar de reacción exagerada o histérica sobre un hecho que aún no ha concluido desde el vamos resulta un pre concepto mas que una hipótesis seria. Dado que como es sabido, tengo también formación en biología sería como si yo me atreviera a calificar a su articulo como el de una histeria economicista basada en números finales inciertos.
    Me parece peligroso emitir juicios de valor de manera de sentencia cuando no se ha probado la tesis final. Indudablemente estamos en un dilema porque la pandemia importa impacto en la salud, en la economía, en lo social, político e incluso en lo humano.
    Empecemos diciendo que el SARS-CoV2 es un virus, que hoy afortunadamente puede encontrarse su genoma, que esta probado que con más de 30 mil caracteres resulta mutante, ergo – de manera seria – no podemos hablar del mismo como si no mutara. Para poder dar sentencias definitivas se tendría que saber tasas de letalidad de las próximas mutaciones. Incluso sería apresurado negar o acertar respecto que las subsiguientes mutaciones definirán a otros tipos de grupo de riesgo.
    Por tanto términos como ex ante, ex post, podrán realizarse solo cuando la pandemia concluya si es que se obtiene una vacuna satisfactoria (justamente por ello se apunta hacia que debería ser de tipo vectorial).
    En segundo lugar queda probado por ese mismo mapa y la misma denominación el SARS-CoV2 que el virus inhibe la acción del interferon que permitiría la respuesta adaptativa del sistema inmune tras la respuesta inicial innata. Para hacerlo sencillo… la respuesta innata es la inflamación producida como primera línea de defensa mientras el interferon llama al resto del sistema inmunológico para “intentar” atacar al enemigo.
    Resumiendo, no podemos hablar de un virus sino de un virus mutante, que encima inhibe la capacidad del sistema inmune.
    Tampoco podemos hablar con ligereza respecto de estadísticas mundiales ya que la enfermedad asociada al SARS-CoV2 resulta de la interacción de proteínas del virus con proteínas del humano y no sabemos su interacción en diferentes grupos poblacionales incluso con diferentes genomas.
    Poniendo un tono de humor…. ¿Me están diciendo que un cordobés es igual que un porteño? Tal vez años de Fernet y el salame Caroya puedan haber alterado sus proteínas o incluso mapa! Yo no lo sé aunque para lamento del orgullo cordobés temo que son iguales a nosotros.
    Con la admiración y respeto que me merece Joaquín creo que esta evaluando un hecho incierto que asume como cierto en comparación a un hecho cierto pero resultante del primero.
    Al final del día todo se resume en que nadie con seriedad puede definir un sistema con más incógnitas que ecuaciones ya que resulta matemáticamente indeterminado.
    Refutando las hipótesis anti cuarentena – dada mi formación de ingeniero y consiguiente uso de la teoría del limite y del absurdo – diré… ¿Cuántos casos de COVID19 han habido en la Antártida? Si la respuesta es cero queda probada con tesis que la cuarentena es el medio efectivo. Cuando se llegue a la vacuna si los vacunará y no habrá habido una sola muerte ni enfermo.
    Ahora vamos a lo económico. Es absolutamente cierto que el impacto económico ha sido, es y será brutal a nivel global. Dicho impacto será temporal? Es solo atribuible al aislamiento? Pues el último trimestre de China ha mostrado franca expansión mientras que el desempleo en EE.UU. resulta preocupante. Pero aún así asumamos que los costos mencionados resultan exclusivamente por las medidas sanitarias que impone casi universalmente el COVID, resulta apresurado realizar sentencia sin evaluar los consecuentes beneficios potenciales futuros…. No porque dicha evaluación escape a mi alcance deberé de desestimarla. En la segunda guerra tuvo costos económicos devastadores pero dieron lugar a una revolución tecnológica que dio pié a la era de oro del bienestar global.
    Entiendo que quienes son “eminencias” en lo económico pongan su óptica exclusivamente en su área de la misma manera que quienes son en lo sanitario ponga en la suya.
    En teoria, aplicando teoría de la decisión y/o teoría de juegos se encontraría la respuesta menos desventajosa para una multiplicidad de factores involucrados, pero reitero no nos encontramos con la asistencia de los mismos actores ya que desde el vamos el virus en mutante, por otra parte tampoco sabemos de interacciones y muchísimo menos cumplimiento de “tratos”.
    Aunque muy espinoso surge la respuesta a cuánto vale una vida Humana… todas valen exactamente lo mismo mientras están en vida. ¿Cuánto vale un año más de la vida y obra de Warren Buffet con sus jóvenes 90? Prócer del libre mercado y del bienestar global, emprendedor de emprendedores… ¿Podría decir que 50 generaciones de graduados con honores en Yale y Harvard? (poniendo nuevamente humor…. 1 generación del MIT?) ¿1000 millones de personas? Y mi pregunta no surge desde el lado humano sino como persona de las finanzas y economía. (no he mencionado su fortuna personal por considerarla un hecho económico absolutamente insignificante en comparación).
    Cuando no se tiene la respuesta a sistemas indeterminados en donde encima una variable es mutante…. no hay respuesta obvia a una pregunta.
    El análisis del caso sueco no lo voy a realizar por razones demasiado obvias, la capacidad de respuesta sueca por sus posibilidades económicas y culturales sociales son excepcionales.
    Sería como comparar con Noruega y su fondo de compensación de 11 años ….
    Antes de cambiar una formula se debe ASEGURAR que la que la reemplace sea superadora y esto no lo hemos probado.
    Festejo las tormentas de ideas pero mi respuesta a “cuando el remedio es peor que la enfermedad” será categórica … En este caso NO SE.
    Muchas muchas gracias Mingo y Joaquín por invitarme a pensar….
    Abrazo, Alex Daziano

      1. Abusando quisiera agregar que tampoco sabemos las consecuencias posteriores que deja haber tenido COVID 19. Estadísticas recientes muestran un alarmante casos de jóvenes que luego acusan como aparente consecuencia enfermedades muy graves e incluso letales – fuente sueca – . No es de mi conocimiento como se realizaron dichas estadísticas… efectuadas por expertos en medicina y no en estadística. Nuevamente poniendo humor pero planteando un caso serio… no olvidemos el estudio de una de las 5 mas prestigiosas universidades del Mundo que «condenó» al huevo por décadas en base a una encuesta en EE.UU. que preguntaba… «usted desayuna huevos?» y asociaron entonces indices de colesterol en forma directa con el huevo…. por una pregunta mal formulada… «usted que desayuna?»… Hoy se sabe que la pancita o tocino frito era el principal causante de los resultados obtenidos. Honestamente no sabemos aún que consecuencias tendrá en la salud haber superado el COVID. Entiendo y aplaudo el análisis de Joaquín que como siempre es un placer e invitación para pensar ya que indudablemente si articulo describe a la perfección la necesidad de distintos enfoques…. pero aquí hablamos de dar solución a un problema multifactorial con variables que no solo son mutantes sino desconocemos. PD: Maestro Mingo… cuando uno cree que tu blog no puede superarse cada día lo logra … enriqueciéndonos a todos… en pluralidad y respeto. Enseñando, sumando y complementando. Chapeaux !

        1. Gracias Alex. Me apresuro a subir este nuevo mensaje tuyo, porque se que Joaquín está nalizando con interéss tus dos menajes anteriores. Un abrazo

  14. El artículo es muy bueno, pero se comete un error matemático muy significativo cuando consigna: «el índice de letalidad del Covid 19 es bastante bajo: alrededor de 0.2%, lo que significa un muerto por cada 500.000 infectados», ya que 0,2% de los contagiados significa un muerto por cada 500 .

    1. Muchas gracias Raúl por avisarme del error. Ya lo corregí, pero ese error no altera para nada a los cálculos que le siguen. Los razonamientos y las conclusiones no fueron afectadas por ese error. Un abrazo

    1. Tenés razón. Se trata de un Typo, ya lo corregí. Pero no altera para nada todo el razonamiento cuantitativo que sigue en el artículo. Muchas gracias por avisarme. Un abrazo

      1. Doctor como le va?
        He escuchado en alguna oportunidad la critica de Milton Friedman al plan de Convertibilidad sobre la prohibición de la indexación de los contratos, que ello termino por dolarizar de facto la economía, complicando la salida a un tc flexible. Quería saber, si usted lo considera como una posible causa por lo que no se flotó, y el no haber salido contra una cesta de monedas terminó por complicar la coyuntura y post crisis .Le agradezco de antemano, por sus aportes y sus excelentes libros!!

        1. No creo que haya sido un factor importante, pero sin duda que haber mantenido la indexación hubiera ayudado a facilitar la salida de la crisis en 2001. Un abrazo

    1. Liberalismo versus socialismo es una categoría diferente a internacionalismo versus nacionalismo. Hay un liberalismo internacionalista y también un socialismo internacionalista y hay nacionalismos de derecha (no deberían llamarse liberales) y nacionalismos de izquierda )que no deberían llamarse socialismo sino más bien estatismo) Un abrazo

  15. Qué le dice esta quita de dinero a la Ciudad? Inconstitucional a todas luces. Pero lo que me impresiona es cómo funciona la cabeza de Fernandez. Tiene esperanza que la Corte haga justicia?

    1. Si la Corte no hace Justicia, el conflicto institucional se agravará y será mucho más difícil conseguir algún tipo de concenso para la disciplina fiscal. Un abrazo

  16. Doctor ayer escuché un dato que en 2002 la tasa de homicidios era no se si el doble o triple que la actual. O sea además de todo lo que hicieron en lo económico hubo también una intencionalidad de instalar la permisividad en el trato con el delito durante el duhaldismo?

    1. No creo que haya sido intencional, pero el agravamiento de la crisis (desocupación y pobreza)que se acentruó sin duda en 2002 puede haber producido ese efecto. Un abrazo

    1. Es una propuesta interesante desde el punto de vista de la plena vigencia del federalismo, pero tiene el inconveniento que puede generar presiones aún mayores que las que existen actualmente para descontrolar la emisión monetaria. En realidad, una economía bien organizada no debería permitirle recaudar imùesto inflacionario ni a la Nación ni a las Provincias. Tampoco al sector privado. Eso es lo que aseguraba la convertibilidad. Un abrazo

  17. DR:
    Es 1 articulo extraordinario que bien vale analizar y contraponerlo al discurso oficial.
    Luego de esta cuarentena (la mas larga del mundo), me quedan preguntas por hacer.
    * ¿Por que no se hicieron testeos masivos?.
    * ¿Por que no pudieron impedir la circulación comunitaria del virus?
    * ¿Por que finalmente la cuarentena estricta es siempre para 1 porcentaje de la sociedad y los políticos y periodistas están exceptuados de la misma?.Teniendo en cuenta que algunos notorios políticos y periodistas terminaron contagiados.
    Considero que se les otorgó el permiso de circulación a gente que debían de hacer la cuarentena y (como siempre pasa), algunos no cumplieron con las normas del protocolo.
    No se tuvieron en cuenta las otras enfermedades como las mentales que ahora reaparecen.
    Como siempre, las cosas se han hecho con 1 esquema BLANCO/NEGRO, mas propio de una sociedad colonial del siglo 19 que de 1 país desarrollista.
    Por otro lado está la depresión económica.
    Todo esto que digo es sin negar la existencia del covid 19 a nivel internacional (pandemia) ni tampoco haciendo cargo de toda la responsabilidad al gobierno porque la oposición también tendría que haber fijado una posición explicita que hasta ahora no ha hecho.
    Hay que tener en cuenta que este rebrote de casos que llevaron al retroceso de fase en varias regiones se produjo sin la existencia del tranporte de pasajeros (ómnibus) de media y larga distancia.
    Saludos.
    PD: Espero que para diciembre ya no haya cuarentena y pueda viajar a BUENOS AIRES.

  18. DR:
    Excelente articulo el de JOAQUIN pero (por experiencia propia) no esperemos que le den importancia.UD: ya sabe el peronismo no solo no es democrático y republicano, tampoco (salvo excepciones) es culto e inteligente porque su esencia es la patota. Nunca se tomará dimensión del gran daño que se le está haciendo a la mitad de los argentinos sometiéndonos a la destrucción económica y a la reaparición de otras enfermedades que habían sido superadas.
    Siempre tiene que aparecer algo en el país que pasan a tener una influencia determinante, ahora son los infectologos.
    Como enseñaban los abuelos,aun con poca instrucción, todo tiene su medida y esta cuarentena la excedió.
    Saludos.
    PD: yo observo mucha influencia de MAXIMO KIRCHNER en decisiones gubernamentales.

  19. Una idea. Creo q hasta q no salga la vacuna contra el covid conviviremos con el virus. Una forma de convivir y cuidar la economía es cambiar el paradigma de la semana x el paradigma 20-10. Osea, 20 días seguidos se trabaja, todaka sociedad respetando los protocolos, y 10 días se realiza cuarentena estricta para frenar circulación, que salten los casos de enfermos y puedan tratarse o aislarse, y darle tiempo al sistema de salud a descongestionar camas.
    También se suprimen los días feriados.
    Así podremos cuidar el sistema de salud y la economía.

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