Ojalá me equivoque y el futuro sea diferente al que predije antes de las PASO

Seis meses antes de la elección del 14 de mayo de 1989, en la que El Dr. Carlos Menem resultó electo Presidente, pronuncié un discurso en la Cámara de diputados. En esa oportunidad describí lo que podía llegar a ocurrir en la transición política que se iba a dar al año siguiente. Quienes quieran leerlo, lo encontrarán en las páginas 86 a 89 de mi libro “Economía en tiempos de crisis“. También sugiero leer el prólogo de ese libro.

Lamentablemente, como explico en el artículo titulado ¨Porqué me atacan Brodersohn y Jesús Rodriguez¨, publicado en Clarín el 21 de marzo de 1989 y reproducido en las páginas 91 a 95 del mismo libro, algunos miembros del gobierno del Dr. Alfonsín inventaron que yo había pedido al Banco Mundial que suspendiera el envío de fondos y era responsable de la corrida cambiaria que se desató a partir de marzo de ese año. Lamentablemente ese invento está siendo utilizado estos días, por muchos comunicadores sociales, para argumentar que Alberto Fernández y sus colaboradores, están haciendo lo mismo que yo habría hecho antes de las elecciones del 14 de mayo de 1989.

Obviamente, quienes hacen esta comparación, desconocen totalmente las circunstancias que se vivían en aquella época, muy diferentes a las que se están viviendo ahora y, sobre todo, desconocen cuál era mi discurso de entonces, completamente opuesto al que Alberto Fernández y sus colaboradores vienen haciendo desde su nominación como candidato del Frente de Todos.

Pero para no hacer de este post un simple raconto histórico, me permito reiterar el pronóstico que hice el 31 de julio pasado sobre lo que podría ocurrir si resulta elegido el binomio Alberto Fernandez-Cristina Kirchner. Como sostengo en el título de este post, espero que mi pronóstico resulte equivocado.

¿Y si gana la fórmula Fernández-Kirchner?

Un futuro gobierno kichnerista, si accede al poder, impulsará un gran cambio en materia de política exterior y de política comercial externa. En política exterior, reemplazará la relación privilegiada con los Estados Unidos, Europa y la América Latina no bolivariana, por la búsqueda de apoyo político, comercial y financiero en Rusia y en China.

Consecuente con esta política exterior, en materia de política comercial externa se abandonará la idea de abrir la economía e integrarla a la economía global. Esto es lo que pregonan los denominados ¨economistas mercado internistas¨ y los industriales que siempre demandan proteccionismo frente a la competencia de las importaciones (de los que Ignacio de Mendiguren es el mejor símbolo),

Aumentos diferenciados en los aranceles de importación, mayores restricciones cuantitativas a las importaciones, aumento de las retenciones agropecuarias, mineras y energéticas e, incluso, restricciones cuantitativas a las exportaciones, pasarán a ser instrumentos de política económica habituales y muy importantes. Junto a los controles de precios y de cambios y los congelamientos de tarifas, las restricciones al comercio pretenderán controlar a la vez el aumento de los precios y la balanza comercial externa, dos frentes en los que las políticas enderezadas a promover el aumento del consumo interno, seguramente van a encontrar severas complicaciones.

En segundo lugar, se abandonaría la política de estabilización del programa negociado con el FMI que se basa en la restricción monetaria y el ajuste fiscal, para impulsar el consumo interno mediante una recomposición de los ingresos de los trabajadores y de los jubilados. En esta materia se notan grandes coincidencias con las propuestas de Lavagna.

Dado que el sólo anuncio de esta política provocará una fuerte corrida cambiaria, las declaraciones más recientes de Alberto Fernández apuntan a que la corrida se produzca entre las PASO y la primera vuelta de octubre, de tal forma que el gobierno de Macri termine con una fuerte devaluación y el consecuente deterioro adicional de los salarios reales y las jubilaciones. Si no fuera así, no se entendería que hable a la vez de aumentos adicionales de salarios y jubilaciones y de fuerte devaluación. Cualquier iniciado en economía sabe que es imposible conseguir ambos efectos simultáneamente: las fuertes devaluaciones siempre provocan caídas de los ingresos reales de los trabajadores y jubilados.

Los kirchneristas querrían que al momento del cambio de gobierno el precio del Dólar sea mucho más alto que el actual y que la caída de los salarios, de las jubilaciones y del consumo, en términos reales, sea bastante mayor a la que ya se ha producido como consecuencia de las fuertes devaluaciones ocurridas desde mayo de 2018 hasta abril de 2019.  Sólo así, podrían luego decir, que lograrán una recuperación del poder adquisitivo de trabajadores y jubilados, echando manos, sin complejos, a los controles de cambio para evitar que las devaluaciones continúen.

Si la corrida no se produce antes de las elecciones y el gobierno logra mantener el tipo de cambio entre 45 y 50 pesos, la probabilidad de un triunfo de la fórmula Alberto Fernández Cristina Kirchner disminuye, pero si llegaran a ganar la elección, no tendrían otra alternativa que enfrentar la corrida como primer paso de su gobierno y echarle la culpa de la fuerte devaluación inicial a la herencia del gobierno anterior. Por supuesto, en ese caso iniciarían el gobierno provocando una caída adicional del salario real, de las jubilaciones y del consumo, tal como ocurrió con el gobierno de Duhalde a partir de enero de 2002. Pero los kirchneristas confían que, en ese caso, podrán convencer a la gente que se trata de la consecuencia ineludible de la política del gobierno de Macri, tal como Duhalde logró asignarle la responsabilidad al gobierno de De La Rúa.

Las declaraciones de Alberto Fernández afirmando que se podrán financiar los aumentos de jubilaciones y otros beneficios sociales con los recursos que ahora el Banco Central destina a pagar los intereses de las LELIQs deben ser interpretados en el sentido de que su gobierno no piensa financiar el déficit fiscal con endeudamiento, sino que recurrirá lisa y llanamente a la emisión monetaria.

Las LELIQs, como las LECAPs y las LETES son formas alternativas que el gobierno utiliza para financiar el déficit fiscal sin emisión monetaria. En principio, si no hubiera un problema de stock, el financiamiento monetario del déficit provocaría una inflación acotada que se puede estimar en el cociente entre el déficit fiscal y la base monetaria.

Pero la existencia de un stock inicial de LELIQs, LECAPs y LETES plantea un riesgo inflacionario mucho más serio. Si no se desea seguir pagando las tasas de interés que demanden los tenedores de estos títulos para proceder a su renovación, la única alternativa será pagarlas con emisión monetaria y utilizar la explosión inflacionaria subsecuente como mecanismo “licuador” de todas las deudas en pesos tanto del sector público como del sector privado.

Para el caso de las LETES, como para el caso de los depósitos en dólares en el sistema bancario, el mecanismo ¨licuador¨ operaría previa decisión de pagar en pesos, al tipo de cambio oficial (luego de aplicar controles de cambio), las obligaciones en dólares bajo ley argentina. Por supuesto que todo este proceso se daría como respuesta a la corrida cambiaria inicial y se trataría de responsabilizar de su emergencia a las políticas de endeudamiento del gobierno de Macri.

Quienes piensan en este tipo de ¨solución¨ inicial al problema del endeudamiento público, estiman que luego de la explosión inflacionaria será posible evitar que ella se transforme en hiperinflación descontrolada. Para ello se piensa recurrir a congelamiento de tarifas, controles de cambio y controles de precios. Los controles de cambio aparecerán en forma simultánea a la decisión de pagar en pesos las LETES y depósitos en dólares y generarán, de inmediato un mercado paralelo para el dólar que inicialmente estará muy alejado de la cotización oficial.

La expectativa con la que se manejan es la del proceso de estabilización y reactivación que consiguió Lavagna a partir del segundo semestre de 2002, luego de la explosión devaluatoria e inflacionarias provocada por la pesificación compulsiva de enero de aquel año.

Esta expectativa es totalmente infundada. En 2002 la economía venía de un periodo previo de 10 años sin inflación, no existía indexación y la economía, si bien en estado de fuerte recesión, estaba muy bien capitalizada y contaba con capacidad instalada abundante en los sectores claves de la economía. El default de las deudas internas y externas eliminó por completo el déficit fiscal, porque a lo largo de los 10 años de estabilidad, el déficit primario había sido cero. El déficit primario cero que se espera lograr en 2019 es el resultado de un ajuste fiscal que el kirchnerismo promete revertir.

Además, los términos del intercambio externo se tornaron francamente favorables a partir del segundo semestre de 2002. A partir de ese momento, el Dólar comenzó a perder valor frente a todas las monedas del mundo, revirtiendo una tendencia inversa iniciada en 1999 y que había sido la principal causa de la recesión del final del gobierno de Menem y de los dos años del gobierno de De la Rúa. Nada parecido es esperable ahora en relación a la economía global.

Mi pronóstico es que las políticas que pueden deducirse de las declaraciones de Alberto Fernández, llevarían al país a la hiperinflación. No tengo ninguna base para predecir cuales serían las consecuencias políticas, pero no es descartable que en tales circunstancias el kirchnerismo responsabilice a Alberto Fernández del descalabro, alegando que aplicó políticas neoliberales y promueva su renuncia para que asuma la presidencia Cristina Kirchner con un ministro de economía de la escuela de Kicillof.

219 comentarios sobre “Ojalá me equivoque y el futuro sea diferente al que predije antes de las PASO”

  1. Estimado Doctor:

    Mi consulta es mas simple, que la de las anteriores personas, lo mio mas ligado a lo domestico. Mi duda es la siguiente, pago la totalidad del resumen de mi tarjeta de crédito, pero que paso con aquellas compras que hice a 10 0 12 meses…que me sugiere en este caso, sigo pagando la totalidad como hasta ahora, o si tengo la posibilidad, cancelo la totalidad de la tarjeta

    1. Cancelá todo a medida que se vayan debitando las cuotas. No creo que te descuenten el interés que te cobraron al darte cuotas a 10 o 12 meses, salvo que sean créditos a tasa ajustable mensualmente, sistema que no creo que exista asociado a tarjetas de crédito. Un abrazo

  2. Domingo, Luego de comenzar a leer el blog en 2011, lentamente me fue despertando interés en la economía, fue así que luego de su recomendación de leer el libro de Principios de economía de Gregory Mankiw.. fui acrecentando mi interés leyendo otros libros y comencé a darme cuenta, que necesitaba profundizar mas en esta ciencia, siendo así me anote a cursar algunas materias en la facultad de ciencias económicas para acrecentar mi cultura general.

    En fin, resulta que teniendo una charla / debate con un profesor de economía en la facultad sobre la inflacion, quien tiene una ideología económica inclinada al keynesianismo, llegue a una contradicción sobre lo que yo venia leyendo en los libros de economía y en los seguimientos que realizaba en el blog.
    Mi postura según entiendo es que la Inflación tiene Orígenes Monetarios, y esta basada principalmente en la emisión de dinero, pues esto es lo que yo había leído en los libros de mankiw, en el blog y a otros autores.
    El intercambio de ideas, fluyo hasta un punto en el que surgieron tensiones en medida que yo argumentaba con datos mi postura inclusive notaba que tenia aceptación en lo que decía por gran parte de las personas que estábamos en el lugar.
    Aunque desistí cuando al mencionar ejemplos suyos del control de la inflación en los 90, dar datos de la medición de inflación de price stats notaba que al contra argumentarme elevaba el tono de voz y la discusión se tornaba violenta..
    No obstante, si bien sostuve buenos argumentos de que la inflación era un fenómeno principalmente monetario note que hice agua, al no poder explicar cosas que me planteaba.. creo que es lógico, puesto que no estoy a la altura de un economista de 50 años con titulo de grado y que da clases en la universidad.

    el me pregunto, como explicaba yo si la inflación era mayormente de origen Monetario, que durante el gobierno de cambiemos , no hubo emisión monetaria y la inflación se mantuvo o subio en los años del gobierno de macri..
    Y como explica milton friedman que durante la crisis de 2008 en estados unidos, hubo inflación sin emisión..

    O estoy yo equivocado, y entendí mal los orígenes de la inflación.. y si es de multiples causas, no necesariamente la emision monetaria

    1. Primero, durante el gobierno de cambiemos hubo emisión monetaria lisa y llana (aumentos de billetes y monedas en circulación más depósitos a la vista del público en el sistema bancario, con encajes del Banco Central o absorbidos en parte con la emisión de LElIQs (antes LEBACs), que son una forma de retener la liquidez en los bancos, pero pagando altísimas tasas de interés que preanuncian más emisión monetaria futura. Segundo, en una economía bimonetaria como la nuestra, en la explicación de la inflación juega un rol fundamental el precio del dólar en pesos, que es también un fenómeno monetario, pero que no está relacionado sólo con la emisión monetaria presente sino con la que espera para el futuro. Hay una alta sustitución entre pesos y dólares en las tenencias monetarias de la gente. Esto hace que la demanda de pesos en términos reales sea mucho más inestable que en economías de una sola moneda o bimonetarias formales, con explícita competencia entre la moneda local y el dólar, como ocurre en Perú.
      Con respecto a la crisis del 2008 en los Estados Unidos, en todo caso la contradicción a la teoría de la cantidad de dinero como causa de emisión vendría por el lado de que hubo mucha emisión (porque el Banco de la Reserva Federal y el Tesoro actuaron como prestamistas de última instancia) y no hubo inflación. La misma contradicción podría señalarse comparando la emisión monetaria (que fue fuerte) durante los primeros años de la convertibilidad y la inflación desapareció. Lo que ocurrió, tanto en el 2008 como durante la convertibilidad, es que la emisión se hizo frente a un fuerte aumento de la demanda de dinero, en un caso, el de Estados Unidos, por la desconfianza de la gente sobre todo el resto de activos financieros (bonos privados, acciones, etc) y, en el caso de la convertibilidad, porque la emisión no se hizo para financiar déficits del Estado o del sector privado, sino como resultado de la decisión de la gente que había ahorrado en dólare sy decidió canjearlos por pesos. El Banco Central emitió muchos pesos pero todos ellos contra dólares que quedaron depositados en el Banco Central, porque así lo obligaba la ley de Convertibilidad. En ninguno de los dos casos exite una contradicción entre el monetarismo de Friedman y lo que ocurrió.
      Sin embargo, yo sostengo que es demasiado sencillo decir que la inflación es simplemente un problema monetario. Muchas veces, el Banco Central, aunque quiera hacerlo, no puede controlar la cantidad de dinero e influir sobre la tasa de inflación, porque no se lo permiten la situación fiscal, los fuertes conflictos distributivos de la economía y, sobre todo, la inercia inflacionaria. La inercia inflacionaria existe por los desajustes acumulados en los precios relativos de la economía, por los mecanismos de indexación retrospectiva de muchos contratos y por las altas tasas nominales de interés incluídas en contratos a más de 30 días de plazo. Si frente a una gran inercia inflacionaria el Banco Central lograra frenar la emisión monetaria de golpe, la recesión podría tornarse inguantable y muchas empresas quebraríamn, especialmente aquellas con deudas en pesos pactadas con muy altas tasas de interés fija e incorporada al monto de su deuda.En fin, el problema es muy complejo. Yo explico todos estos aspectos en mis libros Estanflación y Camino a la Estabilidad. Los libros de texto del exterior en general no incluyen el análisis de la inflación en economías bimonetarias.
      Un abrazo

  3. Estimado dr,
    Lo sigo en casi todos sus post, ya sabrá de mi admiración por su trabajo como ministro de economía, de Relaciones Exteriores y Culto, como diputado y sus obras para esclarecer las causas corruptas de los años 90.

    Creo que estas elecciones son de alto riesgo para los posteriores años de vida económica mundial.

    Lo poco que se ha conseguido en el exterior es muy probable que se diluya con el solo hecho de que asuma la oposición.

    He escuchado a julian pavón (catedrático de la universidad politécnica de madrid) decir en el año 2013 que: ” El problema de argentina es que el chavismo no tiene oposición” y creo que, esa mirada en materia de política exterior es importante.

    El tratado con la unión europea que hasta el día de hoy es un trabajo progresivo, o así lo veo, ya que por ejemplo irlanda y francia no se ven muy apetitosos de firmar dicho acuerdo.

    Mi pregunta es: ¿Cree usted que en el caso de que asuma alberto fernandez vuelvan las políticas restrictivas para importar?, ¿volveremos al encierro comercial? ¿Seguiremos con el fantasma de déficit fiscal por el exceso de uso de gasto público para “mover” la economía?

    pd: Estoy realizando una especialización en negocios internacionales, y tengo un trabajo que realizar. me gustaría poder contactarme con usted solo para realizarle vía mail algunas preguntas con respecto a la economía mundial y el comercio exterior de aquellos años (en la que usted fue ministro de economía). quiero enfatizar en muchas cosas que leí en sus libros y que no se hablan en los medios ni en todas las facultades.
    ¿Puede ser posible?

    Saludos.

    Lic. Nicolás varela

    1. Si nos guiamos por el discurso que ha hecho hasta aquí Alberto Fernández y el de sus seguidores ultraproteccionistas (caso Ignacio de De Mendiguren) y de lo que fue el gobierno de Cristina, tenemos que esperar que encierren la economía. Pero tienen algunos funcionarios sensatos a quienes se mencionan para el gabinete, en especial en política exterior, como Jorge Arguello, que no creo que recomienden ese tipo de política externa. Te envío por separado mi email personal. Un abrazo

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