Esta es la reflexión que me vino a la mente luego de escuchar las presentaciones de Diego Bossio y Axel Kiciloff y el discurso de la Presidente.

Bossio y Kiciloff deberían haberle advertido a la Presidente que los recursos de la Anses (aportes jubilatorios y rentas de los activos acumulados hasta la estatización de los fondos de jubilaciones y pensiones) vienen siendo computados como recursos del Tesoro y por ende se utilizan para financiar el Gasto Público. Si ahora esos recursos van a ser destinados a financiar la construcción de 100 mil viviendas al año, habrá que computar a esa inversión como una componente más del gasto. Por consiguiente el programa de viviendas que están anunciando es, lisa y llanamente, un aumento equivalente del déficit fiscal. Y como no tienen ninguna fuente de financiamiento alternativa, ese aumento del déficit fiscal significará más emisión monetaria. Otra posibilidad es que conviertan la liquidez de aproximadamente 30 mil millones que la Anses tiene como activo en préstamos hipotecarios. Pero esa liquidez era una de las fuentes de financiamiento del déficit que iba a reducir el monto de la emisión monetaria del Banco Central. Por consiguiente, si este fuera el procedimiento a utilizar, igualmente el resultado será una emisión monetaria adicional del Banco Central equivalente al monto del financiamiento hipotecario.

También deberían haberle explicado que los Boden 2012 no se emitieron como consecuencia del corralito financiero de 2001 sino como consecuencia de la pesificación forzosa de los ahorros decidida por Duhalde en el 2002. Si lo hubieran hecho, al menos la Presidenta hubiera advertido que toda la prédica actual sobre “Pesificación” sólo preanuncia nuevos y graves problemas como los que emergieron de la “Pesificación” del 2002 (mal llamada “Corralón”, porque tuvo un propósito opuesto al del “Corralito” del 2001).

Tampoco tranquiliza a los mercados decir que pagarán con dólares los BODEN 2012, que nadie predecía que pudieran llegar a ser pesificados. Por eso ayer no habían bajado de valor sino que habían aumentado cuando todos los otros bonos en dólares emitidos bajo ley Argentina habían sufrido fuertes quebrantos. Quedó claro desde el principio que la modificación del artículo 756 del Código Civil no estará vigente antes de setiembre y, por lo tanto, no podrá aplicarse a los BODEN 2012. Pero tal como ha quedado redactado, dicho artículo preanuncia que los bonos en dólares emitidos bajo ley argentina que venzan a partir de 2013 podrán ser pagados en pesos al tipo de cambio oficial.

Es natural que ente tantas amenzas pesificadoras, los titulares de depósitos en dólares se apresuren a retirarlos del sistema bancario. Están sugiriendo que pueden llegar a hacer lo que hizo Duhalde en Enero de 2012. Aprovechando que tienen que pagar en Agosto los BODEN 2012, si adviertieran que fueron consecuencia de la insensata pesificación del 2002, podrían llegar a entender que una nueva pesificación de depósitos en dólares no es una buena idea.

Bueno sería que Bossio y Kiciloff le mostraran los muchos estudios que comparan el acceso que tenían los asalariados al crédito para la vivienda en los 90’s y el que tuvieron durante los últimos 10 años. Si lo hicieran, ella llegaría seguramente a entender que el crédito hipotecario no depende de la voluntad política sino de la existencia de ahorros dispuestos a mantenerse en el sistema fianciero nacional. Esos ahorros, que existieron durante los 90’s gracias al clima de estabilidad conseguido por la convertibilidad, dejaron de existir en los últimos 10 años a causa de que la inflación volvió a infectar a la economía argentina.

Mientras no haya ahorro a mediano y largo plazo que se canalice voluntariamente hacia el sistema financiero nacional no podrá haber crédito hipotecario. Lo que le han hecho anunciar a la Presidente es una burda mentira.