Ahora que Sergio Massa ha sido designado Jefe de Gabinete, el Poder Ejecutivo piensa recuperar popularidad ocupándose de los Jubilados. Ya han producido dos tapas de Clarín, pre anunciando el envío de un proyecto de ley al Congreso Nacional que establecerá una movilidad automática de las Jubilaciones basada en un índice combinado de salarios y de ingresos del Sistema de Seguridad Social, tal como lo ha venido reclamando la Corte Suprema de Justicia de la Nación ¡Enhorabuena!

Luego del primer trascendido, en la segunda tapa de Clarín sobre el mismo tema, los voceros del gobierno destacan que, con gran generosidad, el nuevo proyecto de ley permitirá que los jubilados no tengan que esperar hasta Julio de 2009 para cobrar el primer ajuste semestral que dispondría la nueva ley, sino que éste se otorgaría junto con el haber de marzo … como si no fuera posible disponer que el primer ajuste se produzca sobre la base del aumento de los salarios y de la recaudación de la ANSESS, durante el segundo semestre de 2008, de tal forma que comience a pagarse a partir de Enero…

Destaco con ironía la forma como ha comenzado a difundirse la noticia, porque quiero alertar sobre una trampa que se está gestando alrededor de este tema. Espero que el Congreso Nacional, ahora que ha demostrado su independencia del Poder Ejecutivo, no se deje engañar, como lamentablemente lo ha hecho desde 2002, cada vez que se discutió la Ley Anual de Presupuesto.

La movilidad automática que reclama La Corte Suprema de Justicia de la Nación, no debe legislarse para las jubilaciones que se paguen a partir del 2009, sino para todas las jubilaciones, desde 2002 en adelante. La inflación no reapareció en el 2008 sino que fue re-introducida con virulencia desde los primeros días de 2002.

En esto la Corte Suprema de Justicia ha sido muy clara y ha indicado que todos los jubilados que, por tener jubilaciones superiores a la mínima, recibieron reajustes muy por debajo de la inflación, no sólo tienen derecho a que se le reajusten hacia el futuro las jubilaciones, conforme al nuevo índice, desde 2002, sino que deben ser compensados por el deterioro que sufrieron sus beneficios desde 2002 en adelante.

Según los mismos trascendidos que hablan de la “generosa” propuesta del Poder Ejecutivo, este proyecto de ley sólo propondría restablecer la movilidad a partir de aquí en más y dejar que los reajustes por falta de movilidad en el período 2002-2006, e insuficiente movilidad durante 2007 y 2008, se reclamen judicialmente. De esta forma tratan de vender el argumento de que la falta de movilidad, durante ese período, es responsabilidad política de los autores intelectuales de la Ley de Solidaridad Previsional.

¡Burda mentira! La Ley de Solidaridad Previsional no derogó la movilidad, cosa que ninguna ley podría haber hecho, dado que la movilidad es un derecho constitucional. Lo que la Ley de Solidaridad Previsional dispuso, en una época en la que no existía inflación, fue que la movilidad no fuera automática sino decidida, una vez al año, por el Congreso Nacional, en oportunidad de discutirse la Ley Anual de Presupuesto. Más aún, esa Ley señaló que el Congreso Nacional debería disponer la movilidad guardando relación con la recaudación del Sistema de Seguridad Social.

El injusto deterioro que sufrieron los haberes de más de un millón y medio de jubilados, por insuficiente movilidad, desde 2002 en adelante, es la consecuencia de que el Congreso Nacional, al tratar las leyes anuales de presupuesto, desde 2002 hasta 2006, cayó en la trampa que le tendió el Poder Ejecutivo, de no incorporar el artículo que debía disponer la movilidad anual de las jubilaciones. El argumento que utilizó el Poder Ejecutivo fue que él ya había dispuesto los respectivos reajustes por decreto. Pero, con la astucia demagógica que lo ha venido caracterizando, sólo ajustó las jubilaciones mínimas y aquellas muy cercanas a las mínimas. Más de un millón y medio de jubilaciones quedaron injustamente postergadas hasta que, por fin, para 2007 y 2008, el Congreso Nacional dispuso reajustes generalizados. Aún así, dichos reajustes han estado por debajo de los índices de salario y de recaudación del Sistema de Seguridad Social.

Es muy bueno que a partir del conflicto con el campo, el Congreso Nacional haya demostrado que ya no se deja engañar por el discurso, supuestamente progresista y redistribucionista, del Poder Ejecutivo. Por ello yo confío que los legisladores dispondrán la movilidad automática que reclama la Corte Suprema de Justicia, desde 2002 en adelante, dado que desde entonces la inflación ha pasado a ser nuevamente una triste realidad de la Argentina.

Una decisión semejante del Congreso Nacional tendrá, sin dudas, un fuerte impacto fiscal. Desaparecerá el “superávit” que el gobierno ha venido enrostrando a quienes advierten sobre el descontrol del gasto público. Desaparecerá incluso el fondo que dicen haber acumulado a partir del traslado de los recursos que antes estaban en las AFJP’s, porque deberán afrontar el pago de la deuda que han acumulado con el millón y medio de jubilados al que le retacearon la movilidad desde 2002.

Pero en buena hora que ello ocurra. De esa forma tendrán que repensar el irresponsable aumento del gasto público que tiene su origen en los subsidios a los productores de bienes y servicios, a los que se les congelaron precios o se los sometió a controles distorsivos.

Una vez que, para eliminar o, al menos, reducir el costo de estos subsidios, tengan que dejar que aumenten los precios y las tarifas artificialmente contenidos, deberán compensar el impacto de la inflación sobre los segmentos más pobres de la población. Esto obligará a implementar una buena política de subsidios sociales … pero ésta debe comenzar con justicia para los jubilados, no a costa de ellos.